Quien habla es esclavo de sus palabras





Quien habla es esclavo de sus palabras, pero quien escucha es señor de su silencio
Aforismo

La nieve cae en silencio y se extiende sobre las cimas de las montañas y los polos. A lo largo de miles de años se ha acumulado pacientemente en Groenlandia, en los Alpes, en el Himalaya, en los Pirineos, en las Rocosas, en la Antártida. Centímetro a centímetro, va creando páginas anuales que encierran porciones de la historia climática planetaria. Es el silencio convertido en verbo para quienes quieran escuchar laicamente. El hielo permanente es el eco de la historia reciente, la del último millón de años. Los científicos afirman que es una herramienta inigualable para analizar la historia climática de la Tierra puesto que las partículas sólidas y las burbujas de aire que captura mientras la nieve atraviesa la atmósfera atrapan muestras de la atmósfera que quedan confinadas en el hielo.

Pero el hielo se derrite, los glaciares retroceden y las banquisas polares se rompen en mil pedazos. En la Antártida, aunque nieva muy poco todavía es menor la evaporación, lo que provoca que en algunas regiones la capa de hielo tenga actualmente unos cuatro kilómetros de grosor capaz de contener detalles climáticos de hace hasta un millón de años. En el 2005 se había perforado hasta una profundidad de seis cientos metros lo que equivale a una fotografía exacta del clima y el paisaje de los últimos ocho cientos años. Las palabras escritas por la naturaleza son reveladoras para quien quiera escuchar. Nunca en los últimos cuatrocientos cincuenta mil años ha habido tanto dióxido de carbono (CO2) concentrado en la atmósfera. Del estudio también se desprende que en los últimos ocho cientos mil años ha habido al menos ocho grandes periodos glaciares, correspondientes a otros tantos ciclos solares o de Milankovich, y que hoy en día nos encontramos en un periodo cálido extremadamente largo. Aunque las dinámicas del cambio climático son complejas y que aún se mantienen algunas incertidumbres, en el silencio del hielo está escrito que a un incremento del CO2 le corresponde un incremento de la temperatura global.

El calentamiento debido a la actividad humana que ha subido la temperatura de las tres últimas décadas  entre seis o siete décimas no tiene otras causas. Sin embargo, todavía hay incredulidad frente a la evidencia. Hay muchos pseudocientíficos y bufones mediáticos que son esclavos de sus propias palabras. Que no soportan la verdad contenida en los silencios que nos ofrece la naturaleza, pero son en estos silencios los que el resto de la humanidad puede encontrar la libertad para que las generaciones futuras simplemente existan. Hay que dejar de escuchar tanta charlatanería adicta al petróleo y al consumismo exacerbado.  Nuestro estilo de vida podría ser más frugal y no por ello dejar de tener calidad. Reduciendo la población mundial, pero especialmente, invirtiendo en educación y en facilitar la emancipación de la mujer en el Tercer Mundo nos daría aire para limpiar la atmósfera con mayor efectividad que el postizo protocolo de Kioto. El único terrorismo que hay que combatir es el de la ignorancia. Debemos escuchar más a la Naturaleza en silencio para no continuar arruinando el único hogar que tenemos entre las estrellas.





Modificado
09/02/2017

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