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Dos enanos mandan a un invidente en bicicleta por el desierto

Buff promocional para ayudar al proyecto Liliana, que promueve un tándem tecnológico para el disfrute de la bicicleta entre las personas con discapacidades. Disponible en Espaibici.

Abril, 2009.- El título de este artículo podría ser un titular de la prensa sensacionalista lingüísticamente poco preciso, pero en cualquier caso es una historia real a punto de iniciarse. Y es que en una carrera de bicicletas de creciente prestigio –la Titan Desert, que se iniciará el próximo día 27 de abril hasta el 1 de mayo 2009–, participará un equipo formado por una deportista con discapacidad visual y un vidente. Para colocar dos humanos sobre dos ruedas lógicamente se precisaba de un tándem. Porque está claro que no puede ser de otro modo. Pero los dos enanos que tramaron la idea de mandar a un invidente en bicicleta por el desierto no querían un tándem al uso. Su pretensión era darle al invidente todas las emociones que se ceban en una carrera salvaje por la naturaleza más indomable de la Tierra.

 

Buscando un ciclotándem por todo el planeta

Así que los dos enanos buscaron por todo el planeta un invento en el que el invidente fuera pedaleando en la primera posición. De este modo se aseguraban que no sería un ciclista pasivo, sino que sería el primero en sentir el impacto de los baches sin verlos y del curtido de las rachas de viento llenas de polvo. Pero de eso se trata, porque los dos enanos, en el fondo, lo que querían demostrar al mandar a un invidente en bicicleta por el desierto era que disponemos de la mejor tecnología para que en el deporte de aventura, una persona con discapacidades pueda ser la principal protagonista de todas las sensaciones del deporte extremo.

La entidad que ha escogido el tándem para este reto y la empresa especializada que lo ha preparado no provienen de los canales habituales, ni del deporte de aventura, ni de las organizaciones que prestan asistencia a los discapacitados. Porque este proyecto es la historia de “enanos” que se han esforzado para hacer posible un reto que hace meses que viene gestándose. El primer enano es precisamente una ONG ambiental, que nada tiene que ver con la que se supone podría ser la ONG de referencia para este proyecto diseñado para personas con discapacidad. El segundo es una tienda-taller de bicicletas urbanas donde uno no encontrará mountain bike alguna, a no ser para reparar y de algún urbanita despistado que todavía no se ha enterado que existen citybikes mucho más acordes a la circulación por la jungla de asfalto. En fin, fruto de esta unión extrema para visualizar que las personas con discapacitad pueden disfrutar a tope de la bicicleta, nace la idea de Liliana.

David y Juan, que van a correr a la Titan Desert con un tándem muy adecuado para personas con discapacidad de visión.

 

Una carrera por el desierto para un proyecto urbano

La Nissan Titan Desert, según define la propia organización, es una carrera de grandes rasgos, abierta a todo tipo de amantes de la bicicleta, del deporte y del sacrificio. Es, por encima de todo, la carrera de la superación personal, del reto individual. Pero sobre todo, y para la mayoría, un reto. El reto de conseguir lo que pocos han logrado en el mundo. Enfrentarse al desierto, al calor, a la distancia, en las peores condiciones imaginables. Esta aventura es para aquellos dispuestos a hacer un sacrificio y encontrar una recompensa que no es gratis. Amantes de la bicicleta en buen estado de forma, que buscan un reto en el que poner a prueba su entrenamiento físico y su fuerza mental, son los participantes. En esta carrera, cuando ya no quedan más fuerzas, cuando uno cree que ha llegado a su límite, en ese momento, hay que ir un poco más allá.

No es una carrera para todos, sino para valientes, para gente dispuesta a conocer sus límites y a enfrentarse a ellos. Sin embargo, es una carrera para cualquier amante de la práctica del deporte. No importa la edad ni la bicicleta. Sólo importa estar preparado para enfrentarse al desafío. Con esta definición de principios, y dado que los placeres urbanos no interesan en nuestra sociedad, se valoró como una buena forma de visualizar la posibilidad de la aventura para personas con discapacidades. Pero, en el fondo, Liliana expresa un único sentir: aprovechar una aventura salvaje pedaleando como una muestra de que en la ciudad, la bicicleta también es útil para que las personas con discapacidad también puedan sentirse protagonistas sin ir detrás de nadie, sino por delante.

Marta, monitora de la ONCE, está encantada de poder salir a pasear con los chavales invidentes con el Hase Pino.

 

Liliana, una aventura pero sobre todo un reto social

Liliana es el nombre de bautizo del tándem tecnológico Hase Pino, cuyo diseño lo firma una empresa que valoró dar protagonismo al ciclista más desvalido y, a la vez, dotarlo de la mejor posición, ergonomía y también de la posibilidad de dirigir el esfuerzo de la pareja. Después de probar el tándem Hase Pino, la Fundación Tierra planteó colaborar con Espaibici, por su experiencia en tecnología ciclista y por ser capaz de visualizar que hay soluciones para todos sobre dos ruedas. Así nació este proyecto, que ha apostado por el vehículo de dos ruedas y dos plazas más eficiente y ecológico jamás inventado.

