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Fast Food Nation



Una crítica feroz a la alimentación rápida.

 


Fast Food Nation tiene una trama que no deja indiferente

FICHA TÉCNICA
Título original: Fast Food Nation
Dirección: Richard Linklater
Actores: Greg Kinnear, Patricia Arquette, Ethan Hawke, Avril Lavigne, Kris Kristofferson, Catalina Sandino
Producción Malcom McLaren y Jeremy Thomas
Guión: Richard Linklater y Eric Schlosser
Fotografía: Lee Daniel
Música Friends of Dean Martinez
Genero: Drama
Duración: 115 minutos
País: USA
Año: 2006
Distribución: Manga Films

 
 

Advertencia. No se levanten del cine cuando empiecen a salir los títulos porqué hay más. Fast Food Nation no les dejará indeferentes ante la problemática de la comida rápida. Puede parecer una película llena de tópicos pero todos ellos, lamentablemente son bien reales. Los estudiantes universitarios que pretenden advertir sobre el problema se topan con que su acción directa por alertar a la opinión pública intentando que las terneras abandonen sus rediles no tiene éxito. Pero nada que ver con el penoso trabajo de los inmigrantes mexicanos (lean personas de color y magrebies en nuestros mataderos) que han cruzado la frontera con un coyote experimentado para acabar víctimas de la cadena que tras de si lleva a las hamburguesas gigantes.

Las lágrimas al final del filme de una de sus protagonistas entre el hedor de las vísceras que no podrán oler en el cine deja bien claro que en un sistema para abastecer de carne barata. Por ello resulta inevitable que se cuelen las vísceras pistelentes entre la carne picada debido a la velocidad de todo el sistema. Pero no hay mayor problema, puesto que basta con cocer bien la carne como se reitera a lo largo del filme.

El lado oscuro de la comida basura

Fast Food Nation tiene la habilidad de entremezclar el trabajo nauseabundo de una matadero aparentemente impoluto con el de un ejecutivo de la cadena de hamburgueserías "Big One" que a pesar de recabar toda la información para frenar el desaguisado cede finalmente. Son muchos los detalles en los que la película va dejando su impronta contra el fast food. La prostitución para conseguir un mísero trabajo contrasta con la posibilidad de cambiar el sistema si cada uno de nosotros toma su propia decisión.

Todos los personajes que intervienen en la cadena aportan parte de sus contradicciones que aparentemente no son sino conseguir un futuro mejor. Sin embargo, las historias de los protagonistas se estrellan en realidad contra el implacable sistema que sólo busca la máxima rentabilidad cueste lo que cueste. Incluso el viejo ranchero que sabe en lo que se convierten sus amadas reses debe asumir que su hacienda ha sido rodeada por una urbanización de lujo y que está amenazada por un proyecto de que su propiedad sea atravesada por una autopista a la que califica de puro robo. En este sentido ninguno de los personajes sale bien parado. Toda la película no pretende otro fin que el que valoremos que tras un hamburguesa puede haber más “mierda” de la que uno se imagina.

Uno debe reconocer que tras algo tan simple como una hamburguesa se encuentra un largo camino que no podemos obviar. Por todo ello para conseguir un producto barato este debe estar repleto de sufrimiento humano y ambiental. La carne de res convertida en fast food no puede estar libre de incongruencias. Desde los cercados con animales alimentados con cereales transgénicos hasta el matadero, desde el duro trabajo de despiece hasta el picado para obtener la materia prima de las “apetitosas” hamburguesas se produce en una factoría tan luminosa como inquietante. Esta cadena entre el cercado para las reses  y la hamburguesría sólo puede ser sostenible si hay mano de obra barata o si uno cede al poder que acumulan las empresas implicadas. No en vano la empresa empaquetadora de hamburguesas congeladas pone tras cada peón del eslabón el sufrimiento de la carne.


 

 

No se puede negar que Fast Food Nation ha hecho un esfuerzo para que la sensibilidad del espectador no sea herida de muerte. Quizás en este sentido la película se adapta a los cánones de un producto de entretenimiento de Hollywood aunque está claro que la persona sensible puede verse afectada. Y a pesar de que puedan sonar a tópico las diferentes escenas está claro que los guionistas han pretendido advertir que la dieta en base a la proteína animal está llena de destrucción. La carne de res destruye ilusiones, destruye un sistema racional de alimentación, mutila a trabajadores en régimen de esclavitud, destruye ecosistemas. La carne picada de las hamburguesas del fast food constituyen un lucrativo negocio que a la postre ha cambiado algo más que un estilo de vida de toda una generación.

