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El sol, fuente de bienestar

El sol nos ilumina y es fuente de vida. Además, es indispensable para que nuestro organismo fabrique vitamina D y para que esta refuerce la absorción de calcio, nos broncea saludablemente, es un buen y barato antidepresivo, estimula el deseo sexual... Sol, fuente de bienestar es un libro que explica en su interior la estructura y la composición del sol, qué son las radiaciones solares, los efectos nocivos del sol sobre la piel y los ojos, los múltiples beneficios del sol, consejos para que adultos y niños tomen el sol de manera saludable, etc. El Sol es un manantial de salud, pero muchas personas abusan de él en su anhelo, por ejemplo, de broncearse lo antes posible. Abusar del sol puede tener nefastas consecuencias para la salud, como el cáncer de piel. Así que es de vital importancia aprender a tomar el sol para evitar los efectos negativos y aprovechar al máximo sus beneficios. Este es el objetivo del libro Sol, fuente de bienestar profusamente ilustrado publicado por Océano-Ambar.

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Sello: Océano Ambar
Colección: Salud y vida natural
Autores: Máñez, Carlota / Guerra, Aurora
Formato: 21,5 x 21,5 cm
Páginas: 178
Año edición: 2012
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN13: 978-84-7556-812-6

El sol es más importante para la salud de lo que la mayoría de los médicos y las personas piensan. Hasta hace bien poco no conocíamos el papel juega en el organismo humano la melanina, sustancia que a parte de protegernos de la excesiva radiación del sol también se encuentra en los ojos y en otras partes del cuerpo humano incluido el cerebro. Uno de los principales investigadores en este campo es el mexicano Arturo Solís quien ha divulgado que la melanina transforma el agua celular que rodea a las células en iones hidrógeno y electrones libres que proporcionan energía a los corpúsculos celulares.

Que la energía de la luz, del sol en particular, tiene evidentes efectos fisiológicos es algo que las medicinas naturales vienen pregonando desde hace siglos. La llamada helioterapia ya existía en las culturas griega y romana y era prescrita por los médicos Galeno e Hipócrates que consideraban los baños de sol como un método para prevenir las enfermedades.

Sin embargo, la experiencia de la helioterapia griega y romana quedaron olvidadas por siglos. No es hasta principios del siglo XX que el médico islandés N. R. Finsen (1860-1904) recibió el Premio Nobel de Medicina en 1903 por sus investigaciones  acerca del efecto de la luz solar sobre la salud. De sus enseñanzas se hicieron verdaderos profetas de la terapia solar los doctores suizos Oscar Bernhard (1861-1939) y Auguste Rollier (1874-1954). Estos son algunos de los aspectos que se explican en esta interesante obra escrita por Carlota Mánez y Aurora Guerra.

El sol manantial de salud
En efecto el sol es una fuente inestimable de energía y también de salud. La helioterapia es sólo una de estas posibilidades. Actualmente, existen incluso técnicas que permiten según aseguran sus promotores de vivir de la luz (sungazing). Pero más allá de todas estas posibilidades que nos ofrece el sol como energetizador no podemos olvidar los aspectos negativos que comporta la sobreexposición o el no protegerse adecuadamente las partes corporales más sensibles a sus efectos negativos. Bastan 15 minutos de sol al día en rostro y manos para beneficiarnos de algunas de sus virtudes, especialmente, en las primeras y últimas horas del día. Si además podemos exponer el cuerpo entero mucho mejor. Este libro propone precisamente conocer cuándo, cómo y dónde es mejor recibir este baño solar.

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Uno de los capítulos del libro dedicados a los beneficios cardiovasculares del sol. Obsérvese la calidad gráfica de esta obra.

Sol, fuente de bienestar es un libro que ensalza las virtudes del sol y pone sobre la mesa las consecuencias (muchas veces nefastas) que puede tener si no se utiliza “con cabeza”. A pesar de las excelencias, los baños de sol tiene el peligro que ofrece toda fuente de energía si se emplea sin medida ni control. Los beneficios del sol pues son inmensos por eso las personas que viven en climas soleados presentan menos incidencias a determinadas enfermedades. La radiación ultravioleta contribuye a otorgar a la atmósfera propiedades antibióticas y protegernos de las enfermedades bacterianas. Las personas que practican la helioterapia con conocimiento gozan de una salud excelente.

 

Las 10 reglas de oro para tomar el sol
Conseguir un bronceado sin peligro dermatológico (para minimizar el riesgo del melanoma o cáncer de piel) está hoy al alcance de cualquiera persona. Sin embargo, todavía son muchas las personas que toman el sol sin las las precauciones adecuadas o se protegen insuficientemente del sol. El bronceado no responsable o con criterio no sólo contribuye a envejecer la piel sino que es un fuente de problemas de salud. En el libro Sol, fuente de bienestar todos estos aspectos son tratados de una forma muy completa. Ofrecemos algunas reglas básicas para tomar el sol correctamente:

El sol es una fuente de bienestar pero igualmente puede ser un peligro para nuestra salud si no lo tomamos adecuadamente. Foto: SOHO-NASA.

1. Utilizar en todo momento una crema  protectora solar de filtro elevado que se adapte a la sensibilidad de la piel de la persona.
2. Evitar tomar el sol entre las 11 y las 17 h de la tarde (o sea entre las 10 y las 16 horas en tiempo universal).
3. No tumbarse quieto bajo el sol. Es bueno tomar el sol en movimiento, no sólo porque de este modo se consigue un bronceado más homogéneo, sino también se reduce el riesgo de quemadores. Evitará quemarse y conseguirá un bronceado más uniforme.
4. Beber  mucha agua o infusiones sin azúcar mientras se toma el sol.
5. Protegerse los ojos con gafas de sol u otro tipo de protector así como  los labios y el pelo con cremas especiales.
6. Aplicar  el protector solar cada dos o tres horas y, si es en la playa o mientras tomamos un baño, debemos recordar que la crema protectora especifique que es resistente al agua.
7. Aplicar una crema hidratante o tipo after sun después de tomar el sol largo tiempo.
8. Durante los periodos de cambios hormonales -como la menopausia o un embarazo- la piel es especialmente sensible frente al sol por lo que hay que reducir al máximo la exposición solar o utilizar cremas con el mayor efecto de protección solar posible.
9. Cuando simplemente paseamos al aire libre o vamos en bici también estamos tomando el sol. En las horas de mayor radiación solar hay que protegerse adecuadamente. Ropa de manga larga o pantalones largos (aunque sean de tejidos finos) también protegen nuestro cuerpo.
10. Cambiar los hábitos que han caracterizado nuestra cultura solar hasta la actualidad. El sol que recibimos mientras paseamos por la calle es suficiente para que nuestro organismo sintetice la vitamina D, utilizar aparatos artificiales como los bronceadores de rayos ultravioletas no es recomendable. El uso de protectores solares con factor superior a 15 reduce el riesgo de cáncer en un 78%.

 

Artículo elaborado por el equipo de la redacción de terra.org

actualizado: 
26/10/2012
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