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La revolución limpia




 

 


La revolución limpia


The clean tech revolution
Invertir en tecnología y crecer en el futuro inmediato
Ron Pernick y Clint Wilder
Gestión 2000
Barcelona, 2008




La revolución limpia
Invertir en tecnología y crecer en el futuro inmediato

Hay libros que suponen un compendio de buenas prácticas en un determinado ámbito. Este es el caso de La revolución limpia, una obra que se adentra en el mundo de la sostenibilidad aplicada a la tecnología. Empezando por la energía solar, la energía eólica, los biocombustibles y biomateriales, los edificios verdes, y pasando por el transporte personal, la red eléctrica inteligente, las tecnologías móviles y la filtración del agua, los autores nos aportan ejemplos concretos de empresas que han apostado por estas tecnologías limpias. Tecnologías que convierten un producto, servicio o proceso creando menos residuos que las convencionales, reducen la contaminación y crean puestos de trabajo de calidad. Y por ello, los autores han identificado lo que llaman las 6 C que impulsan la popularización de las tecnologías limpias: costes, capital, competencia, China, consumidores y clima. Seis fuerzas que se alinean para capitalizar el crecimiento y la expansión de las soluciones de energías limpias para los combustibles, el transporte, la generación de electricidad; para las fuentes de agua limpia dedicadas al consumo humano, la fabricación y la irrigación; y para los materiales limpios y medioambientalmente respetuosos en la construcción y los procesos industriales.

Los ocho sectores que cubre el libro La revolución limpia se desgranan no sólo con ejemplos concretos de empresas, sino con datos de gran interés.
• La energía solar es la que probablemente ofrece mayores oportunidades, no sólo porque crece entre un 30 y un 50 % anual, sino porque es una tecnología que se estima será competitiva en comparación con la generación eléctrica convencional antes del 2020.
• La energía eólica se ha desarrollado con una rapidez inusitada. Entre 1995 y el 2006 la capacidad de energía eólica a nivel global aumentó 15 veces, pasado de los 5.000 MW instalados hasta los 74.000 MW. Algunos países como Alemania o Dinamarca generan más del 15 % de su electricidad a partir del viento.
• Los biocombustibles y biomateriales son los más controvertidos, pero se están desarrollando nuevas tecnologías para no competir con los cultivos alimentarios, como descifrar el código celulósico del etanol.
• Los edificios verdes actuales utilizan aproximadamente un 30 % menos de energía que los convencionales. Los edificios verdes utilizan la iluminación avanzada, nuevos materiales de construcción, electrodomésticos eficientes y sistemas de gestión de la energía.
• En el transporte personal, los vehículos híbridos -pero también las flotas de vehículos eléctricos- aportan un nuevo concepto que permite reducir la contaminación de las ciudades y el ruido.
• Pero sin duda, es en la red eléctrica inteligente donde se va a dar a la mayor revolución tecnológica, cuando los hogares y los negocios dejen de ser simples consumidores para ser también productores de energía eléctrica y, de este modo, compartir la energía como lo hacen ahora mismo en el ámbito de la información los pequeños ordenadores domésticos.
• En el campo de las aplicaciones móviles, se analiza la necesidad de fuentes de energía portátiles, ligeras y duraderas. En este ámbito, por ejemplo, se señalan las lámparas solares fotovoltaicas portátiles, que han permitido que en países como India se evitara la contaminación del aire interior de los hogares causado por las lámparas de queroseno.
• Y finalmente, en el ámbito de la filtración del agua se aportan importantes novedades tecnológicas, que nos permiten un mejor reaprovechamiento del agua usada y, de este modo, disponer de nuevas fuentes de agua potable, no sólo con la desalinización sino también en el filtraje y purificación a partir de nanotecnologías.

Todos los capítulos van acompañados de ejemplos de productos y servicios en cada ámbito, desarrollados por empresas, lo que confiere al libro un valor documental de gran interés, puesto que todas ellas aportan buenos productos y servicios sostenibles. Es de agradecer que, a pesar de ser un libro del ámbito de una visión tecnooptimista, deje claros sus posicionamientos respecto a las tecnologías convencionales. Y así, no se corta al recordar que la energía nuclear ni es sostenibles ni es económicamente viable más allá de la pugna mediática y recuerdan que, si la primera revolución de los semiconductores permitió la proliferación de ordenadores y la electrónica de consumo, la segunda revolución de estos materiales está destinada al suministro de energía a nuestros hogares, como permiten las células de silicio. Una revolución tecnológica que no puede basarse en lo viejo como el carbón o la energía nuclear, porque como ya vaticinó Amory Lovins, del Rocky Mountain Institute y precursor de la eficiencia energética y de conceptos como el negawatio, “subvencionar a la industria de la energía nuclear es como desfibrilar a un cadáver”.

Evidentemente, estamos ante un libro que tiene un valor más de revisión tecnológica que de filosofía para la sostenibilidad. Sin embargo, es útil conocer cómo, en diferentes partes del planeta, hay empresas que apuestan por una revolución verde.