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Que vivimos tiempos frágiles es obvio. Que nuestro planeta muestra síntomas de envenenamiento es más que una simple conjetura. Hace más de veinte años que Naciones Unidas impulsa la idea del desarrollo sostenible y de aplicar un programa de acción ecológica planetario como la llamada Agenda 21. Son cada vez más las voces que se unen para conseguir un estilo de vida más sostenible y ecológico. Algunos pensamos que además este camino exige no sólo ahorrar energía y recursos naturales sino también asumir una vida más frugal. Diario de un ecologista es mi testimonio sobre las vivencias en la senda de la frugalidad. Este diario es un medio de expresión para compartir el presente pero también para reflexionar sobre el pasado cercano y sobre de los pasos de mi persoanl camino hacia el futuro anhelado. Lo que veo lo transmito. Puede ser una imagen, una noticia, una sensación o una ilusión. Lo que valoro lo comunico con ánimos de que puede ser de utilidad para quien tenga el tiempo o la curiosidad por seguir el diario. Lo que experimento lo cuento tanto si acierto como sino. Pero sobretodo este diario pretende ser también un libro de cuentas ecológicas. Un espacio para estimular la reducción de recursos en todo lo posible y hasta donde pueda llegar. Sueño con un futuro sin perdedores. La vida simple estoy convencido de que necesita de la acción ecológica y de la ilusión para poder sentirse ligero sobre este maravilloso planeta. Creo que todos podemos ser protagonistas a favor de un planeta gobernado por la solidaridad, la ecología y la paz. Mis andanzas son simplemente un ejemplo, y sería un gozo que puediesen estimular a otros humanos en el abrirse paso por el camino de la frugalidad como práctica imprescindible para una vida más ecológica.
¡¡ Felices lecturas ¡¡
De un ecologista como tú |