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La salud humana es un reflejo de la salud de la Tierra






La salud humana es un reflejo de la salud de la Tierra
Heráclito


Cada vez hay más indicios  con respecto a que los primeros contagios del retrovirus del VIH y su rápida extensión fueran debido a vacunas contra la polio elaboradas con suero de monos contaminados con el SV40. Robert Gallo que junto con Luc Montagnier se les reconoce como descubridores del virus de la inmunodeficiencia humana argumentan que son ridículas tales hipótesis. Según ellos aseguran que la epidemia se desató entre los años sesenta y setenta al trasladarse el virus de la jungla a la ciudad debido a cambios sociales que se produjeron en esa época, coincidiendo con una mayor promiscuidad sexual, más facilidad para viajar y el incremento en el abuso de las drogas intravenosas. Sin embargo, en 1960 se descubre un virus en monos, el SV 40, que suele ocasionar una enfermedad que se asocia a problemas inmunológicos crónicos, que posteriormente se traducen en  lesiones en diversos órganos incluido el sistema nervioso central (SNC). Después de su descubrimiento, se comprobó que estaba presente en algunas vacunas de la polio las cuales contenían el virus, por estar preparadas con células de riñón de mono contaminado con SV40. Desde 1961, la fabricación de la vacuna se realiza bajo controles estrictos para eliminar la posibilidad de contagio por el virus. El virus ya estaba para entonces en miles de personas del continente africano que fueron vacunados contra la polio.
La industria farmacéutica se ha conjurado durante el siglo XX como una de las más poderosas máquinas económicas del planeta. Las investigaciones que se realizan no siempre garantizan que un medicamento no sea perjudicial a corto y medio plazo. En la historia reciente farmacéutica tenemos ejemplos diversos desde la talidomida (años 60) hasta el Lipobay (2004) por citar dos extremos. Dos medicamentos usados para dolencias que tienen más que ver con el estilo de vida que un malfuncionamiento fisiológico. Hay cada día más evidencias que se inventan enfermedades para seguir engrasando la factoría farmacéutica. La salud humana no experimenta nuevas enfermedades salvo aquellas que son el resultado de su continua contaminación del planeta. Es evidente que las más las decenas de miles de sustancias químicas orgánicas esparcidas por todo el planeta interaccionan con nuestra fisiología y desatan sus particulares tempestades en forma de cáncer u otras dolencias degenerativas. No hay mejor remedio que la prevención y la conservación del entorno es sin duda nuestra única garantía y también la de las generaciones futuras. Los naturópatas ganan adeptos entre una población cada día más recelosa de la medicina alopática. Sin embargo, todos sabemos que de la misma forma que podemos curar algunas enfermedades cambiando hábitos en el comer y el vivir, el gran reto es dejar de bombardear con tóxicos químicos nuestros hogares familiares y, por supuesto, el planeta entero.