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Visita dominguera a feria ecológica





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Visita dominguera a feria ecológica

 
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1. Faltan la mochila y el mochilero
2. Cocinas espectaculares, la ULOG en el suelo
3. Jordi y sus fértiles herramientas
4. ¡¡Atención Ksoler@s¡¡, fijarse en la forma de colocar la Ksol
5. La fuerza del viento en un altar



 


 


El molesto tintineo de un móvil y al poco su usuaria bocazas berreando intimidades profesionales y molestando a todos los pasajeros del vagón, me ha bloqueado temporalmente el disfrute visual del trayecto en un Catalunya Express Barcelona-Figueres. Y es que salir de la ciudad compactada y avanzar cómodamente por corredores de verdor que se van abriendo en tramos más largos a cada lado conforme uno se desliza sobre los raíles, es como un regalo para urbanitas domingueros ecotransportados.

Hoy el objetivo ha sido disfrutar del sosiego que tienen todos los festivos en casi todos los entornos. Y es que todo está más relajado y, sorprendentemente, en el tren se nota. Mi vagón va al 10% de ocupación, lástima. Fuera, cientos de coches quizás realizan recorridos similares para llegar incluso más tarde al mismo sitio.
No me ha costado gran esfuerzo meter todo mi equipaje rodado en el vagón delantero (el tren dispone en cada uno de sus extremos de un espacio divino para bicicletas). Un horno solar ligero, la cesta para el manillar y la mochila.

En poco más de una hora me he bajao en Caldes de Malavella, relajado, ya que la bocazas se apeó a medio trayecto todavía pegada al cacharro, ...curiosamente el verdor hasta ganó en intensidades.
Mira lo que son las cosas que nada más salir de la estación me encuentro con las puertas y el majestuoso edificio neomozárabe del Balneario de las renombradas Aguas de Vichy Catalán. Es la primera vez que deambulo por esta población y no imaginaba que este lugar estuviese a sólo una hora de limpio viaje desde BCN. De momento, no me he mirado los servicios pero me apunto en la RAM lo accesible que está el gozo de sus aguas termales. Y es que el nombre de Caldes viene de eso, de Caldea, aguas calientes, y famosa es la población por sus servicios terapéuticos acuáticos.

La mañana me sorprende por su intenso cielo de azul sensacional y sin nubes a la vista pero con un vientecillo moderado que me ha insuflado doping alegre a pedales dale que dale. La bici con la que llevo compartida una parte amplia de mi vida en movimiento desde hace más de 9 meses y que por cierto todavía no tiene un nombre oficial (aunque en ello ya estoy pensando), iba cargada hasta los topes, y ambos rumbo a Cassa de la Selva, a 8 kilómetros en una ruta disfrutona. En esta población del Baix Empordà se celebra la 4ª Fira d'Energies Renovables, Eficiència Energètica i Construcció Sostenible. Con este título, un menda quedó seducido inmediatamente, y es que la curiosidad de conocer y encontrar SOLuciones justifica un viaje, que si es a pedales y en transporte público, queda bordao, según el prisma para el disfrute de un domingo sostenible al alcance de cualquier humano inquieto y sin matricular.

La población también la conozco por ser el centro productivo de uno de los más eficaces aislamientos naturales, aparte de la principal materia prima de tapones para buenos vinos y cavas. El corcho sacado cada 7/10 años del alcornoque, noble árbol habitual por islas en la región y que fue industria de primer nivel años atrás, mantiene hoy varias empresas que suministran planchas de corcho negro aglomerado al sector de la construcción saludable, además de otros productos. Destaco a la empresa Hermanos Berná, por conocer sus calidades de productos y servicio y porque además me han insinuado que apoya con alegría la ecoferia. La visita al interesante museo dedicado a ese bondadoso material natural con sorprendentes propiedades, no la he podido hacer por falta de tiempo. Se encuentra en Palafrugell, no muy lejos, pero cerquita de la costa. Lo tengo en mi lista como pendiente y obligatorio. Si pasas por allá, no te lo pierdas. 

Mi bici sin nombre ha pasado hoy de los 1200 Km. de servicio fiel, las subidillas de la ruta han sido una prueba interesante para el Rotor RS3 que le instalaron por ser ambos afortunados de participar en el proyecto Barcelona +B con Rotor. Hoy ese mecanismo que ayuda a que el pedaleo sea más sensato y saludable me ha demostrado que lo lógico siempre es necesario y poderoso.
Subiendo por esa estructura molecular que a uno le soporta y un poco más arriba, mis posaderas también se han disfrutado un buen rato sobre el sillín Duopower, ese que no me toca los ...piiiiiiiiiii...

