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La pastilla roja

 

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La sala de lujo de la librería Bertrand repleto de personas interesadas.

En las magníficas instalaciones de la librería Bertrand de Barcelona, La revolución de las mariposas llenó su espectacular y naturalizada sala con motivo de su presentación oficial. Participar en la presentación de un libro junto a un autor que inicia su andadura literaria es siempre algo emocionante. Òscar Patsí, biciartista y provocador, por naturaleza, y celador por razones crematísticas, se estrenó en la Bertrand como autor. En una sala llena de admiradores celebrando tener estas páginas editadas, el autor advirtió que su obra es 87% de emociones verdaderas y personales con un 13% que siendo verdaderas no confirma si son o no personales. El autor esbozó los motivos que le llevaron primero a hacer el blog y que luego Icaria Editorial junto con amigos del entorno de Espaibici, en concreto Miguel Santalices, permitió convertirlo en el libro que se presentaba.

 

La velada literaria pretendía mostrar las dos caras de una misma moneda: la bicicleta y el biciartista. El biciartista estaba en la palestra y las bicicletas en la platea. Dos Brompton, la del autor y la del amigo del alma de él, David, a quien dedica el libro. Y todos/as, almas humanas y bicis atentas. Pero para entender La revolución de las mariposas uno debe dejarse seducir por la bicicleta. Esto es lo que la presentación de Sin bici no hay paraíso pretendía: porqué el mundo de la bicicleta, especialmente las destinadas al transporte de personas y mercancías en las ciudades, tiene un largo catálogo de posibilidades más bien poco conocido. Por supuesto que Òscar, defendió a las plegables, ya que -según argumentó- en ciudades llenas de ladrones de bicis, lo mejor es llevarla siempre a cuestas de forma fácil y manejable. La responsable de comunicación de Icaria Editorial, Mónica, biciactivista también, se quejaba que ahora no le dejan entrar su plegable (que ocupa menos que una maleta de cabina) en el cine Verdi de Barcelona.

Òscar Patsí y Jordi Miralles, autor y coordinador editorial, en el momento cumbre de la presentación de La revolución de las mariposas, cuando Òscar leyó el capítulo de "El manillar".

Sobretodo la presentación sirvió para que Òscar soltara con todo vehemencia que se pase a la acción del pedaleo. Que si uno tiene dudas, que se ponga la “pastilla roja” debajo de la lengua, y empiecen a pedalear. La bicicleta no es para los fines de semana -advirtió- es para ir a trabajar, de lunes a viernes. Los fines de semana, son para que cada cual haga lo que quiera, con o sin bici. Pero durante los días laborales, la bici debe estar en la calle, ocupando el espacio de los coches. Una bici más es un coche menos, y un coche menos es más salud urbana para toda la ciudadanía. Por supuesto, el autor hizo especial mención de cómo por escribir el blog fue invitado al Segundo Congreso de la Bici en Guadalajara en otoño de 2009. Sin embargo, decidió al poco de volver, que terminaba con esta fase vital liderando la revolución ciclista en noviembre al cerrar el blog. A partir de este momento, nació la necesidad de convertir la esencia del mismo en un libro, que no es más que una selección ordenada y remasterizada del material del blog.

 

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Firmando libros visto desde el ángulo del particular manillar mariposa de la bici de Òscar,

La revolución de las mariposas, no será quizás un bestseller, pero es el primer libro de un autor novel con futuro, seguro. Acompañar los primeros pasos de alguien que camina por la sabana literaria es siempre emocionante. Estos conciertos, galas literarias, sesiones de poesía, etc. con artistas que empiezan y que al cabo de los años son reconocidos ampliamente, a mí siempre me han dejado una emotiva huella. De momento, Òscar ya tiene nueva obra en imprenta para el año que viene. Y seguro que su actual blog, El coleccionista de emociones, no tardará en que alguien le compre los derechos. Sin embargo, Òscar, y su bicicleta son inseparables. Se cabrea porque sus amigos no van en bici y luego no pueden revolotear buscando el bar más adecuado para una buena velada.


Al final, mientras estaba atando mi bici en la calle, descubro que el puesto vacío donde va a caber la mía en un parking de bicis abarrotado, es porque acaban de robarle una mariposa, como lo delata la pitoncita cortada por lo sano. Termino el día brindando con los amigos de Òscar y conversando con Silvia Vázquez, la fotógrafa de la portada de La revolución de las mariposas, quien me cuenta que hace unas semanas le robaron también su bici y que todavía está deprimida.


Una bici menos, una frustración más, pero hay que aprender que con esas cadenitas de seguridad, una bici desaparece en un periquete, por que casi con unos simples alicates se corta.

Me retiro a mi madriguera. Yo también pasé por la experiencia del robo de una bici; en parte porque ni por asomo pensaba que atándola con una cadena de feria (porque imaginaba que mi vieja bici no era atractiva) frente a una cámara de seguridad dentro del recinto de una estación de tren fueran a robarla. Cuando fui a denunciar el robo me dijeron que la cámara era de atrezzo y que no grababa imágenes. En cualquier caso, después de aquel incidente, que también me dejó deprimido por una temporada, decidí primero registrar la bici y luego tomar las medidas adecuadas adquiriendo una buena U de nivel 6 y desde entonces se acabó pensar en el robo. Y aunque como todo en la vida no hay nada que pueda tenerse por verdadero, algunas cosas lo son más que otras. Como que ir en bici es la única posibilidad para cambiar el aire mortal de nuestras ciudades. La revolución de las mariposas es esta especial invitación desde lo políticamente incorrecto y artísticamente provocador.


Fotos: Fundación Tierra y Silvia Vázquez.