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Historia de los espejos

Hay libros que no hacen honor a sus comentarios de la contraportada. Historia de los Espejos (2003) de Mark Pendergrast es uno de ellos pues en esta puede leerse un comentario que aunque sea del New York Times está fuera de lugar: “en vez de enviar a su hijo a la universidad, pásele este libro”.

Mark Pendergrast, un periodista especializado en negocios y miembro del National Center for Reason and Justice, una ONG dedicada a la sensibilización pública sobre los engaños que sufre la población y los abusos a los niños. Sus obras destacan por la contundencia y la gran profusividad de información que aportan. Así, en  El café: historia de la semilla que cambió el mundo (2002) es una denuncia clara sobre que el café es el negocio más especulativo del mundo. En cambio, Dios, patria y Coca-Cola: la historia definitiva de la gaseosa más famosa del mundo y de la empresa que la produce (2001) es un paseo por los entresijos de la que es y ha sido la más bebida más consumida en el planeta y que más adictos tiene. Estamos pues ante un autor de divulgación social aunque esté bien pertrechado en su oficio.

Portada del libro Historia de los espejos de Mark Pendergrast.

Historia de los espejos es un libro de divulgación sobre el descubrimiento de las propiedades de la luz y los fenómenos de la misma en especial la reflexión y la refracción. Por ello es en parte un desfile de sabios, magos y científicos que a lo largo de la historia de la humanidad intentaron adentrarse en la esencia de la luz. Pero, sobretodo es una historia de la óptica, la ciencia que estudia la luz que mucho antes de comprender la dualidad de la misma como partícula y como onda electromagnética a la vez supo jugar con ella gracias a los espejos y a las lentes. Los conocimientos sobre la física de la reflexión a través de los espejos planos, esféricos o parabólicos ha permitido un nutrido conocimiento sobre nuestra realidad. Los espejos nos permitieron fabricar los telescopios más modernos con los que hemos explorado el universo cercano. Las lentes cóncavas o convexas nos han permitido dirimir los problemas debidos a los desgastes o patologías oculares. Espejos y lentes, también han sido claves para el aprovechamiento de la energía solar como recurso renovable. Este sea quizás el aspecto que nos interesa destacar aquí.  

La luz es uno de estos ejemplos que nos muestra que si las cosas no tuvieran una minúscula diferencia la vida nunca habría podido desarrollarse en laTierra. Quizás por ello esta inquietud por saber de nuestro entorno nos ha llevado antes a explorar el firmamento que no adentrarnos en los secretos de los ecosistemas. Si comparamos la historia de la ciencia y la técnica mientras que en el siglo XVII ya se había descubierto el planeta Urano todavía desconocíamos que en la Tierra no puede haber vida sin la capa de ozono situada a unos viente quilómetros sobre nuestras cabezas.

Quizás los espejos o las propiedades de la superficies reflectivas nos han deslumbrado para no dejarnos ver lo cercano. Los espejos cóncavos han sido claves para abrirnos al espacio profundo y captar la llamada de las estrellas pulsars. Sin duda y parafrasenado a Carl Sagan, mil millones y mil millones de otras posibilidades existen fuera allí, aunque nuestra civilización tiene muchas menos posibilidades frente a los efectos del cambio climático causado por el inconsistente uso de los combustibles fósiles que científicamente quemamos y derrochamos sin ni dudas razonables de la destrucción ambiental que comporta.

No basta con descubrir y estudiar nuevas formas de vida capaces de sobrevivir alrededor de los volcanes submarinos a altas presiones y respirando el sulfuro de hidrógeno. La ciencia tiene la obligación de ponernos sobre aviso cuando rompemos el principio de precaución. Y sin duda lo hemos roto. Si las pulgas tienen inteligencia y saben hablar en lengua de pulga probablemente tengan un principio ético de conservación de la especie que el Homo sapiens parece haber perdido junto con nuestra habilidad para trepar por los árboles de cuando todavía éramos símios. Las pulgas deben encontrar un equilibrio entre la calidez que ofrece el pelaje del perro y su fina piel que les proporciona alimento y no matarlo por sobreexplotación. A veces el perro puede sacudirse, pero depende de las pulgas que haya perros para habitar.

Historia de los espejos nos permite adentrarnos en muchos aspectos de la cultura humana, desde la astronomía al arte, desde los mitos hasta los negocios. Todos relacionados con la crónica de las superficies y objetos reflectantes. La misma reflexión que nos aporta nuestra propia imagen. La misma reflexión que nos permite captar la energía solar y cocinar unos huevos fritos en una parábola reflectante y con ella ayudar a la crisis de la leña que padecen dos mil millones de personas en todo el planeta. La misma onda electromagnética que nos permite hipnotizarnos frente a los colores del arco iris y a la vez conocer las intimidades de la materia más allá de los sensores ópticos de nuestros ojos. Historia de los espejos no nos ahorrará, como aseguran algunos críticos, el móntón de dinero que cuestan unos estudios universitarios, pero nos permitirá pasear por la historia de la civilización humana y abrir nuestra mente a algo tan común y tan lejano como son los secretos de la luz. Por qué en la luz no sólo reside la esencia de la energía vital de este planeta como sistema ecológico sino quizás también la úlitma posibilidad para poder abrazar la economía solar y abandonar la pegajosa y tóxica era del petróleo que nos ha puesto rumbo a la extinción.

Ficha técnica

Historia de los espejos. El misterio de la luz solar y sus aplicaciones a lo largo de la historia
Autor: Mark Pendergrast
Editorial: Ediciones B –Vergara Editores
Año de publicación: Barcelona, 2003