En la bioconstrucción, los espacios y electrodomésticos se distribuyen siguiendo los criterios de la orientación y de la geobiología.
Los espacios donde los moradores pasan una gran parte del día, como el salón comedor, el despacho y la cocina, deberían orientarse hacia el sur, mientras que los cuartos de baño, despensas y trasteros, que no necesitan luz natural, deberían orientarse hacia el norte. De este modo, las habitaciones menos utilizadas amortiguan la temperatura de las zonas más caldeadas. Idealmente, los dormitorios deberían recibir la luz matinal. Para ello, deberían estar al este de la vivienda, o, si no, tener claraboyas convenientemente orientadas.
La distribución de la vivienda también deberá tener en cuenta el campo magnético terrestre. Por ejemplo, es recomendable orientar la cabecera de la cama hacia el Norte magnético si queremos dormir relajados, y hacia el Este si deseamos recuperar fuerzas. Aunque una buena localización geobiológica de la vivienda evita problemas con las radiaciones naturales, siempre hay que tener en cuenta las radiaciones producidas por las instalaciones eléctricas y los electrodomésticos (aunque estén apagados) también conocidas como contaminación eléctrica. La contaminación eléctrica puede debilitar el sistema inmunitario. Conviene minimizarla en toda la vivienda, haciendo hincapié en los espacios en que se permanece más tiempo: los dormitorios y el lugar de trabajo. ¿Cómo hacerlo? En su obra El gran libro de la casa sana el geobiólogo Mariano Bueno nos explica cómo.
En la instalación eléctrica:
Utilizar cables protegidos (cables coaxiales), y tenderlos no circularmente alrededor de los enchufes, sino en forma de estrella.
No instalar conductos principales junto a la cama o en el lugar de trabajo.
Utilizar interruptores que impidan automáticamente que la corriente circule durante la noche por la instalación eléctrica del dormitorio.
Instalar un interruptor que evite que la corriente circule por los cable o aparatos defectuosos.
En el dormitorio:
Evitar en lo posible colocar la cama cerca de cables eléctricos, incluyendo alargos y enchufes.
No colocar una radio, un reloj digital ni una televisión cerca de la cama, y, en todo caso, desenchufarlos por la noche.
Desenchufar también los aparatos que se encuentran en la habitación contigua, puesto que las radiaciones atraviesan las paredes.
No utilizar almohadas ni mantas eléctricas.
La cama, el somier y el colchón no deberían estar fabricados con piezas metálicas.