You are here

Un pueblo llamado Gaviotas, el lugar donde se reinventó el mundo

Alan Weisman es un investigador que siempre ha conseguido captar la atención sobre aquello que escribe o documenta. En 1994 en el marco de una investigación para la serie de la emisora norteamericana de radio NPR (National Public Radio) titulada Searching for Solutions le llevó a la experiencia del pueblo sostenible de Gaviotas en Colombia. Para ello atravesó un país en guerra hasta llegar a los llanos del Orinoco. Un lugar antaño ocupado por la selva pero diezmada en las últimas décadas pero ahora ocupado por el proyecto del pueblo autosustentable de Gaviotas fundado por Paolo Lugari en 1971. Esta experiencia de desarrollo sostenible que en 1997 recibió el premio mundial en emisiones cero de ZERI, la Iniciativa de Investigaciones sobre Emisión Cero de Naciones Unidas se convirtió en un libro de la mano de Weisman en 1998. 

Portada del libro publicado por Debate de Alain Weisman.

Un pueblo llamado Gaviotas, el lugar donde se reinventó el mundo se publica por primera vez en castellano de la mano de Debate – Ecología (Penguin Random House Grupo Editorial) y nos permite adentrarnos en el experimento que en 1971, Paolo Lugari, un visionario colombiano quien se propuso crear una sociedad completamente sustentable. Para ello se instaló con un grupo de investigadores, estudiantes y trabajadores, en los llanos orientales de Colombia, Orinoquia. Sobre un terreno inhóspito, sin árboles, sin agua potable, con un suelo poco apto para la agricultura. 

La experiencia se inició reforestando el área con pino tropical del Caribe (Pinus caribaea var. Hondurensis) un árbol que además de ser idóneo para la recuperación de suelos degradados tiene como particularidad la destilación de la trementina permite obtener aceite de trementina y colofonia, una resina que tiene múltiples aplicaciones en la industria química. De estos pinos, de los cuales se plantaron miles de hectáreas se extrae la colofonia la cual se procesa en una biofactoría dentro del mismo bosque (su proceso de producción es de cero emisiones) que son el mayor ingreso de la comunidad de Las Gaviotas. Pero el principal beneficio de esta plantación de pinos es que gracias a esta reforestación, las precipitaciones en la zona aumentaron y pronto permitieron también la extracción de agua del subsuelo. Hoy esta agua, filtrada y tratada, se comercializa en los cafés Juan Valdés de Colombia. Y es que en Gaviotas, todo lo que se ha obtenido es fruto de su aplicación.

Una de las áreas que más han desarrollado en Gaviotas es la de los ingenios de energías renovables para la propia comunidad como son molinos de viento, calentadores de agua solares, y arietes hidráulicos. Todos estos inventos no tienen patente y pertenecen a la comunidad universal. La comunidad produce su propia energía, al 100% con molinos de viento tropical. En 1979, Las Gaviotas recibió fondos de las Naciones Unidas para desarrollar y difundir sus tecnologías como son la bomba de camisa para pozo profundo, el hervidor solar compacto, el calentador solar individual, el grifo ahorrador de agua de cierre automático, etc.

Después de un primer fracaso, el segundo intento es el bueno y se reforesta un área de 8000 hectáreas. Desde su creación, Las Gaviotas trabaja en el desarrollo de energías renovables, para la propia comunidad (molinos de viento, calentadores de agua solares, arietes hidráulicos) y comercializa los aparatos que inventa. La siguiente mención acompaña cada manual de instalación de los inventos de Las Gaviotas: “ la reproducción total o parcial no está prohibida, más bien se la estimula, siempre y cuando se de el crédito apropiado al centro Las Gaviotas”. Las máquinas inventadas y comercializadas por Las Gaviotas no tienen patente, pertenecen, según la comunidad, a la inteligencia universal. La comunidad produce su propia energía, al 100%: Molino de viento tropical, Bomba de camisa para pozo profundo, Hervidor solar Compacto, Calentador solar individual, Grifo ahorrador de agua de cierre automático, etc.Los colectores solares “Gaviotas” constituyen una tecnología de utilización de la radiación solar para calentar el agua sanitaria que utiliza sistemas autorregulados y pasivos de circulación, almacenamiento y captación. 

