Un vermicompostador dentro del hogar Tener un vermicompostador en nuestro hogar nos permite ser parte activa en el aprovechamiento de los residuos urbanos como un preciado recurso. Gracias a un vermicompostador podemos aprovechar gran parte de los residuos orgánicos que generamos en casa y convertirlos en un fertilizante de gran valor para nuestras plantas. Al adquirir el kit de vermicompostaje VERMICASA introducimos no sólo un enser útil sino que adoptamos también un compromiso familiar para iniciarnos en el hábito de no tirar a la basura restos que pueden reciclarse. Con este gesto contribuimos a reducir la cantidad de nuestras basuras. El propio embalaje del vermicompostador puede ser reciclado en el contenedor para papeles y cartones. En definitiva, un pequeño gran artilugio práctico para habituarse a reciclar o dar una nueva vida a nuestras propias basuras y a conocer a unos gusanos que colaborarán en nuestra vida cotidiana a favor de una vida más ecológica.
Una gran solución para reducir los residuos, pero también parar educar en el reciclaje Muchos residuos de nuestra cocina tienen un gran valor. Con el kit VERMICASA vamos a ser testigos de excepción de como lo que antes tirábamos ahora puede convertirse en un fantástico nutriente para las plantas de nuestro hogar, de nuestro jardín o huerto urbano. Nuestra sociedad puede considerarse adicta a los residuos. Desde los embalajes que apenas duran unos segundos entre nuestras manos hasta los restos de la comida, todo va a parar al cubo de la basura, lo que ha provocado una escalada imparable en el aumento de residuos generados hasta alcanzar cuotas de 1,8 kg de basura por persona y día. Todo este material en más de un 80% puede ser aprovechable si lo separamos adecuadamente. Pero también debemos recordar que entre un 35% y un 45% de nuestra basura la constituyen restos orgánicos que podrían compostarse, ya sea con un sistema convencional o mediante las lombrices rojas o de California (Eisenia fetida). Por este motivo, poner un vermicompostador en nuestro hogar como el VERMICASA es una ayuda a las políticas de reciclaje, y de hecho algunos ayuntamientos subvencionan el dotarse de un vermicompostador doméstico. Ciertamente, las lombrices no pueden tratar todos nuestros restos de comida pero sí una buena parte y, además de proveernos de un fertilizante excelente, son toda una lección de la naturaleza de cómo nada se desperdicia. No por el hecho que nos vengan a recoger nuestros desechos estos no dejan de existir. Debemos reducir la cantidad de residuos que generamos y el vermicompostaje constituye una ayuda valiosa.
Cómo funciona el compostaje en los residuos orgánicos Para el reciclaje de la materia orgánica en casa (o en la oficina, o en el entorno educativo) el sistema ideal es el vermicompostaje, por la rapidez y limpieza del proceso, la diversidad y cantidad de residuos que permite gestionar, y su fácil mantenimiento. El proceso es posible gracias a las lombrices rojas, que son muy voraces y se han adaptado a consumir una gran diversidad de restos orgánicos. Cuando ingieren los restos de comida, los procesan en su sistema digestivo y los excretan, los convierten en un producto conocido popularmente como humus de lombriz, un producto de altísima calidad como fertilizante. Es un producto limpio porque los gusanos aceleran la mineralización de la materia orgánica y se desplazan por el material, lo airean y lo mantienen en condiciones aeróbicas. El hecho de que todo el proceso se realice en presencia de oxígeno impide los malos olores típicos de la putrefacción. Además, comprar abono para las plantas ornamentales dejará de ser necesario, pues el vermicompost es un fertilizante natural que mejora el crecimiento de los vegetales. Un vermicompostador de unos 50 litros de capacidad como el VERMICASA con una población completa de lombrices permite gestionar aproximadamente 1,5 kilos de basura a la semana y obtener unos veinte quilos de fertilizante cada año. En la caja se pueden ir tirando restos de cocina como peladuras de fruta y verduras, poso del café o sobras vegetales. En resumen, vermicompostar significa reducir los residuos domésticos y al mismo tiempo participar en los ciclos de la vida.
La ayuda de la lombriz roja La acción de la lombriz produce un agregado notable de bacterias que actúan sobre los nutrientes macromoleculares, elevándolo a estados directamente asimilables por las plantas, lo cual se manifiesta en notables mejoras de las cualidades organolépticas de frutos y flores, y mayor resistencia a los agentes patógenos. El humus de lombriz favorece la formación de micorrizas, acelera el desarrollo radicular y los procesos fisiológicos de crecimiento, floración, madurez, sabor y color. Su acción antibiótica aumenta la resistencia de las plantas al ataque de plagas y patógenos así como la resistencia a las heladas. La acción del humus de lombriz hace asimilable para las plantas nutrientes como fósforo, calcio, potasio, magnesio, y también micro y oligoelementos. Entre otras características, la lombriz roja (Eisenia fetida) contribuye a la regulación del equilibrio ácido-básico, tendiendo a neutralizar los valores del pH del sustrato. Estas y otras particularidades inherentes al proceso digestivo de la lombriz, hacen que el producto por ella elaborado tenga una acción como enmienda fertilizadora y fitosanitaria muy superior a un compost convencional. También tiene un tiempo de elaboración ligeramente menor. El humus de lombriz es un fertilizante vivo y orgánico de estructura coloidal, producto de la digestión, que se presenta como un producto desmenuzable, ligero e inodoro, similar a la borra del café. Es un producto terminado, muy estable, imputrescible y no fermentable. El humus posee una altísima carga microbiana, así como nitrógeno, magnesio y potasio y protege las plantas de otros tipos de bacterias patógenas y nemátodos, contra los cuales está indicado especialmente. Su riqueza en oligoelementos aporta a las plantas sustancias necesarias para su metabolismo. Como tiene pH neutro puede utilizarse sin contraindicaciones, ya que no quema las plantas, ni siquiera las más delicadas. Además, produce hormonas, sustancias reguladoras del crecimiento y promotoras de las funciones vitales de las plantas. El vermicompost es conocido con muchos nombres comerciales en el mundo de la lombricultura: casting, humus de lombriz, wormcasting y otros nombres comerciales dependiendo de la empresa que lo produzca. Se le considera uno de los mejores abonos orgánicos. Está compuesto principalmente por carbono, oxígeno, nitrógeno e hidrógeno, encontrándose también una gran cantidad de microorganismos. Las cantidades de estos elementos dependerán de las características del substrato utilizado en la alimentación de las lombrices.