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Tipología de vehículos sostenibles




 

Tipología de vehículos sostenibles


Coche eléctrico con techo solar


Arriba: Toyota Prius, vehículo híbrido
Abajo: Volkswagen Lupo, vehículo eficiente




Motor diesel "elsbettizado" funcionando con aceite vegetal



Junio, 2007. Las soluciones para el medio ambiente en el ámbito de la movilidad se concretan actualmente en 3 tecnologías básicas que cumplen con la necesidad de reducir las emisiones a la atmósfera del transporte terrestre, aún cuando, lógicamente, no podemos afirmar que evitan la contaminación como tal. Se trata de tecnologías emergentes en algunos casos y en otras perfectamente maduras. Su penetración en el mercado es todavía algo escasa, pero, sin duda es debido tanto a la falta de conciencia como de información.

Entre las tecnologías a destacar existen 3 grandes grupos: los vehículos híbridos, los vehículos eléctricos y los vehículos con motores de combustión alternativa.

Vehículos híbridos
Estos vehículos incorporan dos motores que combinan combustible fósil y electricidad. Constituyen una de las innovaciones de transición hacia los verdaderos vehículos sostenibles que deberían evitar el uso de combustibles derivados del petróleo. Al variar entre combustible fósil y electricidad, los motores híbridos reducen las emisiones, hay un menor consumo de gasolina, se optimiza el rendimiento del vehículo y son menos ruidosos.

El vehículo híbrido combustible-electricidad está equipado por un motor térmico clásico, al que se le suma un motor eléctrico para los trayectos urbanos cortos, hecho que reduce hasta en un 30% el consumo medio de combustible. Presentado al gran público en 1997 por Toyota con su conocido modelo Prius, fue seguido por Honda, luego por Ford y más recientemente adoptado por General Motors (GM) para sus grandes 4x4.

Este modelo de vehículo es una propuesta ingeniosa para aquellas personas que quieren todas las prestaciones de un vehículo de gama alta y minimizar el consumo y la contaminación. Las flotas de los coches oficiales deberían ser de este tipo de automóviles.

Se está experimentando también con vehículos hídridos recargables, una alianza entre el híbrido y el eléctrico, y existen empresas que proponen transformar los híbridos clásicos como el Toyota Prius en híbridos recargables.

Vehículos eléctricos
En los vehículos eléctricos el "combustible" lo proporciona la electricidad almacenada en forma de energía química en baterías, son motores que no liberan emisiones a su entorno inmediato y tienen un gran rendimiento.

Sin embargo, su autonomía es reducida, aunque con el paso del tiempo va mejorando. Actualmente, por ejemplo, ya existe una pequeña automotriz estadounidense de autos deportivos, Tesla, que está fabricando y vendiendo un modelo que pasa de 0 a 100 km/h en cuatro segundos y que está dotado de una autonomía de 400 kilómetros. La cuestión de la autonomía ha provocado que los vehículos eléctricos se hayan diseñado proncipalmente para transporte urbano y que la mayoría de ellos sean de capacidad interior reducida, aunque también existe alguna furgoneta eléctrica.

Los motores eléctricos pueden ser más potentes cuando la electricidad proviene de pilas de combustible de hidrógeno. Los llamados vehículos a pila de hidrógeno son aún de tecnología en fase experimental, pero tienen la particularidad de emitir a la atmósfera prácticamente vapor de agua puro. Sus principales obstáculos actuales son problemas de almacenamiento, seguridad y aprovisionamiento. De cualquier manera, ya se están desarrollando vehículos híbridos hidrógeno-combustible, un modelo capaz de rodar tanto con combustible convencional como con hidrógeno gracias a un motor de combustión interna. Aunque el rendimiento de este motor todavía es bajo en comparación con un modelo a gasolina, es una de las tecnologías estrellas de BMW con su 'Hydrogen 7'.

También la electricidad puede generarse con paneles fotovoltaicos y cargar o accionar directamente el motor eléctrico en marcha. Este sería el caso de los vehículos electrosolares, pero que por el momento son experimentales y de competición (la Fórmula 1 de los vehículos eléctricos).

Vehículo con motor de aire comprimido
Este vehículo, actualmente, en una fase muy avanzada de desarrollo funciona con un motor cuyo combustible es el aire comprimido que almacena en unos depósitos que lleva incorporado. La forma de obtener el aire comprimido es con un pequeño compresor eléctrico que puede enchufarse en casa y cargarlo en unas 5 horas. El principio de funcionamiento es parecido al de los martillos neumáticos. Este ingenio es una invención del ingeniero francés Guy Négre con la empresa MDI (Moteur Developpment International) con base en Niza. Se fabricará en régimen de franquicia y en España ya están adjudicadas todas las zonas previstas. Existen los prototipos y su fabricación en serie está pendiente de recoger inversores.

Motores de combustión alternativa
Además de la electricidad y de los combustibles fósiles, existen otros combustibles alternativos que pueden emplearse para el motor de combustión interna clásico. Entre estos combustibles menos contaminantes están el etanol, el biodiesel, el gas natural y el hidrógeno. Recientemente, se ha incorporado el aire comprimido a una presión de 300 bares y que permite mover los pistones como si de un combustible convencional se tratara pero sin contaminación alguna (sólo la compresión del aire requiere electricidad).

