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Cocinar con plantas. Reconocer, recolectar, utilizar.

Las bosques y pastizales están llenos de plantas que inician su floración inundando el paisaje de perfumes y colores. El campo, la naturaleza, no solo nos regala un festival de sensaciones, sino que también nos procura una infinidad de recursos silvestres durante todo el año.

Dientes de león, endrinos, apios silvestres, achicorias, espárragos, romero y ortigas son algunas de las hierbas comestibles silvestres que podemos recolectar, si conocemos sus usos. Son bien conocidas las cualidades aromáticas de algunas plantas silvestres para usarlas como condimento en la cocina, pero lo son menos las propiedades alimentarias que nos proporcionan, las vitaminas y otros nutrientes saludables, que contienen. Cocinar con plantas silvestres. Reconocer, recolectar y utilizar, nos ofrece las fichas de 142 plantas silvestres que podremos utilizar para preparar recetas culinarias y beneficiarnos del manantial de salud que albergan.

Portada del libro publicado por La Fertilidad de la Tierra.

A la hora de recolectar las plantas silvestres no hay que olvidar algunas advertencias y recomendaciones. Algunas plantas son tóxicas y su aprovechamiento sólo es posible en etapas muy tempranas de su desarrollo. Así, los brotes tiernos de la nuez negra, comestibles cuando salen de la tierra, se vuelven tóxicos cuando estos alcanzan 1o 2 metros de longitud. Por tanto, un consejo clave y que puede ser evidente es no cosechar las plantas silvestre envejecidas. También hay que tener cuidado a la hora de reconocer las plantas, pues, por ejemplo, el perejil silvestre no se puede confundir con la cicuta que es muy venenosa.

El sabor de las plantas silvestres puede sorprender de entrada a nuestro paladar, por lo que en el caso de algunas especies, como la borraja, es aconsejable pelar bien la parte fibrosa del tallo –única pieza aprovechable– antes de emplearla en la cocina. La borraja la podemos encontrar en cunetas y terrenos incultos, aunque también se puede cultivar. Se dice que su hoja tiene gusto a pepino y su flor a ostra. La primera es una excelente verdura que se pela tallo a tallo y se prepara cocida. Sus hojas se pueden convertir en buñuelos. Las flores se comen crudas, sobre las ensaladas, preferiblemente sin los ásperos sépalos; también se confitan en azúcar y se prepara un vino cordial, es decir, que da ánimos, alegría.

Algunas plantas silvestres requieren tiempos de cocción largos e incluso de hervirse varias veces, como la nuez negra qeu comentábamos antes y que hay que cocerlos varias veces cambiando el agua, y después pocharlos con cebolla y un chorrito de aceite. También se pueden asar directamente y hacer una tortilla. La cantidad de usos y posibilidades que nos brinda esta guía no deja de asombrar.

Una infinidad de hierbas silvestres como el hinojo, el romero, el tomillo, los tréboles, el laurel o las ortigas nos permitirán dar aromas a nuestros platos. Otras, como la lechuga azul, los dientes de león, la hierba del halcón se pueden comer crudas en ensaladas y, otras como la raíz de genciana nos permite preparar aperitivos macerándola en vino y endulzada con sirope de ágave. También podemos infusionar algunas de las plantas silvestres en nata líquida para elaborar una salsa con la que aderezar las ensaladas.

Una de las fichas de las plantas descritas en Cocinar con plantas silvestres publicado por La Fertilidad de la Tierra.

Todas las plantas descritas en la guía se encuentren en terrenos baldíos, en setos zarzales, prados o bosques se puedan recolectar en la mayor parte de nuestro país. Por lo que este libro es muy útil para los amantes de la naturaleza y aquellos que quieran experimentar nuevos sabores en el arte culinario.

De cada una de las 142 plantas recopiladas se aporta una foto, una descripción botánica para reconocerla y luego se indican los principales usos. Las fichas se complementan con los nombres populares y alguna curiosidad de cada una de ellas. Es un libro práctico, un libro para tener a mano en la cocina y para llevar en nuestras excursiones y dar un aliciente a nuestros paseos campestres. Todo un acierto editorial de La Fertilidad de la Tierra el que nos acerquen esta obra de un experto, Bertrand Bernard, hijo de agricultores, estudioso de los bosques y apasionado por la naturaleza. La calidad del autor la avalan los más de 70 libros publicados en torno al conocimiento y uso de las plantas y los recursos silvestres. Bernard, también es el autor de otro libro imprescindible en la biblioteca de cualquier aficionado a la agricultura titulado Plantas para curar plantas.  

 

Artículo elaborado por la redacción de terra.org.