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La sonrisa del nómada

Si uno es feliz puede hacer felices a los demás. Si no, es imposible. Con esta afirmación Álvaro Neil, el Biciclown, presenta su nuevo documental, La Sonrisa del Nómada, producida gracias a la aportación de nada menos que 321 clownfunders que confiaron en el equipo de realización antes de que éste saliera a la luz.

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La portada del nuevo DVD con las vivencias del Biciclown que se puede adquirir en Paquebote.

El primer documental, A la velocidad de las mariposas recogía alguna de las experiencias de su periplo por África. La Sonrisa del Nómada lo hace en Asia, especialmente, en Mongolia, Camboya y Singapur. Se trata de una producción realizada por Filmina Productions que ha puesto sus mejores dotes para convertir más de 120 horas de grabación sobre el terreno en unos 30 minutos de visionado. Sin embargo, la novedad más destacable es que la dirección la ha asumido el propio Álvaro Neil.

La Sonrisa del Nómada es claramente un documental de autor, de alguien que está pedaleando por el mundo repartiendo sonrisas con sus espectáculos de clown en orfanatos, escuelas, plazas públicas, etc., y cuya experiencia es, a su vez, un ejemplo que atrae el interés de otras personas. El nómada encima de su bicicleta puede desplazase a la velocidad de las mariposas, saboreando cada sonido, cada destello de luz, cada melodía natural, cada mirada atónita de quienes pueblan paisajes indómitos. El nómada sabe apreciar cada gota de agua que tiene a su disposición, ya sea para beber o lavarse. El nomadismo fue el estado natural del ser humano durante milenios. Sólo hace unos pocos que nos sedentarizamos. Experimentar el nomadismo, no a la búsqueda de comida ni refugio, sino para fortalecerse vitalmente ofreciendo lo mejor que uno tiene es la vibración que acompaña al biciclown.

Como dice uno de sus seguidores, Ricardo Sanz Molpeceres: “Sólo los valientes se atreven a recorrer el mundo en bicicleta. Sólo los generosos comparten sus experiencias vitales. Sólo los alegres hacen florecer sonrisas en los niños. Sólo los biciclowns reúnen estas características. La Tierra gira en buena dirección cuando pedaleas”. Tras visionar La Sonrisa del Nómada, uno puede añadir: “Sólo es posible levantarse cada mañana en un lugar distinto sin sentirse extraño cuando uno es el Mundo”. Este nuevo documental del biciclown nos muestra un Álvaro Neil más maduro. Alguien que va dejando amores corporales por su gran amor a la vida, a la bicicleta. Alguien que nos muestra que la hazaña no es sobrevivir gracias a los bicitrucos, sino sentirse en paz con uno mismo y dejando que la experiencia fluya. 

Un mal día, un camino impracticable, un reto al esfuerzo.

Cuando se presenta y sale a la venta La Sonrisa del Nómada (la compra de sus libros y DVD contribuyen a financiar su periplo), Álvaro Neil está en Australia. Lleva casi 100.000 km, 7 años fuera de su país, ha escrito tres libros y ha publicado dos documentales, además de realizar 58 espectáculos de clown gratuitos para más de 18.000 personas. En este periplo han sido tres las bicicletas que han convertido su energía vital en kilómetros recorridos; la última la ha bautizado Karma.

Desde que empezó su aventura los patrocinadores han ido variando, unos lo dejaron, otros se sumaron. Pero la bicicleta, la herramienta de Álvaro Neil sigue siendo cortesía de la empresa barcelonesa BikeTech. Aprovechando el Día de Acción por el Clima 2011 se organizó un pase especial del equipo realizador de La Sonrisa del Nómada junto con algunos de los clownfounders que hemos participado desde los inicios de la aventura. Lo que se pudo comprobar es que el Biciclown sigue siendo una motivación artística, vital, de compromiso humano por un importante número de “amigos” de Álvaro. 

A veces, en su periplo es testimonio del acontecer planetario, con vivencias que uno ni podría soñar.

En una de sus crónicas desde Australia uno puede comprobar que no es tan sencillo ser mariposa: “Sólo el que viaja a la velocidad de las mariposas, el que busca refugio en los árboles cuando el cielo se convierte en mar, el que saluda al viento cuando se pone de su parte, sabe que la distancia que separa ambas ciudades no se mide por kilómetros sino por lunas. En los indicadores de carretera que hay en Australia te advierten que el siguiente café está a 15 minutos, el próximo hotel paradisíaco se halla a tan sólo 30 minutos... Dan por hecho que uno viaja a 110 km/h. Es una prueba más de que en Australia los ciclistas o los caminantes, aquéllos que se desplazan a la velocidad de los lepidópteros, no son tenidos en cuenta. Por la radio los camioneros no esconden su odio hacia los ciclistas: "no pagan tasas, ni licencia, ni tienen seguro..., lo quieren todo y no dan nada". Un trabajador de la carretera me lo dijo, tal cual, en persona. La agresividad hacia los ciclistas en Australia no es por lo tanto casualidad, sino premeditada”.

En fin, la canción de siempre, también lo dicen los conductores de Madrid, Barcelona o Valencia. La adicción a los efluvios de la gasolina nos convierte en agresivos contra nuestros semejantes y contra el entorno. Aunque las ciudades españolas sigan amenazadas por su alta contaminación atmosférica, nadie se atreve a plantear medidas para recortar el tráfico urbano. Así son las cosas y el viaje del Biciclown, alguien que sólo persigue repartir miles de sonrisas por todo el planeta hasta 2014, es la esencia de que sólo un mundo lleno de optimismo puede hacer frente a los cambios que deberemos experimentar para sobrevivir como especie. Álvaro lo hace cada día desde su bicicleta Karma. Nosotros ¿cómo lo hacemos? La Sonrisa del Nómada es su testimonio, una vez más compartido y creado por muchas personas que comparten sus anhelos por un mundo mejor.

actualizado: 
28/09/2011
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