La Comisión Europea promulgó en el año 1989 una Directiva que instauraba un sistema de Etiquetas Energéticas, para mejorar y aumentar la información de los consumidores al comprar cualquier electrodoméstico. Esta directiva fue adoptada por el Estado español en 1994. La etiqueta clasifica los electrodomésticos en 7 categorías que van de la A (más eficiente y menor consumo) a la G (menos eficiente y mayor consumo).
Escoger un electrodoméstico eficiente es sinónimo de ahorro energético, ya que su consumo de electricidad es menor. Estos aparatos eficientes acostumbran a ser más caros, aunque la diferencia de precio con respecto a uno convencional se amortiza en tan sólo 4 años. Después de 10 años, período que equivale al tiempo de vida de cualquier electrodoméstico, nos habremos ahorrado un 74,7% del consumo eléctrico total con respecto al consumo de un electrodoméstico no eficiente.
Nevera-congelador de 2 puertas y 280 l clase energética B
Nevera-congelador de 2 puertas y 275 l clase energética D
Consumo anual de electricidad
431 Kwh
544 Kwh
Precio de venta
486,31 euros
440,58 euros
Coste anual en su funcionamiento
46,04 euros
58,08 euros
Coste global en 10 años (precio del frigorífico más todo el consumo de electricidad)