Aunque no pueden considerarse como vehículos no contaminantes o de emisión cero, algunos de estos combustibles alternativos, tienen un notable interés pues en algunos casos pueden adaptarse directamente a la tecnología vigente en la actualidad. Este es el caso de los llamados agrocombustibles preparados con materias vegetales tanto para motores diesel como para motores convencionales de explosión. Los vehículos con biocarburantes ya están plenamente extendidos en Brasil gracias al alcohol de la caña de azúcar, y empiezan a aparecer en Estados Unidos, rodando con una mezcla de combustible y etanol. GM propone esta tecnología en sus modelos 'flexfuel'. Actualmente pero, el uso masivo de agrocombustibles puede acabar suponiendo en términos finales una amenaza para el medio ambiente y la seguridad alimentaria puesto que las destilerías de etanol se están reproduciendo masivamente incrementando la demanda de trigo, aceite de palma u otros granos en todo el mundo.

Algunos fabricantes convencionales han adaptado modelos para poder funcionar con el etanol y el biodiesel o directamente con gas metano procedente de vertederos. En Alemania, la firma Elsbett dispone de un kit para que los motores diesel puedan funcionar con cualquier aceite vegetal. Los vehículos diesel convencional pueden circular con una mezcla de hasta el 30% de aceite vegetal sin cambio alguno y, a escala artesanal, miles de conductores en todo el mundo circulan con modelos diésel que funcionan con aceite de freír reciclado. Por otro lado, el vehículo a gas es una solución que implica la instalación de una bomba conectada a un tanque de gas doméstico y que, a pesar de problemas de seguridad más o menos resueltos, da como resultado un vehículo que consume poco, como el Honda Civic NGV. A pesar de la combustión del gas  contamina poco, el gas natural no deja de ser un combustible fósil con todos los problemas de contaminación que su extracción, transporte y gestión, además de la dependencia energética exterior en un país como España sin recursos gasísticos, suponen. Por este motivo, un motor de gas no puede ser considerado estrictamente como un motor 100% sin emisiones o "ecológico". Lo mismo sucede con los vehículos a diésel "limpio" , una opción que tiene la particularidad de conservar las cualidades del diésel pero contaminando menos que los módelos clásicos. DaimlerChrysler aplica esta tecnología en sus modelos 'Bluetec'.

Ahorro y eficiencia en el motor de explosión
Otro aspecto a valorar en términos de sostenibilidad sería maximizar la eficiencia en los motores de combustión interna actuales. Esto se consigue con vehículos más ligeros y algunos ajustes en la propia carburación. A mediados de los noventa Volskwaguen creó el Golf Ecomatic que disponía de un ingenio para desactivar el motor cuando el vehículo se detenía en un semáforo. Sin embargo, uno de los logros más importantes de ahorro en el consumo lo consiguió en 1998 con el modelo de serie Lupo diésel capaz de recorrer los 100 km con 3 litros de gasóleo en circuito de carretera. Lamentablemente, este modelo prácticamente no introducido en España no se promocionaba como vehículo “ecológico” porque en el fondo se sigue primando el mayor tamaño y potencia posible. La velocidad está limitada a los 120 km/h en autopista, pero los gobiernos permiten que se comercialicen coches capaces de superar este límite en un 50 % como mínimo de serie.

En el año 1999 Greenpeace presentó en España la tecnología del SMILE (Small, Intelligent, Light, Efficient - pequeño, inteligente, ligero, eficiente), una vehículo capaz de recorrer 100 km con tan sólo 2,5 litros de gasolina en carretera y 3,7 en circuito urbano. A finales del 2002 Volkswagen batió un nuevo récord con un vehículo fabricado en fibra de carbono y un motor de 8,5 CV que alcanzó los 120 km/h y cuyo consumo es de 1 litro a los 100 km.  El  Volkswagen Liter es un auto experimental diseñado para 2 plazas en tandem. Existen competiciones para reducir el consumo de combustibles fósiles. Pero el secreto está en un rediseño de los coches para que sean más ligeros, menos ostentosos en el tamaño y con menos potencia de tracción para adaptarlos a la legalidad del código de circulación. La tendencia es, sin embargo, todo lo contrario: vehículos domésticos cada vez más grandes (moda de los 4 x 4), de mayor cilindrada y potencia (berlinas). Afortunadamente y desde la aplicación de la Ley de Calidad del Aire, a partir de diciembre del 2008 en España y en referencia al impuesto de matriculación, se aplica un impuesto lineal con las emisiones de CO2 para que los coches más ecológicos queden exentos y los más contaminantes paguen entre un 14,5% y un 17% del precio como impuesto.

La construcción de automóviles eficientes es tan sólo una medida de emergencia para hacer frente al efecto invernadero causante del cambio climático. La clave está en impulsar políticas efectivas de ordenación territorial y de economía local, así como de apoyo al transporte colectivo tanto de personas como de mercancías. El uso del automóvil particular como coche compartido constituye otra posibilidad para impulsar políticas que reduzcan las emisiones de CO2. En muchas áreas rurales una flota de coches compartidos podría ser una alternativa a la inviabilidad del transporte público.