Brotes germinados para una nutrición baja en carbono Los
brotes germinados cosechados en nuestra cocina nos aporta un alimento
con un alto valor nutricional con una muy baja huella de carbono pues
estamos evitando el envasado y transporte de los mismos. Recordemos que
la alimentación constituye una de las actividades que de una forma
expansiva más contribuye al calentamiento global del planeta por la
gran cantidad de movimientos que realizan los alimentos. Se calcula que
cada kilómetro que recorre una tonelada de producto aporta una emisión
de 0,002 kg de dióxido de carbono si viaja en barco, de 0,069 kg si lo
hace en ferrocarril, de 0,11 kg en camión y de hasta 2 kg cuando el
transporte es aéreo. Actualmente, muchos de los alimentos,
especialmente los frescos están viajando en avión. La mayor parte de
alimentos viajan entre 2.500 y 4.000 kilómetros antes de llegar a su
destino. De la granja al plato; el sistema moderno de alimentación se
sostiene en gran medida en el petróleo barato. Las amenazas a nuestras
fuentes de petróleo son también amenazas a nuestro suministro de
alimentos. A medida que los alimentos se someten a más procesos y
viajan más lejos, el sistema alimentario cada año consume más energía.
La
otra gran ventaja de cosechar germinados es que se pueden producir en
casa. Una vez se han desarrollado los podemos conservar frescos. Nos
evitan del transporte asociado que llevan la mayoría de los alimentos y
su cultivo requiere de dedicación mínima y resultan muy económicos. El
cultivo de germinados en nuestra propia casa nos permite asegurarnos
que los alimentos que consumimos estén libres de plaguicidas y
fertilizantes.
Muy fácil de usar Para obtener nuestros propios brotes ecológicos sólo tenemos que seguir unos sencillos pasos que nos permitirán verlos crecer y recolectarlos fácilmente para disfrutar de un alimento sano y delicioso.
Para obtener los brotes germinados sólo hace falta
verter las semillas ecológicas en un recipiente con agua. Al cabo de
unas horas (según el tipo de semilla) se esparcen homogéneamente sobre
la rejilla del germinador, previamente llenado hasta arriba de agua, y
se coloca la tapa.
En pocos días empezaran a germinar e irán creciendo
hasta tocar con el techo de la tapa. En este momento, se debe destapar
y dejar crecer los brotes unos días más a nuestro gusto. Nos las
podemos comer directamente o cortarlas. Una vez cortadas las podemos
guardar en un frasco en la nevera hasta 10-15 días.
NOTA: Al cabo
de unos días de empezar a germinar aparecerán unas raíces filamentosas
en la base de los brotes que pueden dar la sensación de ser moho. Este
hecho es completamente normal: se trata de unos filamentos
que proceden del embrión de la raíz.