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Agrocombustibles




 



Agrocombustibles

Mónica Vargas (coord.)
Colección Antrazyt, 288
Editorial Icaria
Barcelona, 2008



Agrocombustibles
Ideas claras para la soberanía alimentaria y energética

El polémico tema de los agrocombustibles (biodiésel y bioetanol, principalmente) o de la producción de combustibles con plantas de interés agrícola tiene en este libro –escrito por diferentes expertos– un manual de opinión bien fundamentado, con datos y argumentos contundentes. En cualquier caso, éste es un libro que no deberíamos dejar de leer, porque aborda un tema de rabiosa actualidad, en el que la industria del automóvil tiene los ojos fijados como elemento de distracción.

El libro, que aborda la cuestión de si "otro negocio es posible", se inicia abordando los diferentes procesos de elaboración de los llamados agrocombustibles de primera generación, aportando datos sobre la llamada tasa de retorno energética y analizando casos como la tasa negativa en el caso de los cultivos de maíz industrial. Por este motivo se apela al Principio de Precaución, que además avala el alto consumo de agua de estos cultivos y la contribución a la emisión de gases con efecto invernadero (recordemos que la agricultura industrial es la responsable del 31.7% de las emisiones, superando al sector del transporte en su conjunto).

Las políticas de promoción activa de los agrocarburantes o mal llamados también biocombustibles en los países desarrollados se ve claramente que no son ni justas ni económicamente equilibradas, Si quisiéramos cumplir con los porcentajes de producción de agrocombustibles, por ejemplo, el 5,75 % para el 2010, se debería utilizar el 20% de la totalidad de las tierras agrarias europeas. La disponibilidad de tierras en los países que promueven el uso de agrocarburantes para el transporte por carretera sólo puede conseguirse restando capacidad a la seguridad alimentaria global.

Con un modelo de agricultura dependiente del petróleo, el resultado es que la materia prima además se incrementa cuando éste sube. O sea, que cuando hay escasez de petróleo es cuando los agrocombustibles son también más caros. El auge de los agrocombustibles también afecta a los países ganaderos, que compiten directamente por los forrajes con los que se alimenta el ganado. Así que, además, la Deuda del Carbono se intensifica con el uso de los agrocombustibles.

Ante la inviabilidad de tener un modelo sostenible se promueven los llamados agrocombustibles de segunda generación, basados en el aprovechamiento de restos vegetales para su producción. Pero, aquí, una vez más debemos señalar que para extraerlos debemos inicialmente someter a situaciones límite a los ecosistemas, para obtener producciones como las que se proponen.

El único uso aceptable de los agrocombustibles es aquél que se adapta a la realidad local, que se comporta como un complemento del ecosistema y que se enmarca en el paradigma del decrecimiento, apuntando a una reflexión integral que se ubique en la búsqueda de alternativas que articulen la llamada soberanía energética con la soberanía alimentaria.

El libro Agrocombustibles, escrito por autores que participan en la campaña “no te comas el mundo”, permite profundizar en aspectos clave de un tema sobre el que hay más sombras que luces, a pesar de que nos quieran vender la moto tanto desde los gobiernos como desde las grandes corporaciones.