A través de la Fundación Centro las Gaviotas, cuyo objetivo es el desarrollo y fabricación de ingenios renovables como el panel solar térmico de diseño propio. En 1979 instalaron paneles solares térmicos en  la urbanización Nueva Villa de Aburrá en Medellín, para 958 apartamentos, la más grande del mundo (en su época) y que todavía siguen funcionando satisfactoriamente. Hasta el 2009 la Fundación Centro Las Gaviotas, ha instalado 31.000 colectores solares térmicos en diferentes partes del país. 

En 1997, Paolo Lugari recibió el Premio Mundial de Cero Emisiones por la Universidad de las Naciones Unidas. Gaviotas da testimonio de nuestra capacidad para hacer las cosas bien, incluso bajo circunstancias aparentemente insuperables. Gaviotas pues simboliza la determinación por creer en la esperanza de que la naturaleza siempre colabora cuando nos alineamos con su conservación. 

Ilustración de la portada de la edición en inglés de Un pueblo llamado Gaviotas, un lugar dónde se reinventó el mundo y que ilustra esta ejemplar experiencia de habitar sostenible.

Alain Weisman visitó nuevamente en 2008 el pueblo de Gaviotas y pudo constatar que a pesar de ser un proyecto lleno de ingenio y compromiso no había quedado fuera de las vicisitudes de la economía mundial, pero se seguían reinventando y su artífice Paolo Lugari continuaba poniendo todo su ingenio para seguir diversificándose para ser sostenible y respetuoso con la naturaleza, “un proyecto local, con criterio global”. La población de Gaviotas, aproximadamente unas 200 personas, constata el autor, era casi la misma que cuando lo visitó por primera vez pero ahora sostenía  a más de mil doscientas personas en el área circundante, muchos de ellos indígenas guahíbos y los llaneros todavía llevaban a sus hijos a la escuela de Gaviotas. 

El proyecto que el libro Un pueblo llamado Gaviotas, el lugar donde se reinventó el mundo narra en sus inicios sigue vivo y el propio Paolo Lugari le trasladó a Weisman “todavía sueño con que podremos construir Odisea...”Nunca he querido que Gaviotas sea una especie de casa de muñecas ecológicas, o un proyecto piloto o un juguete para ONG. Quiero que le muestre al mundo como fortalecer un ecosistema. A veces creo que el biodiésel puede ser la oportunidad más importante que tenemos. La gente estaría sembrando energía no exhumándola. Estaríamos restaurando la piel viviente del planeta. El equilibrio de la atmósfera depende de la biomasa del planeta... Tenemos que seguir soñando, sino sueñas estás dormido. La verdadera crisis no es una falta de recursos: es una falta de imaginación... Imagínate lo que pasaría si a todo el mundo sobre la tierra se le pidiera que sembrara por lo menos tres árboles...

Un pueblo llamado Gaviotas, el lugar donde se reinventó el mundo es un libro apasionante de un momento de esta experiencia de habitar sostenible colombiana que es el pueblo de Gaviotas; la vivencia de sus protagonistas, de sus inquietudes, éxitos y fracasos también. El libro es el testimonio, los anhelos, las dificultades, las anécdotas de un proyecto colosal en su concepto y sencillo en pretensiones. Gaviotas, es sobretodo una historia llena de sinceridad y autenticidad. Alain Weisman que ya nos sorprendió con su libro El mundo sin nosotros ahora lo podemos degustar en su faceta más documental en una obra que no ha perdido vigencia y que nos retorna la esperanza de que tenemos opciones para vivir de forma más sostenible sobre el planeta que nos da cobijo. 

-----------------

Artículos relacionados:

- El mundo sin nosotros

- La cuenta atrás

Artículo elaborado por el equipo de redacción de terra.org. 

actualizado: 
15/04/2014
parte de: