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Baño de bosque en el Pirineo

El baño de bosque, traducción del concepto japonés Shinrin-yoku, es una actividad que impulsa a adentrarse en este medio para tener un contacto íntimo con la naturaleza silvestre. Es una caminata en la cual degustar el paisaje con todas sus tonalidades del verde, sumergiéndonos en estos elementos invisibles que hay en el ambiente nemoral y que no sólo tomamos por los pulmones, sino también por los poros de la piel. 

Los estudios científicos nos muestran que tras un paseo de un par de horas por el bosque la presión sanguínea baja, disminuye en la saliva la concentración de la hormona del estrés cortisol, decrecen los niveles de glucosa en la sangre y, en general, se armoniza toda la actividad del sistema nervioso autónomo. Aunque sin duda uno de los efectos más visibles del baño de bosque sea la inhalación de estas sustancias volátiles producidas por los árboles, que se conocen como fitoncidas -término acuñado en 1937 por el científico ruso Dr. Boris P. Tokin (1900-1984)-, y que mejoran el sistema immunitario general como demuestran muchos estudiosLa ciencia, ante los resultados analíticos después de un baño de bosque, ya ha reconocido la llamada medicina forestal, práctica que tiene efectos beneficiosos no sólo para el estado de ánimo, sino también para la salud corporal. Otros expertos están valorando todos los beneficios para la salud que aporta el contacto con la naturaleza y en especial los bosques. Un programa de la Unión Europea, COST E39 (Forests, Trees and Health and Human Well-being) ha valorado estos efectos positivos de los bosques, incluso en EspañaEn Barcelona (oct- 2014) se organizó una jornada técnica sobre el tema salud y espacios naturales que expuso diversos avances sobre el tema. Y yo hace unos días tomé un auténtico baño de bosque en un viejo hayedo del Pirineo.

En el baño de bosque, la expertía naturalista de quien conoce las particularidades ecológicas de la región constituye un elemento clave para que este sea una experiencia singular para los participantes.

Acercarse al bosque, no sólo para recorrer sus senderos, sino con un espíritu más consciente, asumiedo que somos parte de la naturaleza y celebrando este contacto, es algo que empieza a florecer en cada vez más lugares aprovechando sobretodo la existencia de los pocos bosques maduros que nos quedan.

Con motivo de la Semana Europea de la Custodia del Territorio, el ayuntamiento de la  villa pirenaica de Ripoll (Girona) organizó un baño de bosque en un bello paraje protegido de propiedad municipal y formado por un hayedo viejo, el llamado bosque dels Emprius de Llaers. De la mano de un renombrado naturalista de la comarca, Ferran González, y con el alcalde como un participante más entre el público, me apunté a esta actividad. Mi testimonio a continuación.

La profundidad del bosque maduro es tal que, como ha demostrado la professora Suzanne Simard, todos los árboles de un ecosistema forestal están interconectados con los más grandes o "árboles madre" y de ahí la importancia de conservarlos.

El bosque donde se organizó este baño de bosque, era els Emprius de Llaers.  Este bosque fue objeto en el año 2009 de un Acuerdo de Custodia por el cual la Diputación de Girona compensaba al ayuntamiento de Ripoll con 11.600 euros con el objetivo de que un trozo de la finca, de unas 4,6 ha formada por un hayedo maduro, fuera protegido. La compensación se correspondía a los beneficios que se obtendrían durante los próximos 25 años explotando el bosque. Gracias al acuerdo de custodia este hayedo puede envejecer ahora de forma natural sin que se extraiga madera. Así pues el bosque de Llaers se convirtió en una reserva forestal. En contra partida, los rendimientos ecológicos serán muy superiores ya que los bosques protegidos con árboles viejos tienen un enorme potencial como con la antes mencionada terapia forestal.

El bosque maduro de Llaers está situado a unos mil metros de altitud y se ubica en lo que se conoce como el Espacio Natural Protegido Serres de Milany-Santa Magdalena i Puigsacalm-Bellmunt. Se trata de un hayedo calcícola con boj, que es la comunidad forestal más extendida por toda la zona, pero con la singularidad de que dispone de hayas centenarias (Fagus sylvatica) con diámetros de más de 70 cm, e incluso también bojes muy viejos.

De la mano de nuestro guía, Ferran, el baño forestal nos adentró en sentir en toda la profundidad posible los sonidos del bosque, el canto de las aves, pero también respirar con consciencia a través de diferentes técnicas respiratorias y saciarse con los aromas que envuelven al bosque. Mientras, nuestra vista se deleitaba con unos paisajes naturales imponentes y otros igual de sorprendentes humanizados en los que la mano sabia del ser humano ha construído edificaciones escondidas bajo salientes de los acantilados. 

Caminar por el bosque descalzos es una práctica muy saludable.

A lo largo del itinerario tuvimos que atravesar varios torrentes que debido a las lluvias nos obligaron a descalzarnos y que fue la excusa para a continuación iniciar una excelsa caminata con los pies descalzos. Andar por la naturaleza con los pies descalzos contribuye a la mejora de la circulación sanguínea,  estimula las nerviaciones de las plantas de los pies y por ello  mejora el bienestar general del organismo. En definitiva, fue como una sesión de reflexología podal gratis, pero con sensaciones únicas como la  agradable estimulación de la hojarasca húmeda cosquilleando los pies. Todo ello añadido al efecto tonificando del agua fría del riachuelo que cruzamos y que sorprendió gratamente al sistema cardiovascular de cada cual. Los senderos para andar descalzo son incluso en algunos lugares una pràctica guiada atravesando bosques imponentes como es el caso de los itinerarios por el bosque Stazerwald para andar descalzo cerca de Celerina (Suiza).

Para los amantes de la naturaleza, el baño de bosque también sirvió para extasiarnos con el sonido y los colores del agua de las cascadas, para observar la fauna silvestre de la zona, descubrir rastros de mamíferos, escuchar el canto del trepador azul, seguir la silueta del vuelo majestuoso del águila real o admirar la simetría helicoidal de la orquídea de otoño, Spiranthes autumnalis

Los sonidos, los colores, los aromas de la naturaleza constituyen un catálogo de sensaciones sin paragón que sólo la alquímia de la naturaleza puede ofrecernos si la protegemos.

La iniciativa de este baño de bosque ha sido la primera, pero seguro que no será la única ya que es una propuesta innovadora de ecoturismo consciente y responsable que puede permitir dar trabajo a profesionales de este municipio pirenaico y a la vez beneficiar a la conservación de un bosque público protegido.

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Fotos: Fundación Tierra.