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Dersu Uzala




 

 


Dersu Uzala es la obra maestra de Akira Kurosawa



La descubierta de nuevos paisajes está en la base de Dersu Uzala


ficha técnica
Dersu Uzala

Título original: Dersu Uzala
Dirección: Akira Kurosawa
Guión: Yuri Nagibin y Akira Kurosawa, según las novelas de Vladimir Arseniev
Actores: Maxim Munzuk, Yuri Solomin, Vladimir Kremena
Nacionalidad: Rusia-Japón
Año: 1975
Género: drama ambiental
Duración: 144 min
DVD: Divisa Home Video. Edición especial coleccionista



Dersu Uzala
Vivir en armonía con uno mismo y con el entorno

La 27ª película de Akira Kurosawa está basada en el libro Dersu Uzala de Vladimir Arseniev (publicado el 1923), un respetable militar ruso especializado en levantamientos topográficos a comienzos del siglo XX. Narra la historia de la larga amistad entre el escritor y un cazador de la taiga llamado Dersu Uzala. Durante el transcurso de sus viajes, Dersu va revelando a su amigo los secretos de su pueblo, los Usuri, las vías especiales usadas por los animales, las tradiciones y las creencias de los indígenas de la taiga. Es una historia de vínculos: el que une a Dersu con su entorno y también la fuerte amistad entre Dersu y Arseniev.

El film describe las expediciones de una patrulla de militares rusos a desconocidos rincones de Siberia situados al norte de Corea y al este de Manchuria, para trazar mapas topográficos. Guiados por el ingenioso Dersu, quien conoce la taiga como la palma de su mano, descubren los misterios de la taiga de Usuri. Además Dersu, con su espiritual comprensión del mundo, también les muestra el camino emocional hacia las entrañas de la naturaleza. Para él, el viento, el fuego y el agua son "gente", gente muy poderosa. El cazador siente que en la naturaleza todo es animado y merece un profundo respeto. Los militares se ríen de Dersu porque ve a gente en todas partes y lo ridiculizan, pero su percepción de la realidad es más cuerda que la de todos ellos juntos.

Derzu es un humilde cazador, observador, de espíritu empírico, que vive su vida en plena naturaleza como una experiencia esencialmente emocional. En su cotidiano quehacer de cazador, descubre la felicidad en la vida simple. Dersu representa el equilibrio entre la persona y el entorno, pues él mantiene el cordón umbilical con la naturaleza y siente el verdadero amor por todos los seres y elementos del planeta. Calidad que sin duda motivó al director a llevar a la pantalla a un hombre que vive en armonía consigo mismo y con la naturaleza. En boca del mismo Kurosawa: “la gente ha olvidado que el hombre es parte de la naturaleza. Acaban con ella ávidos como buitres. Eso hay que gritarlo a los cuatro vientos. Por lo que a mí respecta, lo hago a través de mis filmes”. Y ciertamente Kurosawa consigue transmitirnos la bondad y la confianza que le inspiró al leer el libro del viajero Arseniev sobre el cazador Dersu Uzala. La interpretación de Maxim Munzuk no podía ser mejor, ya que además de ser el director y actor principal de un teatro de Tuva, también era cazador. Sus movimientos y su manera de ser -ingenuo, interesante y bondadoso- eran casi seguro extraordinariamente parecidos al auténtico Dersu Uzala. Su forma de caminar tan campechana invade de cariño al espectador. La película tiene escenas muy graciosas y simpáticas, como Dersu enfadándose con el fuego porque le increpa con sus chispas, o hablando a gritos con el tigre para ahuyentarlo.

Dersu, que ha perdido la cuenta de su edad, da una lección de sabiduría y entereza a los hombres de la expedición. Sabiduría de quien conoce la naturaleza porque se reconoce parte de ella. Salvó la vida de los miembros del equipo en más de una ocasión, entre ellas hiriendo a un tigre. Este suceso le produce una tristeza infinita, ya que según las creencias de los Ussuri, Canga -el espíritu del bosque- mandará a otro tigre. A partir de este momento la sombra del tigre ya no le dejará jamás y se convierte en una amenaza que le provoca desasosiego. El cazador llega así al inicio de su final.

Dersu Uzala sin su diáfana y certera vista en la Taiga deja de ser cazador para convertirse en presa. Entonces el capitán le suplica que se vaya a vivir con él y su familia en la ciudad. Al final, muy a despecho, Dersu acepta. Pero se siente solo y muerto en la ciudad, pues no puede cazar, ni tan solo plantar una tienda. Se indigna al ver que en la ciudad se vende el agua, no entiende cómo el agua, que corre a raudales por el río, puede ser mercantilizada. Su equilibrio interior se quiebra cuando se aleja de su estimada taiga. La comodidad de la sociedad urbana no le convence en absoluto y  se ve abrumado por un estilo de vida desnaturalizado y aislado del bosque al que pertenece. Por eso decide abandonar la ciudad y regresar a su bosque, donde al cabo de muy poco tiempo se le encuentra muerto por una bala. Lo entierran in situ, bajo la nieve. Se borran las huellas de Dersu, sólo queda su bastón bifurcado de madera (báculo), que el capitán erige en su tumba como un ritual de homenaje. Sin embargo, la bondad y la espiritualidad del viejo cazador  deja un rastro indeleble en el corazón del capitán.

El hombre moderno, que vive atropellado por billones de estímulos desnaturalizados, eso sí última tecnología, puede aprovechar esta película para reflexionar sobre el precio que pagamos por el yugo de la comodidad.


Curiosidades...
Akira Kurosawa (1910-1998) creó una modalidad de cine sui generis a caballo entre el género tradicional japonés y el arte occidental. Muchas de sus películas fueron adaptadas, entre ellas La fortaleza escondida convertida en la mítica Star Wars. La Guerra de las Galaxias (1977). El polifacético Akira, diplomado en Bellas Artes, tenía una vertiente muy humana. Por poner un ejemplo, durante el rodaje de la película desapareció dos días para pintar un gran cuadro de 1m2 que regaló a Yuri Solomin (actor que encarna al personaje del capitán Arseniev) el día de su cumpleaños. Era el dibujo de una enorme cabeza de tigre, el tercer personaje principal de la película.

Justo antes de la Segunda Guerra Mundial, en 1939, Akira Kurosawa ya quiso filmar la película, y de hecho lo intentó, pero se dio cuenta de que sólo podía ser rodada en el lugar donde pasa la acción, es decir en la región de Primorie. Tendrían que pasar casi tres décadas, hasta 1974, para hacerlo realidad. Reconocida mundialmente, en 1975 ganó el Gran Premio del Festival Internacional Cinematográfico de Moscú y el Óscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa.

Vladimir Arseniev (1872-1930) en vida no permitió que ninguno de sus descubrimientos geográficos llevara su nombre. Después de su muerte, sin embargo, dio nombre a una ciudad (Arséniev), en cuya más alta colina erigieron un monumento en honor al propio Vladimir Arseniev. Detrás de la escultura que representa a Arseniev, en una roca enorme fue esculpido el rostro de Dersu Uzala a tamaño gigantesco, dando la sensación de emerger de la taiga.




actualizado: 
06/03/2006
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