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Terra animada

Terra animada. Ciència, intuïció i Gaia, es una obra de Stepahn Harding (1953-) publicada ahora en lengua catalana. Un libro que nos acerca a la ciencia de Gaia desarrollada por James Lovelock y Lynn Margulis. Es un libro especialmente interesante por qué intenta integrar el sistema de análisis científico con la intuición y el sentimiento para contribuir a la resolución de la crisis climática y ecológica. Harding, doctor en biología, trabaja como profesor en el Shumacher College y ha tenido como mentor de su interés científico al propio Lovelock.

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Titulo original: Animate Earth (2006)
Traducción de Agnès Torres, de la segunda edición inglesa de 2009
Editorial: Llibres de l'Índex
Barcelona, 2010

El libro nos muestra como debemos entender la ciencia que hay detrás de la teoría Gaia  para que sepamos reconocer los errores del paradigma científico que ha llevado a nuestra civilización al traumático divorcio entre el ser humano y la naturaleza. Una separación que está resultando ser lacerante por la devastación causada por el ser humano; especialmente, de la sociedad occidental y las influenciadas por ella como sucede con las de China e India. 

Harding sostiene la importancia que subyace en el pensamiento del economista E.F. Schumacher (1911-1977) cuando argumentaba que "el capitalista occidental ha emprendido una feroz batalla contra el planeta para arrancarle todos sus recursos. El problema es que si gana esta guerra descubrirá que está en el bando de los perdedores". En otras palabras, o nosotros acabamos con la Tierra o la Tierra acaba con nosotros. Sin embargo, la realidad es que los seres humanos no son el cáncer ni el virus de la Tierra. El problema, sostiene el autor,  "no está en la especie humana como seres, sino en una determinada ideología que ha adoptado una parte de la humanidad: el cáncer es el desarrollismo capitalista salvaje y no la existencia de seres humanos. La Tierra no es ni nuestro enemigo ni una cantera inagotable e inerte de la que podemos obtener de todo sin límite: es nuestro sistema vivo y puede agotarse. Nace y crece y puede morir. La Tierra somos nosotros, y si no cambiamos de mentalidad, la destruiremos y con ella, como sucede con los cánceres, moriremos también nosotros".

En Terra Animada se hace un esfuerzo importante para visualizar lo trascendente de la teoría Gaia. En primer lugar nos situa frente a dos errores recientes que culminaron la separación definitiva entre el ser humana y la naturaleza. La idea esbozada por Galileo Galilei (1564-1642) de que el "El libro del Universo se explica a través de la matemática", la aseveración de René Descartes (1596-1650) de que el todo es la suma de las partes y la convicción de Francis Bacon (1561-1626) de que la vida funciona como un máquina cualquiera y que una vez sometida por los humanos estará a su servicio, han contribuido al azote de nuestra civilización. Frente a esta ciencia se opone la de Gaia, que comprueba que el planeta se comporte de forma autoregulada  como si de un propiedad emergente se tratara.  Harding pone el ejemplo de que la matemática da una visión sobre la vida, pero no es la única, ni exclusiva, de la misma forma que a pesar de los avances de la medicina, seguimos siendo incapaces de resucitar a un muerto, por que la Vida no es un puro mecanismo como tampoco es la suma de las partes. La visión de lo que se llaman propiedades "emergentes" como nos muestra Gaia se puede ilustrar con el ejemplo de la sal común. Así, basándonos en la ciencia de Descartes, para conocer bien algo lo primero sería analizar sus componentes básicos. Así descubríamos que la sal es una asociación estable de sodio, un metal que con el agua es explosivo y el cloro, un gas tóxico y mortal. A continuación, el veredicto del pensador francés debería concluir que tomar sal es letal. Y sin embargo, la suma del sodio y el cloro formando la sal, el cloruro sódico es un producto esencial en la Vida y un alimento indispensable. Con Gaia sucede algo parecido, la suma de los seres vivos y el medio ambiente (rocas, atmósfera, océanos) confiere gracias a la autoregulación la propiedad de mantener la vida. 

El profesor Stephan Harding participó en la presentación de la edición catalana de su obra Animate Earth en Barcelona (octubre 2010). Foto: Archivo CCCB.

Para Harding, sin embargo, esa maravillosa visión que ofrece de Gaia y del papel de los seres humanos como parte de la naturaleza debe ser el estímulo para desde la razón afrontar un cambio socioeconómico en el que la economía sea vista como una actividad dentro de Gaia y no al revés como sucede con la visión económica actual que considera al planeta entero como un recurso al que extraer todo pues cuando se agote ya buscaremos "otro planeta". Su libro en algunos momentos toma el tono  metafórico como si de una historia de ficción se tratara en la que los elementos esenciales de los ciclos biogeoquímicos, el oxígeno, el nitrógeno, el carbono, el hidrógeno, el azufre, o el fósforo se convierten en los protagonistas de una sensacional epopeya de autoregulación. Esta propiedad es conocida de hace milenios por los seres humanos como lo atestigua la idea de muchos pueblos indígenas que todavía conservan la ética de la "madre tierra, (la pachamama de los incas, el anima mundi de los latinos o la psique logos de los filósofos presocráticos). 

Terra Animada suscribe que el psicologo Carl Jung (1875-1961) podría tener razón al admitir que nuestra conciencia no es otra cosa que un célula de la conciencia colectiva de la naturaleza. De este modo cambiando nuestra visión sobre como relacionarnos con la naturaleza nos puede permitir reconocer que al hacer daño a Gaia nos lo haemos a nosotros mismos. La ciencia de Gaia nos permite, según el profesor Harding, desde la razón enamorarnos de nuestro planeta y dar un giro copernicano a la relación de explotación a la que hemos sometido todos los sistemas ecológicos y que según todos los indicadores, empezando por la elevada tasa de extinción de especies hasta el incremento de CO2 causante del cambio climático, estamos en un punto en el que la sociedad humana precisa un cambio de rumbo si quiere sobrevivir. Harding adimite que "necesitamos con un gran urgencia recuperar la percepción antigua de Gaia como plenamente integrada, como un ser vivo que consiste en todas sus formas de vida, aire, rocas, océanos, lagos y rios, si es que queremos detener la última, quizás, la mayor de todas las extinciones masivas conocidas".  Estamos seguros que esta primera edición en catalán servirá para facilitar una edición en castellano, como ya sucedió con la última obra de James Lovelock, La venganza de la Tierra.

actualizado: 
28/10/2010
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