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El infierno no son los otros





El infierno no son los otros, sino los otros dentro de los coches en frente tuyo.
Jean Paul Sartre

Una marca de coches francesa, desde su fundación hace más de un siglo, acaba de fabricar su automóvil número 40 millones. El parque de coches que circulan por el planeta llegó en el 2001 a los 555 millones de unidades. La capacidad de utilización de cada uno de ellos es de apenas el 70 %; en otras palabras, que los coches construidos para 4 personas llevan en su mayor parte del tiempo no más de un pasajero y medio. Sin embargo, un vehículo familiar pesa alrededor de 1.500 kg. Para construir el parque móvil mundial este sector industrial se traga el 80 % del caucho mundial, el 75 % del plomo, una tercera parte del hierro y el 35 % del petróleo. Un 25 % de los automóviles particulares se encuentra en Estados Unidos. Su vida útil media no supera los 6 años y luego se convierten en chatarra, de la cual sólo un 65 % se puede reciclar. Cada año, decenas de miles de personas pierden la vida en un accidente automovilístico y la red de carreteras y autovías asfaltadas ocupa en los países industrializados casi un 8 % del territorio. En la ciudad, el tráfico de vehículos es el responsable del elevado nivel de ruido, que favorece el estrés e incrementa las enfermedades cardiovasculares por la contaminación que desprende. Al final, el paraíso que nos parece nuestro coche nuevo acaba siendo nuestro infierno, porque somos como diablos, pero sobre ruedas. Quizás deberíamos bajarnos los humos con tanto coche y aprender a convivir empezando por compartir el coche cuando no dispongamos de transporte colectivo y poco a poco mejoremos el diseño de las ciudades para reducir tanto trasiego motorizado.