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El Lobo




 



El Lobo

Título original: The Wolf
Autor: Joseph Smith
Editorial: Random House Mondadori
Año de publicación: 2009



El Lobo
Fábula sobre los tiempos actuales

Gracias a que el protagonista y los demás animales de esta novela se comunican mediante la mirada –su profundidad, el espejo del alma–, toda la historia se narra en forma de soliloquio para mostrarnos al lobo ante sus propios pensamientos, llenos de reflexiones existencialistas que nos enseñan la propia naturaleza del hombre, por el que el lobo siente un profundo desprecio y asco.
La lectura de esta fábula tan real es fácil y amena, aunque no por ello se trata de una obra poco profunda, sino al contrario: es toda una lección de amor por la naturaleza y de reafirmación de las contradicciones que se dan en sus hijos, los animales. El hombre aparece como un ser aborrecible, aunque en realidad el propio lobo es el reflejo del hombre y de su forma de vida actual, tan necesaria de un cambio urgente.

El Lobo describe desde la mente del animal sus días de un invierno especialmente duro –en un paralelismo con los tiempos actuales–, ocupados con la sensación constante de hambre y debilidad, con la fortaleza repentina al ver una posible presa, con las reflexiones y dudas propias de la vida en constante acecho. Hambre y miedo, asco, fuerza y debilidad, valentía, ganas de matar y sensación de rabia e ira. Soledad. Búsqueda de compañía que puede ser cara, que lleva a la propia agonía. Todo ello con una base clara, que el protagonista se dice a si mismo con estas palabras: “estos árboles de mi hogar el hombre los considera barreras, la nieve la ve como un estorbo, el frío gracial y el viento cortante le parecen enemigos, pero yo amo esas cosas porque son las que me hacen fuerte: no me echan atrás, sino que siempre me han empujado adelante, lejos del recuerdo del hombre”. Un recuerdo que siempre llega a olvidar, hasta que se encuentran de nuevo: “un embrollo incomprensible de pensamientos que me ensordecían y confundían mientras que el hombre, inmóvil de pie, sobrecogido por mi presencia, en mí no reconoció más que la diferencia entre nosotros”. El lobo se comunica con los otros mediante la mirada, y la del hombre es turbia y confusa.

Cuando el lobo se interna en el bosque, tiene paciencia para mirar la calma absoluta entre los árboles, lo que contrasta con la fascinación y ansiedad al ver moverse aunque sea una ramita. Ya no puede parar de mirar. El cansancio desaparece con la emoción. Es inmediato. Comer, dormir, sentirse débil, desperezarse. Pasa del exceso a la carencia, del verano al invierno, y el cansancio desaparece siempre de golpe por la emoción ante lo que podría convertirse en comida. Todo depende de él, de su estrategia, que explica con detalle, y de su fuerza, que no siempre le acompaña. Pero sí la rabia y el hecho de que sus ganas de matar sean superiores a las ganas de sobrevivir de sus presas. Él no es como los animales que van en rebaño y pacen, así que depende de sí mismo.

La novela está escrita con mucha fluidez, los adjetivos están bien encontrados y, en sus pensamientos, el lobo hace bellas comparaciones con lo único que conoce, que es la naturaleza: “la presa empieza a descubrirse, su cuerpo comienza a quedar visible tras las formas oscuras cual cielo rojo emergiendo entre nubes de lluvia”.

Se trata de una fábula que invita a reflexionar sobre que, a veces, nos forzamos a ir en contra de nuestra propia naturaleza, debido a las circunstancias, pero pocas veces eso funciona a la perfección, porque al hacerlo nos estamos engañando y nos hacemos débiles ante nosostros mismos. Esa debilidad la puede aprovechar el enemigo para confundirnos. Al lobo le ocurre al encontrarse con un zorro, al que cree entender gracias a la comunicación visual que establecen, sin saber que su propio miedo le hace torpe. Su propia fortaleza se convierte en una trampa ante el zorro, que le lleva hasta el cisne, un animal de belleza cautivadora que puede incluso conseguir algo impensable, como es la compasión del lobo.

En definitiva, esta primera novela de Joseph Smith, cautivadora y llena de símbolos, nos devuelve la imagen de un mundo donde los hombres pueden convertirse en lobos y llegar a sentir emociones que nunca hubieran imaginado.


actualizado: 
09/03/2009
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