Tanto en el mar como en tierra las bondades energéticas de los vientos chocan con las dudas y evidencias de los humanos. Existen controversias por la implantación de algunos parques eólicos en espacios con cierto valor ambiental. Entre interesados y damnificados, igual ocurre ahora con los incipientes planes anunciados de proyectos eólicos marinos, el entendimiento no es fácil.
Parque eólico marino en el mar del Norte
Todavía en espera, el posible primer parque eólico marino offshore se estudía instalar en el Golfo de Cádiz. El proyecto se denominado Mar de Trafalgar. Situado a 18 km de la costa de Barbate, prevé 270 aerogeneradores de 3,6 MW unitarios que podrán brindar una potencia instalada de 1000 MW.
El parque esta promovido por la Agrupación de Empresas para el Desarrollo Sostenible de la Comarca del Mar de Gibraltar (Sogemar), que cuenta como principal accionista con Energía Hidroeléctrica de Navarra (EHN) y donde participan Ingeniería de Recursos Naturales (IRN) y Cultivos Piscícolas Marinos (Cupimar). Se ha presentado como la primera iniciativa mundial de desarrollo sostenible que combina la producción de energía eólica y la actividad piscícola.
Los pescadores, partidos políticos, sindicatos, asociaciones sociales y el Ayuntamiento de Barbate, que forman el Consejo Local de Pesca, han rechazado de forma unánime la iniciativa, alegando el perjudicial impacto visual para los complejos hoteleros proyectados en la zona, el paso diario de las embarcaciones que faenan en la zona y los ciclos migratorios de los atunes. Además y como propuesta productiva por parte de los promotores, el Consejo no ve las ventajas económicas de la oferta de instalar en el parque 500 jaulas de cultivos para la acuicultura intensiva de especies carnívoras, estimada en 40.000 toneladas de peces y 5.000 toneladas de moluscos al año.
Greenpeace ve el proyecto como de gran necesidad por su capacidad de generación de energía limpia y su componente de I+D en la producción de hidrógeno, pero se oponen a la propuesta insostenible de la instalación del megaproyecto acuícola, por los múltiples efectos sobre el medio y los consumidores. En definitiva, demasiada actividad para un espacio tan limitado.