Pequeño pero matón
Europulse es un pequeño aparato electrónico que permite rejuvenecer y mantener en óptimas condiciones las baterías plomo-ácido de todo tipo de vehículos: automóviles, barcos, tractores, etc. Su tecnología se basa en introducir una corriente eléctrica continua pulsante la cual evita la cristalización del sulfato de plomo sobre las placas de la batería y retorna el ion sulfato al electrolito restaurando la fortaleza del ácido. Europulse se acopla a las terminales de la batería y se activa cuando la batería está en fase de carga. Europulse está protegido frente a la inversión de polaridad y no puede producir sobrecarga o causar daño en la batería. Se trata de un pequeño dispositivo algo mayor que una caja de cerillas con dos cables que se conectan a cada uno de los polos (negro y rojo) de la batería. Cada vez que el alternador envía energía a la batería Europulse introduce sus pulsaciones las cuales regeneran el electrolito de la batería. Su uso en baterías usadas introduce mejoras en su rendimiento, pero si ya se ha iniciado la sulfatación la minimiza. En cambio, cuando se coloca en una batería nueva su eficacia es total y el desgaste de la batería se prolonga notablemente. Existen modelos para 12, 24, 36, 48, 72, 80 y 120 voltios.
Las baterías: duración limitada Las baterías de arranque están diseñadas para una vida media de 3-4 años, las de tracción entre 6 y 8 años y las estacionarias pueden llegar a durar unos 12 años. Sin embargo, en la práctica las baterías no alcanzan su óptimo de duración. Esto es debido a que durante los procesos de carga-descarga de las baterías plomo-ácido se produce la acumulación de sulfato de plomo en las placas de la batería. Este subproducto hace que la batería no se cargue totalmente y con el tiempo provoca su muerte prematura. Una batería deficiente puede ser también la causa de averías en el sistema eléctrico de los vehículos. De hecho, un 60% de las averías en los automóviles se deben a fallos eléctricos.
Evita la contaminación Dado que en la conservación de las baterías depende en gran medida del comportamiento del conductor es muy difícil predecir su comportamiento. Sin embargo, está demostrado que un 40 % de las baterías apenas superan el período de garantía del fabricante. Lamentablemente, el precio de oferta a disposición del usuario no facilita que seamos conscientes de la huella ecológica de una batería. Aunque existen factorías donde reciclan el plomo y el ácido. La mayoría de las baterías acaban contaminando el entorno. Actualmente, algunos países industrializados las envían a países sin medidas de protección ambiental.
Europulse es la solución a estos problemas. Mediante pulsos eléctricos de corriente continua de corta duración y elevado frecuencia Europulse evita la acumulación de sulfato de plomo en las baterías. De este modo, se reduce el tiempo de recarga y se incrementa la capacidad de la batería lo que supone asegurar el 100% de su rendimiento. Con Europulse la vida de su batería puede durar hasta 5 veces más.
Beneficio ambiental El uso de Europulse implica un beneficio tanto económico como ambiental. Económicamente, Europulse, supone una disminución del gasto directamente asociado a la sustitución prematura de la batería así como una reducción de los costes de mantenimiento de los sistemas eléctricos del vehículo (sistemas de frenada, sistemas electrónicos de inyección de combustible, transmisiones electrónicas, etc.).
Europulse contribuye a la protección del medio ambiente principalmente por dos razones. Por un lado, disminuye la carga contaminante de las baterías que se desechan al evitar la acumulación de sulfato de plomo en sus placas. Por otro lado, al aumentar la duración de las baterías, reduce el volumen de baterías inservibles. Más de la mitad del plomo que se extrae en el planeta se usa para fabricar baterías plomo-aácido. La contaminación por plomo afecta seriamente a las personas humanas de diferentes formas. Distrofias musculares y pérdida progresiva de memoria son algunos de sus principales efectos. Algunos historiadores arguyen al plomo como factor que desencadenó la degradación intelectual que afectó a los ciudadanos del imperio romano por el uso de este metal en vasos y otros enseres de cocina. En nuestra sociedad la contaminación causada por plomo se intenta evitar restringiendo el uso de este metal como por ejemplo en las gasolinas de automoción.