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Si los rayos de sol fueran armas de guerra





Si los rayos del sol fueran armas de guerra, hace tiempo que tendríamos energía solar.
George Porter


El 15 de febrero de 2003 una marea global se manifestó por la paz en el mundo, expresando así su repulsa frente a la voluntad de Estados Unidos de apoderarse del petróleo iraquí (el segundo país del planeta en reservas de crudo). Unos diez millones de personas en los cinco continentes convirtieron el planeta en un grito unánime contra la guerra. Se desafió a los gobiernos que, como el español, apoyaban la invasión de Irak para desarmar al dictador Saddam Hussein. Millones de voces daban apoyo al diálogo y a la negociación para terminar con el padecimiento del pueblo iraquí y evitar una nueva tragedia como la Guerra del Golfo de 1991. Millones de voces firmes contradijeron a sus gobernantes en Italia, el Reino Unido y España, cuyos líderes apoyan al presidente americano Bush, surgido de la presión del cártel petrolero americano. En España fueron casi 2,5 millones gritando "sangre a cambio de petróleo, no".
Disponemos de la tecnología para abandonar la dependencia del petróleo. Sólo falta reducir el gasto en armamento y continuar avanzando en las posibilidades de las energías renovables y el hidrógeno. El Sol puede darnos energía durante unos 6.000 millones de años más. Sólo debemos mirarlo de cara con agradecimiento.