El adobe es un ladrillo de barro sin cocer secado al sol. Se compone de arcilla y arena, a los que se añaden aditivos según el tipo de tierra el clima; los más utilizados son la paja y la cal. El mejor es el fabricado en primavera, por su secado homogéneo. Como el tapial, el adobe transpira, es higroscópico, tiene capacidad de difusión a la vez que una buena capacidad de almacenar frío o calor, por lo que también se utiliza como aislante, resulta cálido y tiene una emisión radiactiva muy baja. Como la arcilla mantiene sus cualidades de absorción de tóxicos intactas, la irradiación del adobe sobre las personas es muy positiva. Además, se trata de un material abundante en cualquier lugar, fácil de trabajar, cuya extracción, uso y desecho no crean problemas al medio, y cuyos costes energéticos son muy bajos. Lo más recomendable es producirlo en el lugar de consumo, si bien existen fabricantes de adobes estabilizados.
Se puede fabricar adrede para la construcción proyectada.
Precio orientativo
Aplicaciones
Se emplea en cimientos, muros portantes de hasta dos plantas, cerramientos en estructuras de telar, en entrevigados de cubiertas planas y en bóvedas y cúpulas en regiones áridas y semiáridas.
Descripción
Presentación
Las dimensiones del adobe varían de una región a otra. En función del tipo de tierra y el clima, se le añadirán los aditivos más adecuados. Los más usados son la paja y la cal, que proporcionan resistencia y cohesión.
Procedencia
Lo más recomendable es fabricarlo en el lugar de destino.
Propiedades
Densidad: 1200-1700 Kg/m3 Resistencia a la compresión a los 28 días: 0.5 2 MN/m2 Resistencia a la tracción: buena Absorción de agua: 0-5% Resistencia al hielo: baja Exposición a la intemperie: reducida Coeficiente de conductividad: 0.46-0.81 w/m.K Retracción del secado: 0.2 1 mm/m Desfase diario: 10 12 h Resistencia al fuego: buena Paja más adecuada: La resultante de la trilla del centeno
En zonas semiáridas es necesario realizar acabados superficiales exteriores (morteros de cal)