Motivos ecológicos para utilizar la SojaMátic
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Si por motivos de salud o dieta eres consumidor de la llamada leche de soja puede ser interesante que conozcas lo fácil que resulta elaborar una sana bebida con esta legumbre y otros cereales. Aparte de la frescura inmediata que podrás obtener, el coste ecológico de un litro de licuado industrial frente a un litro de licuado domestico con SojaMatic es muy elevado. Las causas son los costes energéticos y ambientales de la fabricación y transporte del recipiente hasta el lugar de envasado, la energía empleada durante la elaboración, procesamiento y envasado del licuado hasta el punto de venta y finalmente hasta tu vivienda.
SojaMatic te permite fabricar en tu casa una bebida con iguales calidades que la industrial ahorrando dinero, ganando en calidad por ser fresca y evitando perjuicios ambientales.
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Cierto es que fabricar SojaMatic ha costado mucha energía y recursos, pero según las indicaciones del fabricante, avaladas también por la calidad de sus componentes, su vida útil puede compensar sobradamente el ahorro de energía y recursos que proporciona su uso cotidiano. Si eres consumidor habitual de licuados vegetales, con SojaMatic obtienes todas las ventajas positivas que proporciona en el ámbito de la salud, la economía y la sostenibilidad. Recomendamos su utilización como una acto de modernidad y buena práctica ecológica.
Puedes elegir entre pagar el precio de mercado del licuado vegetal y desechar un envase de bebida o pagar muy poco por el coste de la electricidad y la amortización de la máquina e invertir algo de el tiempo en la limpieza del equipo después de cada uso de SojaMatic
Más sobre la soja, ideal para SojaMatic
La soja es la legumbre que más proteínas por hectárea produce. Por su composición, la soja ayuda a la asimilación del calcio, facilita la regulación hormonal, previene los problemas cardíacos o circulatorios, regula la tasa de azúcar en la sangre y mejora la digestión. Los derivados de la soja son una buenísima alternativa a la carne, ya que contienen el doble de proteínas y todos los aminoácidos esenciales necesarios para completar una dieta vegetariana.
Dejemos de ser “conejillos de indias” en la aventura transgénica.
Mucha de la soja que se consume hoy procede de cultivos transgénicos siendo el símbolo mundial junto al maíz del aberrante experimento masivo que está desarrollando nuestra sociedad. La industria ha logrado modificar las propiedades de resistencia de la soja, de manera que un cultivo de soja transgénica incorpora la acción de herbicidas (Roundup). No está nada claro que estos herbicidas que forman parte de la estructura genética de la planta no pasen a las semillas de la soja y pueda ser perjudicial para la salud. Los herbicidas que incorpora la soja transgénica afecta a la biodiversidad de las tierras de cultivo, ya que esta puede cultivarse sin barbecho ni período de descanso, causando el agotamiento de los componentes del suelo de cultivo.
El conflicto social de la soja transgénica concierne también a la dependencia tecnológica de los cultivos: comenzando por el comercio de semillas, se sigue con que la soja transgénica se trata sólo con herbicidas Roundup, los únicos para los que está preparada la variante. No hacen falta muchos comentarios para rechazar categóricamente el consumo de soja alterada genéticamente. Lamentablemente, esta es materia prima de gran parte de los licuados industriales. Consumir soja procedente de cultivos ecológicos es la más saludable de las opciones, para las personas, para los demás seres vivos y para el medioambiente donde todos convivimos.