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Máscara para ciclistas urbanos

Hay algunos investigaciones como la del Flemish Institute for Technological Research y otros estudios en el área de París demostraban que los ciclistas inhalan cinco veces más partículas contaminantes que aquellos que viajan en automóvil. Estas partículas causadas por el tráfico urbano en una ciudad altamente contaminada son el producto de la mala combustión de los motores de explosión y especialmente los diesel. Esta mayor cantidad de partículas contaminantes inhaladas por los ciclistas está causada porque al pedalear se hace mayor esfuerzo respiratorio que andando por la misma ciudad. También argumentaban que esta mayor proproción de partículas contaminantes es mayor cuanto más cerca del vehículo uno está. Sin embargo, también es cierto que estas se dispersan por toda la atmósfera urbana.

La proximidad del biciclista con los tubos de escape de los vehículos a motor incrementa los riesgos respiratorios de los ciclistas urbanos.

La polución atmosférica urbana es la responsable de problemas respiratorios y cardiovasculares y de alergias e insuficiencia respiratoria. Aunque no existe información precisa es sobre el impacto en la salud a las exposiciones breves pero intensas de las partículas contaminantes cuando se pedalea en bicicleta. La mala calidad del aire es un tema que preocupa enormemente a las autoridades sanitarias porqué otros estudios señalan que la contaminación urbana causa miles de muertos en toda Europa. Recordemos que por ahora la normativa europea sólo obliga a que los vehículos complan con emitir menos de 130 g de CO2 / km para el 2015 y que el objetivo de bajar a 95 g de CO2 / km es el 2021, y eso afecta tan sólo a los coches nuevos. Es evidente que la polución del aire en las ciudades seguirá incrementándose. En Alemanía los coches están clasificados (nuevos y viejos) con un sello de emisión de partículos que de facto con este identificativo si se está por encima de un determinado número de partículas por que el vehículo es viejo no puede circular por el centro de cascos urbanos. En España estamos muy lejos todavía de limitar al sacrosanto coche.

La contaminación atmosférica es responsable real del 1,4 % de las muertes mundiales.

El hecho curioso pues es que moviéndose en una bicicleta como sistema de transporte urbano se contribuye a mejorar la calidad del aire, pero por contra, también uno puede recibir los efectos de la contaminación con mayor impacto que un peatón. Ante esto una de las soluciones posibles es el uso de máscaras antipolución con filtros sustituibles. Ciertamente, estas máscaras no llegan al filtrado de todas partículas del aire contaminado, pero si de la mayoría. Estas mascarillas también protegen contra la inhalación de determinados gases asociados a la contaminación del aire tales como el dióxido de nitrógeno y azufre.

La administración ambiental tiene la obligación de disponer de estaciones de medición y de avisar cuando hay niveles de contaminación altos. Pero lo cierto es que la legislación sólo obliga a informar cuando los límites son realmente alarmantes (la legislación no es todavía estricta en este ámbito). Muchos ayuntamientos de grandes metrópolis con graves problemas de contaminación atmosférica para evitar el alarmismo (pobre excusa!) no advierten y en todo lo caso lo hacen a posteriori. Algunas ciudades españolas están bajo la lupa de la Comisión Europea de Medio Ambiente porque es sabido que el aire de dichas urbes está altamente contaminado. Ninguno de los gobiernos municipales de  estas ciudades todavía se ha atrevido a restringir el tráfico de vehículos a motor incluso durante episodios de contaminación realmente graves.

Una protección necesaria
Las máscaras antipolución para ciclistas no son perfectas pero suponen una protección importante pues  diversos pruebas empíricas muestran que protegen en más de un  80 lo cual es beneficioso para evitar infecciones (sinusitis) o alergias (rinitis) y los efectos secundarios derivados tales como dolor de cabeza, cansancio o jaquecas.

Esquema de como funciona la máscara antipolución para ciclistas

Una de los fabricantes de máscaras antipolución para ciclistas es RESPRO. Fabrica varios modelos y todos ellos permiten sustituir los filtros periódicamente. Lo que es evidente es que cuando uno los cambia cada mes y medio o dos meses de uso regular diario se da cuenta de la cantidad de partículas filtradas por la mascara ya que este se vuelve de color negruzco. Estas máscaras son relativamente cómodas puesto que son ajustables y permiten inspirar y expirar sin problema dado que llevan una válvula específica para expulsar el CO2.