 

El reto de poner un Rotor en un tándem

Aunque el tándem Hase Pino es alemán, el Proyecto Liliana es español y, por ello, se pensó también en implicar a otra empresa del país, puntera en innovación ciclista. Así que se solicitó la colaboración de Rotor Componentes Tecnológicos para que cediera dos rotors para poderlos instalar en el Hase Pino. Por la configuración original del tándem parecía imposible y los técnicos de Rotor se quedaron con los ojos atónitos, pero confiaron en que la experiencia de Espaibici con el pedaleo sin punto muerto de Rotor lo podía conseguir. Así que con gran maestría, Espaibici ha instalado el sistema de pedaleo rotor en el Hase Pino, aunque para ello han tenido que trasladar el sistema de pedaleo instalado en el original –situado en el lado izquierdo, en el que el rotor no puede trabajar– a la derecha, donde este sistema trabaja a la perfección y, de este modo, poder dar más eficiencia al pedaleo de los pilotos. Los diseñadores de Hasebikes no van a dar crédito cuando se enteren.

Tandems de carrera de la ONCE participando en una carrera ciclista. El Hase Pino del proyecto Liliana pretende cubrir el espacio de ocio disfrutando del pedaleo.

 

Pequeños grandes apoyos

Todo proyecto, aunque sea por convicciones altruistas, acaba suponiendo una inversión notable. En primer lugar, la adquisición del vehículo Hase Pino equipado con un cambio interno Roloff de 14 velocidades –una verdadera maravilla tecnológica– se acerca a los 6.000 euros; la preparación del mismo, que ha ocupado intensivamente al mecánico de Espaibici varios días, y la inscripción en la carrera, que incluye el alojamiento y manutención, superan los 12.000 euros. Y, claro está, las dos entidades promotoras –que no son sino dos enanas con economías más bien modestas– han quedado algo varadas en lo que a lo económico se refiere, aunque repletas de ilusión por visualizar nuevas posibilidades para la movilidad en bicicleta. Así que dos empresas amigas han acudido en su auxilio.

La prestigiosa empresa Buff ha confeccionado gratuitamente 300 unidades de su original multifuncional headwear, con un inmejorable diseño obra de Daniel López. Se ha confeccionado en exclusiva para la ocasión, para que se pueda vender como colaboración de quienes admiren la idea de mandar a un ciego al desierto para correr en bicicleta. La otra empresa que se ha implicado con convicción por el reto de Liliana ha sido el fabricante de las barritas energéticas Mule Bar, que ha regalado un arsenal de las mismas para que sirvan también para financiar esta aventura socioecológica y deportiva. Así que invitamos a cuantas personas aprecien apoyar el Proyecto Liliana a que adquieran un original Buff multifuncional y barritas energéticas Mule Bar de excepcional vigor nutritivo.

 

La victoria que no será deportiva, pero será socioecológica

La bicicleta para dos, Liliana, no nació para ganar una carrera, sinó para vencer las reticencias sociales que existen sobre que la bicicleta no es apta para personas con discapacidades diversas. Tanto Espaibici como la Fundación Tierra han escogido el tándem tecnológico Hase Pino como un símbolo de las soluciones sobre dos ruedas, para que las personas con discapacidades puedan gozar del pedaleo urbano y de ocio. Y es que el Hase Pino es un tándem ideal para pasear de forma plácida. Aunque es una máquina concebida también para usos extremos en pareja. Así que participar en la Titan Desert es sólo una forma de demostrar que no se va a ganar la carrera, pero que seguro que se llega al final de la misma. Algo que no ha sucedido todas las ocasiones en que ha participado algún tándem. Y es que el desierto es traicionero y la dureza de la carrera exige no sólo una buena máquina, sinó también resistencia física y una gran ilusión.

Hase Pino en acción sobre el asfalto urbano.

A los dos pilotos de Liliana, David y Juan, no les faltan ambas características. Pero pase lo que pase en la carrera, su victoria trascenderá al desierto si, finalmente, las organizaciones que asisten a las personas con dispacidades en este país finalmente se fijan en el Hase Pino como una máquina ideal para promover ilusiones a quienes un tándem convencional no puede proporcionar. Y si ayudan a que el precio que vale la tecnología sea accesible a las personas con discapacidad a las que asisten. Evidentemente, Liliana no es una máquina para el deporte profesional, pero participará deportivamente en la prueba de mayor dureza sobre dos ruedas. Y cuando la carrera termine, los enanos que enviaron a un ciego al desierto en bicicleta continuarán mostrando que la idea de Liliana es más que la ninfa del bosque de las leyendas, para recordarnos que en la selva urbana cabemos todos, eso sí, en bicicleta, no en coche.

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actualizado: 
09/04/2009