Hay acabados exteriores e interiores. En ambos casos, deben transpirar, pues los litros de agua diarios que transpiran las personas en forma de vapor deben poder salir al exterior: de otro modo, se producen condensaciones.
Los acabados exteriores deben ser:
- Resistentes a la erosión, sobre todo la provocada por el sol y por la lluvia.
- Impermeables al agua líquida, pero no al vapor de agua.
Por su parte, los acabados interiores deben ser:
- Poco conductivos, lo que se traduce en calidez al tacto y baja emisividad térmica, que a su vez aumenta el confort y disminuyen los gastos de calefacción.
- No deben emitir partículas tóxicas, y su emisión radioactiva debe ser lo más baja posible.
* Estamos trabajando en la ampliación de esta sección.