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¿Átomos de fiar? Impacto de la energía nuclear sobre la salud y el medio ambiente




 



¿Átomos de fiar?

Impacto de la energía nuclear sobre la salud y el medio ambiente
Anna Cirera, Joan Benach, Eduard Rodríguez Farre
Los Libros de la Catarata. Madrid, 2007




Átomos que no son de fiar
Un detallado análisis del riesgo nuclear

A principios de 2006 existían en el mundo 442 reactores nucleares en funcionamiento localizados en 31 países, que proporcionaban aproximadamente el 16 por ciento de la electricidad mundial. España, en la actualidad, posee un total de diez instalaciones nucleares. El encarecimiento del petróleo, la creciente demanda energética y la amenaza del calentamiento climático han contribuido a que varios grupos económicos y políticos a favor de la energía nuclear hayan alentado su expansión y difusión. Este libro tiene como principal objetivo describir y explicar los principales efectos y consecuencias que el conjunto del ciclo relacionado con la energía nuclear tiene sobre la salud y el medio ambiente. Para realizar esta publicación se han revisado de manera sistemática mas de 200 artículos científicos provenientes de mas de 600 revistas científicas del ámbito de la epidemiología, la toxicología, la biología, la medicina y, más específicamente, las radiaciones ionizantes. En definitiva, este informe de CIMA (Científicos por el Medio Ambiente) proporciona un análisis fundado científicamente sobre estas cuestiones. El libro está basado en el Informe Nucleares - salud - medioambiente, solicitado por la Generalitat de Catalunya.

Si uno tiene interés sobre el tema de la producción energética con la fisión del átomo, no puede olvidar que en los últimos 12 años se han clausurado 33 reactores en todo el mundo y se han conectado a la red 54, lo que significa un incremento neto de menos de dos reactores por año. En los últimos cinco, el incremento anual de capacidad nuclear, incluidos los aumentos de potencia, han sido de unos tres gigawatios que, si se comparan con los 150 gigawatios de incremento global anual de generación eléctrica, suponen una cuota de mercado de sólo el 2%. De seguir por este camino, recuerda en este libro Marcel Coderch, secretario de la Asociación para el Estudio de Recursos Energéticos, la industria nuclear desaparecería en unas décadas. Sin embargo, esta industria busca en la imagen de no generar emisiones (algo totalmente incierto) alargar su período vital. Pero cuando más viejas sean las centrales, más se incrementa el riesgo radioactivo. Es precisamente este riesgo el que se pone de manifiesto en el libro ¿Átomos de fiar?.

Este libro, subtitulado Impacto de la energía nuclear sobre la salud y el medio ambiente, ofrece una información rigurosa y un análisis bien fundado científicamente sobre los riegos radioactivos inherentes a la industria nuclear. Los autores de este estudio —Anna Cirera, licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona y diplomada en Medicina Tropical y maestría en Salud Pública; Joan Benach, licenciado en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona y máster y doctor en Salud Pública por la Universidad John Hopkins; y Eduard Rodríguez Farré, doctor en Medicina y diplomado en Farmacología por la Universidad de Barcelona y máster en Radiobiología por la Universidad de París— recuerdan que ningún debate sobre el tema nuclear, ya sea de tipo económico, energético, militar o político, puede obviar una de las consecuencias más notables del ciclo nuclear en su conjunto, esto es, los efectos que las radiaciones ionizantes producen sobre la salud y el medio ambiente.

Y es que tanto en el caso de la exposición laboral en condiciones normales de funcionamiento de una instalación nuclear como en el caso de la exposición inmediata producida por dosis de radiación elevadas en el caso de fugas radioactivas o accidentes graves, se trata de un problema ambiental y de salud pública de gran envergadura. Tras subrayar que, desde un punto de vista científico, en la actualidad no es posible estimar una dosis por debajo de la cual las radiaciones ionizantes no produzcan efectos patológicos, los autores señalan que la relación causa-efecto no es de tipo lineal, sino que depende de múltiples factores, entre los que destacan la intensidad y la fuente de radiación, la dosis total recibida, la duración temporal de la exposición, la edad de la población expuesta o la susceptibilidad individual. “Por tanto -subrayan- puede decirse que no existe una dosis de radiación que sea segura”.

En definitiva, este libro, de forma exhaustiva y rigurosa, pone sobre la mesa la evidencia científica de que las actividades derivadas del conjunto del ciclo de la actividad industrial nuclear pueden perjudicar seriamente la salud pública y el medio ambiente; incluso en condiciones normales de utilización y funcionamiento no pueden prevalecer los intereses políticos o la búsqueda de los beneficios económicos. “El conocimiento científico disponible”, concluyen los autores, “lleva a considerar con más vigencia que nunca el antiguo criterio médico y de salud: en la duda, abstenerse”. Algo que remata en el prólogo Jorge Riechmann cuando afirma que “quienes hablan, hoy, de seguir construyendo reactores nucleares no han comprendido nada de la tragedia de Chernóbil. Y Chernóbil era, quizá, la última advertencia de la que podíamos aprender, si es que ha de existir en el futuro una humanidad libre sobre una Tierra habitable".