La odisea de un río al que no se deja morir ni vivir
Todo río tiene derecho a su vega y a morir en el mar. Al Segura se le ha privado de él. Una serie de razones han motivado esta desgracia. La primera son las propias características del río, cuyo caudal depende de los ciclos de crecidas y sequías marcados por las estaciones. Los árabes respetaron su ley y diseñaron un complejísimo sistema de canalizaciones (azudes, acequias, arrobas, escorredores, azarbes, azarbetas, molinos, norias, puentes colgantes ) para aprovechar el tesoro líquido en una de las zonas menos lluviosas de la península. Se hacía que el agua inundara las tierras y la sobrante se recogía y utilizaba de nuevo. Cuando llegaba la avenida fertilizaba la vega, pero la población debía buscarse otros recursos cuando imperaba la sequía. A partir del siglo XVIII se quiso obligar al río a aportar agua en cantidad y de manera constante. Se hicieron primero embalses y luego, en 1976, el trasvase desde el Tajo, pero al crecer la demanda de agua los problemas son cada vez más graves. El río pierde dos tercios de su caudal en Murcia, a su llegada al embalse de Ojós. El agua va hacia regadíos en Murcia, Cartagena e incluso Almería. Ahora la sequía en la Vega Baja es permanente, en la huerta hay menos agua que nunca y se han atacado las leyes de su fertilidad. Las grandes avenidas de agua aportaban sedimientos y se llevaban las sales. Ahora llega gota a gota contaminación industrial, plaguicidas y sales desde las montañas explotadas. Al tiempo es la cuenca hidrográfica más regulada del mundo, y seguramente la menos transparente.
Propuesta para el saneamiento integral del río Segura La comisión ciudadana Pro-Río de Orihuela considera que el grave problema ecológico del río Segura debiera abordarse tratando la sobreexplotación y la contaminación de sus aguas
Contra la sobreexplotación: Supeditar la ampliación de nuevos regadíos a las disponibilidades reales de agua y perseguir las transformaciones ilegales. Establecer estrategias políticas que favorezcan la transformación de los cultivos de regadío de dudosa rentabilidad social, ecológica y económica. Mejorar los sistemas de conducción hidráulica para evitar sus pérdidas y subvencionar la modernización y mejora de los sistemas de riego. Potenciar una agricultura de calidad, ecológica y con denominación de origen, frente a otra en la que prima la cantidad. Establecer el caudal de agua necesario para el mantenimiento de los índices de salubridad y de calidad de vida a los que tenemos derecho. Dotar de medios adecuados al servicio de vigilancia fluvial que controlae los vertidos y las extracciones ilegales. Restaurar ecológicamente las riberas del río. Inversiones públicas en actividades económicas que permitan una menor dependencia económica del agua. Dado que el agua es un bien social, exigimos que nuestros representantes defiendan los intereses de todos y no sólo los de unos cuantos. Por ello, se debe contemplar también otros usos del agua (ecológicos, lúdicos...) al margen de los estrictamente económicos.
Contra la Contaminación La puesta en funcionamiento de todas las depuradoras existentes. Respetar los plazos de construcción y puesta en funcionamiento de las proyectadas. La prohibición de todos los vertidos legales e ilegales de la cuenca.