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La ecología neutral, que más bien se parece a la j





La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos.
Eduardo Galeano

La ecología ha sido y sigue siendo la asignatura pendiente cuando ésta debe traducirse en políticas concretas por parte de los gobiernos. En general, y a parte de los discursos teñidos del concepto de desarrollo sostenible, la aplicación práctica de medidas para frenar el deterioro ambiental es tímida. Ciertamente, en algunos países existen partidos verdes, como el caso de Alemania, pero su influencia sobre el público no pasa de ser minoritaria. Sin embargo, a raíz del avance de enfermedades respiratorias causadas por la contaminación del aire de las ciudades, de los envenenamientos por consumir comida que ha recibido tratamientos químicos poco experimentados o de la imposibilidad de suministrar agua potable con total garantía, ha aflorado el consumo de productos biológicos, agua embotellada o la opción de trasladarse a vivir al campo. El alto coste de este estilo de vida "verde" imposibilita que esté al alcance de la mayoría. Además, apuntarse a la biocultura debería obligar no sólo a tomar comida vegetariana, por ejemplo, sino también a reducir el consumo en general. La frugalidad es esencial para alcanzar la sostenibilidad. El mundo entero no puede seguir el ritmo de consumo de los países ricos. Por todo ello, gozar de un medio ambiente más sano implica un mayor coste. Al final, la ecología podría ser en las grandes urbes como la jardinería: una forma artificial de crear naturaleza en donde ésta ha sido desterrada. La ecología activa busca alternativas y las practica y ésta es indisociable de una mayor frugalidad en el consumo de recursos y adicta a la eficiencia energética y las energías renovables.