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La crisis de la leña

 
 
 
El acceso a la leña para cocinar es cada vez más difícil
 
Mujeres y niños, principales recolectores de leña
 
La cocina solar parbólica, una herramienta contra la crisis de la leña
 
 
 
Alrededor del 50% de los 3.200 millones de toneladas de madera recogida en todo el planeta se quema como combustible. En algunos lugares esta proporción llega a las cuatro quintas partes. Es decir, que un producto con tantas aplicaciones tecnológicas como la madera se acaba convirtiendo en calor, como si no tuviésemos otras fuentes de calor más limpias y renovables.
 
El consumo de leña
Los subsaharianos consumen sólo el 2,7% de la energía mundial. El consumo eléctrico es 150 veces más pequeño que el de los países industrializados y la electrificación rural es inferior al 5 %. La media de consumo energético per cápita es de unos 1.500 kg equivalentes de petróleo, mientras que el Sahel no supera los 300 kg por habitante y año (en los Estados Unidos es de unos 8.000 kg y en Etiopía es de unos 25 kg). Por ejemplo, la ciudad de Madrid durante los años sesenta dobló su consumo energético per cápita de 0,5 toneladas equivalente de petróleo a 1 tonelada. Actualmente, se sitúa en torno a las 2,5 toneladas.
 
Una actividad de mujeres y niños
Las mujeres y los niños son los principales recolectores de leña como combustible para cocinar, la cual representa el 80% de la energía consumida en los hogares de los países en vías de desarrollo (un 40% en Latinoamérica, un 60% en África y un 80% en Asia). Las mujeres dedican entre 1 y 5 horas al suministro de leña. En Haití, el 98% de los árboles han sido talados para hacer fuego y cocinar; en Burkina Faso, el 90%.Una comunidad rural tipo de un país no desarrollado destina el 89% del consumo energético a la cocción de alimentos. Para la cocción se utiliza esencialmente leña, restos forestales y de los cultivos, excrementos y otros. Curiosamente, en muchos de estos lugares la radiación solar es del orden de los 5,5 kWh/m2.
 
Bosques para quemar
Cerca de 2.000 millones de personas están afectadas por la denominada crisis de la leña. El déficit mundial de leña es de 1.000 millones de metros cúbicos al año. Como término medio, se calcula que el consumo por persona es de unos 225 kg de leña al año (0,5 m3), pero, esta cifra varía según los países. Nepal, con una superficie forestal del 37% de su territorio, ve como ésta disminuye en unas 100.000 ha por año (la reforestación no supera las 20.000 ha/año) y el consumo de leña se sitúa en unos 640 kg por persona/año. Las consecuencias de esta presión se traducen en la deforestación de los bosques tropicales, la desertización y erosión de los suelos agrarios, las enfermedades y las alteraciones climáticas.
 
Emisiones a la atmósfera
El consumo de estos 1.000 millones de m3 de leña para cocinar produce unas emisiones en la atmósfera de unos 825 millones de toneladas de dióxido de carbono (el equivalente al 41% de las emisiones de CO2 de la Unión Europea: 2.000 millones de toneladas por año). El déficit de leña previsto sólo en África se sitúa en los 300.000.000 m3
 
Desforestación
Pensemos que, mientras que el consumo de leña se incrementa en un 2% anual, la producción de los bosques lo hace sólo en un 10% de los bosques existentes en el año anterior, es decir, antes de ser talados. Eso quiere decir que, con la actual presión, el bosque quedará yermo en unos 22 años. Las tasas de deforestación son muy elevadas alrededor del mundo (un 11,4% en Asia, un 9,6% en África occidental y un 14% en América central).
 
Los 1.756 millones de hectáreas de bosques tropicales censados en 1980 se han talado al ritmo de 11 millones anuales durante la década de los ochenta y 16 millones de hectáreas anuales durante los noventa, es decir, una superficie parecida a la de Portugal. La deforestación causada estrictamente por la tala de leña como combustible se calcula en unos 25.000 km2/año.

La crisis de la leña no es una novedad para los europeos y, por eso, puede que más que nadie, sus habitantes deberíamos comprender que es necesario buscar soluciones.