You are here

Genesis




 

 
Cada uno de nosotros reproduce el Génesis en nuestras propias vidas

Una historia intemporal y moderna sobre el sentido de la vida


ficha técnica
Genesis

Guión y dirección: Claude NURIDSANY y Marie PÉRENNOU
Productor: Alain SARDE
Banda sonora : Bruno COULAIS
Sonido: Bruno CHARIER y Gérard LAMPS
Duración: 80 minutos
Género: Documental
Año: 2004
Nacionalidad: Francesa
Distribución: Wanda
 



Génesis
Una fábula sobre la vida

¿De dónde venimos? Estar vivo es tejer entre una historia con un inicio del que sabemos poco y de un final del que que no conocemos nada. Desde el polvo interestelar del universo al polvo que se reincorporará a la naturaleza. Sin embargo, ésta galaxia de billones de átomos que nos conforman no mueren como las estrellas.  Con estas bellas metáforas Genesis nos propone un viaje fascinante para mostrarnos las secuencias de nuestra existencia. Podría ser una película documental pero el lenguaje del film es el de una fábula. Una fábula narrada por un griot africano, encarnado por el genial artista de Mali, Sotigui Kouyate, se nos presenta como la persona que nos acompañará en esta singular historia. Sentado frente a una marmita donde se calienta agua se nos irán presentando los diferentes estadios de la vida tomando metáforas y filosofando con la mirada puesta en el fondo de la marmita.

Del planeta fuego de hace millones de años al planeta agua en el que se ha convertido la Tierra. De la vida gestada en el seno acuático a la pasión por las tierras emergidas. Un proceso en el que la vida ha acumulado una larga evolución para conquistar la faz del planeta. Quizás por ello el griot nos recuerda que también los humanos tenemos dos vidas. La que vivimos en el seno materno dentro del líquido amniótico a la vida terrestre que construiremos. Pero, Genesis es un paseo por la evolución de la conquista de la Tierra. El saltarín del barro, un pececillo del manglar será el encargado de mostrarnos este paso esencial del medio acuático al terrestre. Aunque para vivir, hay que nacer.
 
Antes del nacimiento está el amor. El amor es el creador de la vida. Por ello nos adentramos en la sexualidad de animales tan cercanos como la cópula del sapo común a las exóticas danzas rituales de los cangrejos violonistas. La eclosión de un huevo por el que se abren camino los pájaros o los reptiles constituye otra eslabón esencial de esta evolución. Una vez nacidos empieza la tarea de sobrevivir; comer y ser comido es la condición para crecer, a la vez que tan esencial como defender el entorno cercano. Las imágenes de unos camaleones luchando por su territorio vital ilustran esta necesidad. Pero sin duda, la guinda cómica la pone la serpiente comedora de huevos. Pero, no puede haber crecimiento ilimitado porque una condición de la vida es perecer. Cuando nuestro átomos se desorganizan con la muerte vuelven al ciclo vital de la materia. Porqué si bien es cierto que la vida es crecer esta lo hace con organización. También el humo crece y adopta formas insólitas en el aire, pero no está vivo, como tampoco lo está una gota de leche vertida dentro de la marmita. Ambas se desorganizan al poco rato. La vida es el crecimiento ordenado, constructivo, diverso que genera millones de formas. Formas tan increíbles como la de los caballitos de mar o tan volátiles y efímeras como la de las transparentes medusas.

Genesis reproduce nuestras vida a partir de la evolución de las especies a lo largo de milenios. En nuestra etapa vital en el útero materno tenemos pasamos por tener forma de renacuajo hasta adquirir la sangre que con la que alimentamos nuestras células. De la misma forma que los ríos alimentan la Madre Tierra. Hay en toda la película un paralelismo entre el mundo animal y el mundo humano en el que el griot que nos cuenta la fábula el cual no es ajeno a la misma  y por lo que en realidad nos representa a nuestra especie. El cuentacuentos es cómplice de la historia y se convierte en nuestra voz interior frente a la pregunta de donde venimos. Hay una constante relación entre la naturaleza y nuestra esencia humana.

La exquisita técnica de filmación en primeros planos de los cineastas Claude Nuridsany y Marie Pérennou, que fueron aplaudidos por su anterior largometraje Microcosmos en 1996, está presente en toda la película. De la misma forma que los personajes que ilustran los diferentes estadios de Genesis han sido escogidos por su vistosidad y su estereotipo. Así cuando uno observa a la serpiente comehuevos siente casi el esfuerzo que debe realizar para engullir tan enorme presa. Y tras este descomunal alarde resulta casi cómico como regurgita en un santiamén los restos del cascarón. Una metáfora que bien podríamos aplicar a nuestro delirio por consumir y con que facilidad lo convertimos en residuos inútiles al poco tiempo. Escena tras escena, Genesis ha sabido mezclar la rigurosidad con la inocencia y el humor. Porque humorístico es la ranita que se pone frente a un sapo tropical que parece salido de otro planeta. Evidentemente, algunas escenas se nota que han sido filmadas en espacios controlados como un terrario o similar para tener un mayor control de la imagen. El resultado no podía ser más que sensacional. Aunque la película sabe a poco por su corta duración, uno sale de la misma con la ilusión de haber asistido al relato de una fábula contada con la pasión de alguien que lleva ya muchas vidas vividas. En fin, como dicen los cineastas que la firman: queríamos compartir la belleza que nos rodea, una belleza que para nosotros es una fuente inagotable de admiración y asombro que nos ayuda a vivir. Lo dicho, corta, pero sin desperdicio.    

Curiosidades...
El proyecto empezó en 1998 y estructurar el film precisó de dos años de trabajo. Para la realización del film se precisó un año y tres más para la recogida de imágenes.  Es evidente, que estamos ante una película no exenta de dificultades técnicas que sus autores resuelven con maestria tras seis años de esmerado trabajo. La banda sonora de Bruno Coulais no es tan exiquista como la de Nomadas del Viento, pero aún así tiene momentos muy inspirados.