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La arquitectura es un arte que todo el mundo debería aprender








La arquitectura es un arte que todo el mundo debería aprender pues a todos nos atañe
John Ruskin

La arquitectura ha dominado el saber humano desde hace milenios. La primera ciudad urbanizada conocida data de unos 7000 años a.c. y la vivienda ha evolucionado en sus formas pero no en su concepto básico: dar cobijo a los humanos frente a la intempérie. Desde los iglús inuits hasta los rascacielos del siglo XX pasando por las yurtas mongoles el abanico estético y tecnológico de la casa humana no tiene parangón. Quizás por ello la arquitectura es un saber complejo que a menudo ha estado en manos de las élites económicas. También a menudo, gobiernos corruptos o insensibles y arquitectos sin escrúpulos éticos han permitido construir colmenas humanas en lugar de viviendas dignas.
Finalmente, todos acabamos morando en una vivienda levantada gracias al saber arquitectónico. Por ello, los conceptos básicos relacionados con la luz, el confort climático, la salud de la casa, la influencia de las energías cósmicas y telúricas deberían interesarnos a todos. De hecho debería ser un conocimiento escolar. Las viviendas basura las firman arquitectos y las autoriza la administración porqué el cliente no opina y el mercado determina el grado de especulación que quiere obtener aprovechándose de la necesidad de tener un techo donde abrigarse. La aireación y la luz natural, el ahorro energético pueden conjugarse perfetamente con superficies habitables de dimensiones reducidas. El bioclimatismo proporciona el entorno climático y medioambiental que necesitan los humanos y diseña los edificios para que en verano sean frescos y en invierno calientes. La arquitectura intensiva en forma de rascacielos, que tiene la ventaja de ser menos golosa de terreno, también puede ser ecológica. Un rascacielos no es más que un conjunto de horizontes apilados. De la misma forma que un bosque no es más que un rascacielos verde donde las ramas son sus pisos por planta.
Aprendamos todos arquitectura, interesémonos por la calidad de nuestra vivienda, para así poder aportar nuestra semilla en la construcción de un mundo mejor. Un mundo feliz es aquel en el cual las personas se encuentran a gusto en sus casas y en los espacios de trabajo o aprendizaje. La casa, aunque sea de paja, es una recreación del seno materno donde nos formamos felizmente. La arquitectura determina el carácter de sus habitantes. Además. actualmente, disponemos de los conocimientos y la tecnología para que nuestras viviendas sean frugales en consumo de energía y de materiales, para así reducir su huella ecológica.