Camino se hace al andar

parte de: 
actualizado: 
09/06/2009
compartir: 
  • Facebook
  • Twitter



 



Camino se hace al andar

Autor: José Luis Escorihuela "Ulises"
Editorial Nous
Córdoba, 2008



Camino se hace al andar
Del individuo Moderno a la Comunidad Sostenible. Manual para transicioneros

Este libro es un manual de apoyo para todas aquellas personas que, huyendo de un modelo de vida agotador, individualista e insostenible, quieren iniciar un nuevo camino en sus vidas hacia una forma de vida más simple y sostenible, aumentar su calidad de vida y contribuir con su ejemplo a la creación de un mundo mejor para todos. Así reza la contraportada de Camino se hace al andar, de José Luis Escorihuela, “Ulises”. En una sociedad en la que la acumulación de bienes materiales no supone una mayor calidad de vida y, mucho menos es garantía de felicidad, la idea y el anhelo de la comunidad aumenta. El libro –como reconoce su propio autor– es el relato de su propia experiencia, para no esconderse en planteamientos abstractos y, de este modo, mostrar su propia transición, sus dificultades y sus alegrías. En cierto modo es, por tanto, un libro vivencial. Su punto de partida es el individuo que somos, algo básico para crear una comunidad sostenible, que supone ir más allá del individuo. Por tanto, la tercera parte del libro se centra en cómo iniciar y avanzar en la transición desde un forma de vida individualista e insostenible hacia otra forma de vida basada en la comunidad.

No es fácil trazar las bases para que el lector reflexione sobre una nueva manera de ver la vida. Lo cierto es que “si el ser participante es la característica principal del individuo cualquiera en tanto que individuo, la participación o la pertenencia en tanto que fuerza que conecta entre sí diversos individuos en una comunidad, se llama simplemente amor. Una comunidad de individuos participantes es por tanto una comunidad atravesada por el amor. Una comunidad de individuos sólo puede mantenerse gracias al amor, sólo creando un espacio de participación en el que el individuo se muestra en su ser amoroso, participante o espiritual, según gustos".

Lo cierto es que nuestro estilo de vida moderno dista mucho de acercarse a esta perspectiva. En realidad, nos comportamos como “el viajero que viaja continuamente de un lugar a otro sin querer llegar a su destino, o que cuando llega ya está pensando en el siguiente viaje, de manera que su vida es una permanente proyección hacia otra parte, siempre un paso más allá de la realidad presente”. Porque, en realidad, “la mayoría de los cambios que emprendemos en nuestra vida son como respuesta a algo que ocurre fuera de nosotros y que nos obliga a adaptarnos, a reaccionar ante la nueva situación”. Pero es posible adoptar una actitud creativa “en la que uno se reconoce como ser activo de los cambios que le afectan, a través de sus propias elecciones personales”.

Para acabar con la insatisfacción que invade nuestras vidas, es necesario cambiar. “Es necesario reencontrar nuestra esencia como seres participantes, romper la coraza que hemos construido en torno a nuestro Yo y configurar una identidad más difusa, menos definida, capaz de extenderse infinitamente en una red de relaciones amplia, diversa y expresiva, por la que circulen libremente diferentes fuerzas afectivas”. Sólo de esta forma seremos capaces de “dar cabida a un individuo que busca la participación, la conexión; y crear entre todos una nueva Forma de Vida que traduzca en la práctica, en la vida cotidiana, tal idea. Éste es el camino que debe recorrer quien busca la comunidad desde el individuo”.

Camino se hace al andar nos va recordando todos los aspectos esenciales para este cambio del individuo en la comunidad. “Cuando una persona vive su vida creativamente, la felicidad forma parte de su vida de una manera duradera, estable, impermeable a los pequeños cambios que se producen cada día. Si entendemos la felicidad como la dicha que acompaña todo proceso creativo por el que se manifiesta una idea, una visión, en tanto que dicho proceso nos ayuda a conocernos y a conocer el mundo a través de la belleza que toda manifestación individual o colectiva encierra, entonces no es necesario competir, ni recurrir a la violencia, ni entender la vida como esfuerzo, estrés o tensión”.

La idea de la comunidad participativa exige “el trabajo personal y colectivo, trabajando el desapego y la suspensión de juicios, y a través de una buena facilitación, la estructura líder-oponente-seguidor-indiferente puede evolucionar hacia una forma más flexible en la que todos los miembros del grupo pueden representar diferentes roles, sabiendo que tales roles sólo son cualidades que el grupo necesita para extraer una sabiduría común y avanzar en la manifestación de esta visión”. Sin duda, en nuestra actual sociedad ha llegado la hora de que nos planteemos esta nueva forma de entender la comunidad, porque es la única para salvar el actual nivel agresivo que hemos acumulado.

Finalmente, queremos destacar el apartado dedicado a la “sostenibilidad como idea y como forma de vida”. La visión del autor es más que acertada, cuando reconoce que “la idea de sostenibilidad no se limita a los aspectos ecológicos, introduce igualmente elementos sociales y políticos en su propuesta. El individualismo liberal no sólo atenta contra el entorno, atenta principalmente contra las personas, perpetuando la desigualdad y la pobreza en el mundo”. Nos guste o no, “es imposible resolver el problema de una sociedad insostenible con sólo medidas ambientalistas, porque simplemente hay que cambiar de idea". Una idea en la que Camino se hace al andar ahonda con profunda convicción y, además, desde la experiencia personal del propio autor. Que quede claro, pues, que es un libro que recomendamos abiertamente, porque creamos comunidad cuando aumentamos la cantidad y la calidad de las interacciones entre los miembros de un grupo o colectivo social. Camino se hace al andar reconoce siete pasos para crear comunidad: conocerse, comunicar, confiar, consensuar, cooperar, conflictuar y celebrar. Pero para ello se precisan habilidades que debemos aprender. Habilidades en las que hay que practicar y todo el libro, pues, nos aporta esta visión realista para alcanzar una moderna comunidad sostenible.