Un olor inconfundible a chistorrilla me da la bienvenida y siguiendo su rastro, no por motivos gastronómicos, llego a la zona donde el cocinero solar local Oriol, tiene tras la valla a numerosos seguidores, algunos sorprendidos por el despliegue de 4 hornos 30º/60º y una cocina parabólica solar. Otros por el apetito de zamparse quizás su primer pincho preparado por la energía llegada en un fascinante y cósmico viaje de casi 150 millones de kilómetros.
¡¡Aviso a Ksoler@s = usuarios de la cocina solar parabólica Ksol¡¡ Oriol al marchar me muestra su peculiar sistema de transporte de una Ksol 12 sobre la baca en el coche, aprovecha el soporte como base estable para colocar el parabol hacia abajo y con cutro elasticos listo. Lo cierto es que llevo mas de 20 viajes con Ksol en baca y nunca se me ocurrió. Moverse atento por el mundo más sostenible, siempre tiene premio.

No tardo en situar el nuevo horno que tengo el gusto de disfrutar hoy, un Ulog Light adquirido por la Fundación Terra hace unos meses y que dará que hablar. En su interior medio Kg. de patatas se han cocido en un plis plas. De sus sabores celestiales pueden dar fe un grupo de amigos que se las han zampao como aperitivo solar a una velocidad digna sólo de la calidad del tubérculo.
Y claro, venir a las ferias ambientales siempre genera sorpresas, siempre se encuentra algo nuevo. Lo primero que me he disfrutao ha sido una bombilla de bajo consumo para sustituir a las empotradas halógenas, completada con un portalámparas aéreo. Me he comprao una para que la Guerrilla Eficiente lo analice y quizás planifique próximas acciones.

Una instalación activa de compostaje me ha emocionao, allá estaba Jordi, maestro en la fértil gestión de los residuos orgánicos, con su cubo compostero y un ingenioso termómetro para insertar por los orificios de ventilación y de esta forma saber como anda el proceso de fermentación aeróbica que hará que lo que estuvo vivo mantenga nueva vida. En la foto se puede observar la tolva autoconstruida para hacer una buena criba al compost obtenido. Jordi anda divulgando el compostaje doméstico en la zona, con elegancia y una indudable dosis de amor por la tierra y todo lo que se mueve en ella.

En el stand de Ecohabitar, esa revista necesaria para estar al día en temas de permacultura y vida sostenible me he pillao varios libros infantiles vinculados con el cultivo de alimentos. Bueno uno es meramente artístico y me ha flipao. Es un bello conjunto de fotografías con las expresiones y rostros figurados que se pueden llegar a conseguir con las arrugas de los frutos y unas alubias con puntos negros como fingidos ojos. Me ha transtornao mi vena creativa. Hay que ver lo simpáticos que pueden quedar las cabezas de un manojo de puerros. Creo que no tardaré en hacer prácticas artístico-vegetales y por supuesto, para retratarlas. En cuanto le eche un vistazo al calendario agrícola y a algunos puestos fruteros locales...empiezo.

Toda muestra, aunque sea local, de empresas y organizaciones que trabajan por el desarrollo de la economía solar, son para mí y simbólicamente en domingo, el práctico altar donde adorar a los símbolos y estimular las acciones de esa cultura energética tan necesaria para un futuro positivo.

He aprovechado también para iniciar conspiraciones colectivas entorno a la huelga solar en la que anda envuelta la Fundación Tierra. Aquí puedes conocer la digna demanda que mueve a unos ecologistas activistas a desconectar su instalación solar fotovoltaica de la red eléctrica, todo por exigir justicia social y reclamar que la revolución solar debe comenzar ya y sin más dilación.

La tarde se me echó encima y el retorno a pedales en busca del veloz tren se ha convertido en un trayecto con ciertos toques divinos, quizás tenga algo que ver que es domingo. Lo cierto es que esa luz solar que aparece en la caída del sol tras pasar un mar de nubes y que ilumina los entornos como con un toque de pureza y brillos dorados, ha convertido a los pedales en alas, y al chasis en ágil corcel. Yo como jinete solar, pensaba que hasta igual me encontraba con alguna divinidad, por supuesto pedaleando a mi lado.

Pero lo mas parecido que he encontrado a una presencia divina y esta vez  referenciada con Eolo, ha sido un viejo molino de viento a la altura del suelo, en perfecto estado de revista y mirando a la caída de un sol espléndido. Girando como agradeciendo por la conspiración compartida entre el brillante astro y la digna maquina me he parao a retratarlo como seducido por una llamada celestial.

Una vez entrenao (es decir puesto yo, la bici y el equipaje dentro del tren), y sin bocazas pegados a móvil alguno en todo el trayecto, entrar en la ciudad anocheciendo, con poco ruido y casi sin tirar humo, ha bordao un día auténticamente venerable hacia la diosa sostenibilidad, tan guapa ella.


¿Porqué éste diario?