El único pequeño inconveniente del uso de las mascarillas es que los usuarios que llevan gafas les llega parte del vaho que transpira por fuera del filtro y les empaña los vidrios. Sin embargo, este vaho es sólo parte del que exhalamos ya que el filtro lo retiene en parte de forma que incluso en invierno este es mínimo y sólo se aprecia cuando uno está parado.

RESPRO fabrica diferentes modelos pero en general combinan un filtro Hepa para contaminantes sub-micrométricos con tejidos que incorporan carbón activado. La otra ventaja de este producto son las dos válvulas diseñados específicamente para mejorar el rendimiento del flujo de aire durante la exhalación. Además lleva un sistema flexible con velcro que permite ajustarla a la cabeza adecuadamente además de existir diferentes medidas. La superficie que soporta el filtro es de neopreno con lo que es resistente a la lluvia.

El uso de estas máscaras antipolución en determinados episodios de contaminación urbana también pueden ser útiles para los peatones y de este modo evitar inhalar el olor de los productos químicos y lógicamente el polvo o partículas del aire sucio. La máscara en invierno proporciona un doble propósito ya que por un lado da una cierta protección térmica a la cara mientras lo cual también es una ayuda para respirar mejor cuando se hace esfuerzo y por el otro el de evitar respirar la contaminación del área. La experiencia de los usarios es concluyente ya que hay unanimidad de que tras unas semanas utilizando la máscara la respiración del ciclista mejora así como las molestias respiratorias como la rinitis.

Existen otros tipos de filtros como los nasales que se introducen directamente en las fosas nasales, pero a pesar de que tienen un buen poder de frenado de las partículas contaminantes no son tan cómodos como las máscaras antipolución. Además con estos filtros nasales si uno respira por la boca estos no tiene el efecto de filtrado que el que proprociona una mascarilla antipolución para ciclistas.

Las características de las máscaras RESPRO
El diseñador de productos RESPRO, es Harry Cole, que durante años trabajó como mensajero en bici por Londres, y por tanto es un producto avalado por la propia experiencia del diseñador. El primer modelo de máscara antipolución urbana para ciclistas se lanzó en 1990 aunque no ha sido hasta la última década en que tanto el aumento de la contaminación como la mayor conciencia de las ciclistas las ha popularizado. Hace apenas cinco años en España sólo podían conseguirse por internet desde la web del fabricante. Hoy se pueden adquirir en tiendas de ciclismo urbano. Las mascarillas de RESPRO vienen provistas de filtros sustituibles y válvulas de exhalación para mantener bien aireado el interior de la mascarilla.

Filtro de la máscara por estrenar y tras dos meses de uso en una ciudad contaminada.

RESPRO fabrica diferente modelos de máscaras aunque todas ellas suponen una eficaz barrera para protegerse del polen, el polvo,las partículas contaminantes o los acaros del aire. En cambio el olor no lo evitan del todo si uno va detrás de un vehículo diesel que queme realmente mal.  Algunos modelos incorporan nuevas válvulas laterales de exhalación más eficaces para facilitar que el aire expelido salga más rápido y de este modo el aire dentro de la mascarilla es menos húmedo. 

El modelo básico para uso urbano es más que suficiente para el pedaleo básico que consta de un filtro con carbón activado. Sin embargo, para quien pedalea con intensidad por la ciudad es recomendable el modelo Techno ya que tiene además del filtro con carbón activado el filtro de partículas de sub-micrométricas. Esto significa es que es capaz de atrapar partículas de menos de una micra de tamaño aunque la mayor parte de las partículas en las ciudades parece estar en el intervalo de tamaño superior a las 2,5 micras. De los tubos de escape de los vehículos se expulsan partículas por debajo de la micra (hasta 0,3 microns), por lo cual el filtro Techno, según el fabricante, es el más adecuado para el uso urbano constante. La capa de tejido con carbón activado también es adecuada para la adsorción de gases contaminantes como el dióxido de azufre y de nitrógeno. 

El diseño de los filtros RESPRO también incluye una protección o lámina de tejido antialérgico para prevenir la irritación de la piel. Finalmente, comentar que entre las especificaciones del fabricante los filtros también minimizan los contaminantes orgánicos volátiles (COV) y el polen. La mascarilla antipolución para ciclistas es un producto muy recomendable para quien usa la bicicleta como sistema de transporte urbano a diario.

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Artículo elaborado por la redacción de terra.org. Imágenes propias o del fabricante pero elaboradas por nuestro equipo de diseño.