El personaje de Pete en manos de Ethan Hawke, como tío de la angelical Amber, protagonizado por Ashley Johnson es en este sentido un contrapunto para recordarnos que el poder de detener tanto sufrimiento está en la actitud de cada uno de nosotros. Como afirma el personaje "donde quiera que tengamos un cambio de perspectiva o veamos las cosas desde un ángulo nuevo, hay alguien que es quien lo provoca”, de ahí que anime a la joven Amber a reaccionar y dejar de trabajar en la hamburguesería. Y es que la solución a los problemas que plantea Fast Food Nation está en cada uno de nosotros. Pero para ello debemos empezar a tomar nuestras deicisiones. Hay un punto de asquerosidad en toda la película ya que en la narración de la misma no deja casi títere con cabeza. El trabajador mexicano que toma drogas para soportar la dureza del trabajo y que queda malherido. El que afila un cuchillo en un rincón pero sin la mano que ya perdió. El pinche de la hamburguesería que añade su escupitajo a los aderezos de mahonesa y ketchup del producto cárnico en el establecimiento de Big One. O que sea Don Henderson (Greg Kinnear), el ejecutivo de marketing de la cadena de restaurantes de comida rápida Mickey’s Fast Food Restaurant, el hogar de la célebre “Big One,” quien se zampa su super hamburguesa con escupitajo incluido con todo el placer mientras se toma un respiro en su investigación sobre “calidad” del producto que ofrece su empresa. Fast Food Nation es también un alegato contra las duras condiciones laborales de los trabajadores mexicanos, muchos de ellos sin papeles y sin cobertura médica.

 

El sufrimiento humano que acompaña la carne de los fast food

Una de las protagonistas es precisamente una trabajadora mexicana del matadero interpretada por Catalina Sandino que acaba aceptando con lágrimas su condición de prostituta de la carne. Al otro lado se encuentran los llamados burger flippers, estadounidenses sin cualificación que trabajan por 7 dólares la hora, que debaten si las cámaras que los controlan están realmente controladas por alguien o que sueñan con atracar su propia recaudación. Mientras, el intermediario entre la empaquetadora y Mickey’s interpretado por un Bruce Willis inquietante lo deja claro “el problema no es la mierda en la hamburguesa pues basta con freirla bien”.

Recomendamos poner atención a la cínica intervención de Bruce Willis defendiendo el máximo beneficio. Así que quizás al salir del cine uno seguro va a tener sus dudas si pretende tomarse una hamburguesa en el típico sandwitch que caracteriza a estos establecimientos de comida rápida. Claro que esto no es nada frente a las escenas de muerte y descuartizamiento dentro del terrorífico matadero de la UMP (Uniglobe Meat Packing) en Colorado. Para estas escenas hay que tener estómago, aunque por suerte las mismas ponen la guinda por si todavía al espectador le queda algún resquicio de que la carne para los fast food va acompañada de sufrimiento. En este sentido, el film lleva pues una fuerte carga ofensiva contra la comida rápida.

No podemos olvidar algo más: cómo es el impacto ambiental causado por la desforestación de selva para convertirla en pastos para el ganado bovino en plena Amazonia. Y aunque uno pueda pensar que es todo ficción, el guión de la película se basa en hechos reales y fue rodada en escenarios reales como el caso del matadero. El trabajo de Sylvia en el matadero, encarnada por la actriz Catalina Sandino admitía que “Estar en un matadero cuando matan una res, con la sangre y ese hedor horrible... No estaba preparada para eso, pero estoy satisfecha de que se rodara en un auténtico matadero y no en un estudio. Eran intestinos auténticos los que estábamos tocando, por lo que ello contribuyó a una mayor autenticidad.”

 

Algunas curiosidades

La película está inspirada en el célebre libro de Eric Schlosser, "Fast Food. El lado oscuro de la comida basura" del cual vendió 1,4 millones de ejemplares en todo el mundo. El film es una adaptación realizada por el independiente Richard Linklater. La película ha sido producida por un reivindicativo Jeff Skoll fundador de Ebay y que ya produjo Syriana y Una verdad incómoda. A su vez, la película coincide con el centenario de la novela de Upton Sinclair, La Selva, en la cual se denunciaba la explotación de los carniceros de Chicago.

Algunos datos estremecedores:
- La cabaña mundial crece a una velocidad mayor que la del parque automovilístico. Según un recuento reciente de la FAO, el planeta alberga unos 17 mil millones de pollos, 1,8 mil millones de cabras y ovejas, unos 1,4 mil millones de bovinos, mil millones de cerdos y patos.

- Cada día uno de cada cuatro americanos entra en un establecimiento de Fast Food y los ingresos de estos locales ha pasado de los 3 mil millones de dólares en 1972 a los 110 mil millones actuales. Uno de cada 8 ocho trabajadores lo ha hecho una vez en un McDonald’s.

- A finales de los 90 el Ministerio de Agricultura americano ha comprobado que un 7,5 % de las muestras de carne de res de las industrias de transformación han estado contaminado por Salmonella, un 11,7 % por Listeria y un 30 % por el Staphylococus aureus.

actualizado: 
07/07/2007
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