Mientras en el valle las instituciones se afanan en diseñar para la comarca un desarrollo sostenible, éste es una realidad desde hace 13 años para la comunidad Lurkoi (en vasco, "afecto a la tierra"), formada por cinco personas dedicadas en cuerpo y alma a la agricultura ecológica y a vivir a gusto consigo mismas.
Josu y Albert nos explican cómo convirtieron un pinar en las montañas de Goierri en una huerta ecológica donde conviven unas 500 plantas autóctonas formando un ecosistema sano en el que las plagas son un acontecimiento extraño.
"Hacemos algo que está por encima de nosotros y que se va quedar aquí", dice Josu, definiendo sin querer el concepto sostenibilidad. En cuanto se repongan de los corrimientos de tierra causados por la lluvia el pasado otoño, Josu y sus compañeros piensan poner en marcha un aula de ecología y ofrecer habitaciones de "agroturismo", que es la fuente de ingresos complementaria a la que recurren 17 caseríos de Urdaibai. Además de Lurkoi, en la reserva existe otro huerto ecológico, que también ofrece alojamiento a los agroturistas.
Xabier Arana, director del Patronato, explica que el agroturismo, una figura definida por la ley vasca para ayudar a los agricultores, es un modelo para el sector en la zona, frente al agresivo turista de coche y playa. En cuanto a la producción ecológica, el Patronato patrocina las ferias que se han celebrado los dos últimos años en Busturia y que han gozado de gran éxito.
Marco Giannotti con su hijo. Marco dirige un hotel familiar en Mundaka que quiere convertir en ecológico
Marco Giannotti, miembro del grupo de voluntarios de Urdaibai, Galtzagorriak, dirige un hotel familiar de 19 habitaciones en Mundaka, el pequeño pueblo que se encuentra en la boca del estuario. Se muestra convencido de que la Reserva está a salvo del turismo de masas y su plan es reconvertir el hotel en un negocio ecológico. Ya está buscando proveedores de detergentes biodegradables y piensa instalar acumuladores solares. Aunque aún no ha solicitado ayuda en el Patronato, seguramente contará con subvenciones y asesoramiento después de que se aprueben los planes energético y turístico. Marco también quiere promocionar su hotel entre los aficionados europeos al "birdwatching", gracias al atractivo de las espátulas y el resto de aves que frecuentan el estuario, y a la observación de ballenas: desde el cabo Matxitxaco, con un poco de paciencia, es posible ver los enormes mamíferos marinos.
Por otra parte, Mundaka cuenta con otros visitantes incondicionales: los surferos que vienen durante todo el año a experimentar la mejor ola izquierda de Europa, que se dibuja en la desembocadura del estuario, a la sombra de la isla de Ízaro.