1. Tu huerto ecológico. El huerto admite multitud de posibilidades:
hortalizas, árboles frutales, tubérculos, plantas medicinales Un entorno privilegiado que es capaz
de acoger una gran biodiversidad.
2. Tu balcón comestible. La terraza o el balcón de la vivienda
puede proveer de alimentos sanos y de confianza para el consumo familiar y transformar un espacio habitualmente gris
en un oasis lleno de vida.