Azada: útil para cavar, hacer surcos, mover la tierra, arrancar hierbas y allanar el suelo. A la mayoría de la gente, cuando se imagina un agricultor, le viene a la cabeza la imagen de un señor azada en mano.
Rastrillo: es de gran ayuda para recoger las hierbas secas o las hojas que se han caído de los árboles. También es útil para remover el suelo si conviene retirar piedras, para alisar la superficie o mezclar las semillas con la tierra cuando se usa la técnica de la siembra a voleo.
Carretilla: la herramienta por excelencia para transportar las cosechas, el estiércol, el compost, las piedras que hay que retirar Lo más importante es que su rueda sea ancha para que pueda circular con facilidad por suelos húmedos y sea cómoda de transportar.
Regadera: apropiada para regar huertos pequeños o las plantas o árboles que no requieran un riego específico.
Pala: tiene casi los mismos usos que la azada en zonas húmedas y arcillosas. Para poder hacer bancales profundos.
Tijeras de podar: sirven para podar los rosales, controlar setos o bien cortar las cañas que se hayan podido usar para, por ejemplo, enramar judías.
Horca: útil para desenterrar cultivos, esparcir el estiércol o remover la tierra sin llegar a alcanzar las capas más profundas.