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Ecología ciudadana




 

 


Ecología ciudadana

Ecología ciudadana
Jesús García y Mario Ortega
Colección Alminares
Editorial Dauro
Granada, 2007




Ecología ciudadana
Un hilo sostenible entre lo local y lo global

Este no va a ser un libro fácil de conseguir en la librería de la esquina. Es un libro que como dice su subtítulo está entre lo local y lo global, y acuñado por una editorial local aunque ahora con internet casi todo está nuestro alcance. Podríamos empezar hablando de los autores, ambos son personas comprometidas con el ecologismo local y que por tanto se han sumergido con rigor en lo global. Su reputación es intachable. Jesús García y Mario Ortega son dos de estos personajes que andan por Granada como ciudadanos anónimos, pero que dejan huella a quien tenga la oportunidad de interpelar tomando unas tapas. Desde el portal Granada Sostenible mantienen una comprometida y cotidiana acción ecológica.

En un dúo singular y envidiable tejen en Ecología ciudadana un repertorio de treinta bellas narraciones que irrumpen tanto en temas locales como la defensa encarnizada de la Vega granadina hasta los apuntes de como avanzar hacia la ciudad sostenible. Se trata pues de un libro que se adentra en pequeñas historias escritas con una sensibilidad exquisita a la vez que clarividente. En el capítulo titulado de forma poética la Ciudad como un bosque lo dejan claro: “…si nuestra ciudad fuera como un bosque el arte inundaría sus rincones y las gentes llevarían esbozada la sonrisa en el rostro. El aire estaría oxigenado y limpio. Si nuestra ciudad fuera como un bosque, las constructoras y los arquitectos serían amigos de todos y no sólo de los concejales de urbanismo”.

No vamos a desvelar una lectura apasionante pero si que no podemos sucumbir al placer de animar a la adquisición de este librito entre lo local y lo global. En el capítulo Apaga y vámonos, por ejemplo, no se andan con remilgos y ponen el dedo en la llaga y a raíz de las irregularidades en el suministro eléctrico con un contundente diagnóstico: “…las comercializadoras eléctricas presionan sobre la tarifa y sobre otros cobros o recargos para que suban; es decir, no sobre el modo en que se forma el precio, sino sobre los consumidores finales. Los reiterados cortes de suministro, y las anomalías y mala calidad de la corriente suministrada se utiliza como instrumento para hacer ver que necesitamos más electricidad y más cara, más centrales nucleares, térmicas de carbón y mayor precio de tarifa para mantener las infraestructuras”.

Intentamos que los libros que comentamos en esta sección sean aquellos que aportan luces a las temáticas que permiten avanzar hacia la sostenibilidad. Ecología ciudadana es uno de estos textos compuestos a partir de pequeñas reflexiones sobre temas diversos que al alimón los autores van desgranando. La perfecta adecuación estilística no permite al lector distinguir si es de Jesús García o de Mario Ortega o viceversa porqué en su conjunto tiene una coherencia singular y relevante que los funde en una sola voz.

“El tiempo evolutivo podría quedar reducido a una premeditada intervención químico-quirúrgica sobre la materia viva, expulsándonos definitivamente del reino animal y situándonos en la esfera de la creación”. Por ello abogan “que una ciudad vendría a ser como un cerebro en el que cada habitante es una neuronas. Sus habitantes, como las neuronas en el cerebro, pueden realizar funciones especializadas, Pero el cerebro necesita un continente: el cráneo. Sólo podemos considerar un asentamiento humano como ciudad cuando sus límites físicos están definidos por la densidad de sus construcciones. Una ciudad es un espacio físico limitado con cierta densidad humana en el que se realizan una gran variedad de actividades entre las que las agrarias no han sido nunca las principales”. Quizás por ello hacen una defensa a ultranza del paisaje agrario de la Vega granadina (este vasto espacio privilegiado para la mejor agricultura) hoy en lamentable retroceso frente a una urbanización alocada y a la vez insensata promovida por la derecha rancia que gobierna en la zona.

El lector podrá deleitarse entre muchos de sus pasajes llenos de vitalidad, una vitalidad que es a la vez compromiso ecológico. Una lectura que transporta no sólo a conocer la vida de estos granadinos sostenibles sino que nos adentra en la lucha por el territorio unas veces y otras por el elogio de la sensatez ecológica. En la defensa de la bici ponen de relieve la importancia de la movilidad sin emisiones tóxicas. Y en el elogio del botijo nos ponen sobre la pista de estos pequeños gestos que nos recuerdan que la modernidad no puede estar reñida con lo tradicional por lo que nos recuerdan que para refrescar el agua  “muchos kilowatios hora innecesarios dejarán de consumirse, no por lo que valen, sino porque no podemos pagarlos, no porque supongan una elevada contribución al cambio climático sino porque nos afirman en un modo diferente de relacionarnos con nuestro entorno” como se da en el caso del botijo, tradicional artilugio para refrescar el agua en verano. Dicho sea en su honor (aún cuando la literatura sobre el mecanismo del botijo es abundante e interesante), la lectura de su libro ha inspirado definitivamente el poner en marcha la campaña “Botijos contra el cambio climático” de la Fundación Tierra.

Sea pues esta reseña también un pequeño homenaje a este licenciado en derecho, Jesús García y del químico Mario Ortega que han sabido concentrar en un pequeño libro un elenco de bien pertrechadas y útiles reflexiones para avanzar hacia la sostenibilidad desde una comprometida acción ecológica que se respira a través de todo la obra. En definitiva, una pequeña gran obra tejida desde las calles de la Granada universal y encrucijada de culturas. Una lectura sinceramente emocionante. “¿Quieres saber más?…pues coge el camino” afirman sus autores. Un camino que en este caso pasa por la Granada. Así pues no lo dudes, déjate seducir por una lectura emocionante y llena de vitalidad.