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Libres con 3 kW fotovoltaicos

Cuando uno contrata el suministro eléctrico, éste debe basarse en la capacidad de gestión de las estaciones de transformación, propiedad de la distribuidora, aunque en realidad han sido pagados por los clientes cuando piden una acometida eléctrica. Hoy las redes eléctricas de abastecimiento doméstico convencionales están pensadas para consumos de hasta de 10 kW.

Para la conexión de solardomésticos (pequeños kits de producción de energía fotovoltaica de plug&play, o sea con un enchufe para conectarse en la red interna del hogar) de potencias de hasta 3 kW estos no suponen problema alguno para la capacidad de gestión de la estación de transformación eléctrica a la cual está conectada una acometida. Por tanto la exigencia al Gobierno (aunque sea rehén de los oligopolios energéticos) es la de poder contratar un mínimo de electricidad y el resto autoproducirla en el propio hogar como derecho social con una potencia de 3 kW (el objetivo es el de definir un concepto de autoconsumo en el sistema tarifario similar a lo que se llama tarifa del bono social para facilitar el acceso democrático al derecho a tener luz). 

Por eso, el derecho de la conexión de solardomésticos para autoproducir la electricidad con centrales de energías renovables de tamaño doméstico lo bautizamos como tarifa ambiental con renovables. El objetivo de fondo de que sea un concepto de tarifa es sobretodo facilitar la participación ciudadana en la reducción de las emisiones invirtiendo en renovables y alejar cualquier duda que se hace con objetivos ambientales, y no con ánimo de competencia económica con los productores eléctricos.

 

Cero euros en la factura ambiental de la electricidad

Planteamos el derecho a la autoproducción eléctrica máxima por hogar de un máximo de 3 kW con energía renovable con una componente solidaria. Para disfrutar de este derecho debería bastar invertir en un solardoméstico o minicentral de generación con renovables homologada para enchufar dentro de la red doméstica. Su instalación debería ir seguida de la simple notificación del boletín del instalador a la distribuidora de la zona. Con este documento del instalador se certifica que el solardoméstico adquirido cumple con las especificaciones técnicas reglamentarias y su instalación además lleva el compromiso de un contrato de mantenimiento por parte del mismo instalador (empleo verde). Para evitar sobreproducciones bastaría un limitador de potencia al diferencial donde se conecta el solardoméstico.

Recordemos que un solardoméstico de potencia máxima 3 kW, precisa tan solo un máximo 25 m2 de superficie para ubicar los paneles fotovoltaicos, y éstos generarán sobre unos 4.500 kWh de electricidad limpia al año. Pero el objetivo es diseñar la central solardoméstica para que genere un 20 o 30 % menos de nuestro consumo medio anual y de este modo garantizamos que una parte de nuestros kilowatios hora consumidos contribuyen al mantenimiento del sistema (que de todos modos ya pagamos en la acometida, el término de potencia, impuestos, etc.).

Edificio en la ciudad de Berlín que sobre la pared sur del mismo incluye 428 m2 de paneles fotovoltaicos integrados en la fachada.

Imaginemos que un hogar de media no consume más de 3.000 kWh al año. Para equilibrar o compensar su consumo le bastaría con 2 kW fotovoltaicos. La tarifa de bono ambiental con renovables" debería ser aplicable para evitar los excedentes como norma general y no superar nunca un porcentaje del consumo medio. De ahí que en la solucitud debería tenerse en cuenta en su aceptación el consumo medio anual de los últimos dos o tres años de la vivienda soliciante y que la producción energética renovable en autoproducción no la supere en un porcentaje, digamos, por ejemplo, un 70%. De este modo la factura eléctrica no sería a coste cero y el coste atendería a la componente solidaria de contribuir al mantenimiento de la red. Está claro que durante las horas de insolación puede que esté generando más de lo que se consume, y esta energía sobrante se vertiría a la red general a beneficio colectivo, evitando así kilovatios procedentes de combustibles fósiles y nucleares. Por la noche la situación sería al revés y habría consumo sin producción que pudiera compensarla, pero el contador haría el balance día a día.

El cómputo debe ser a lo largo del año, y anualmente se contabilizaría el balance cero hasta un porcentaje elevado de nuestro consumo (digamos por ejemplo este 70 %). En caso que por variabilidad en el consumo de la vivienda o el edificio se produciera una situación de mayor producción que consumo  al final del año esta podría penalizarse con el objetivo de que las instalaciones adscritas al bono ambiental con renovables se diseñaran en función de las necesidades reales de la vivienda. De este modo además se evitaría la picaresca que las instalaciones de autoproducción no estén asociadas a acometidas eléctricas en uso.
 

El pago por el servicio ambiental de las renovables

La cuestión de fondo sobre la discusión del llamado autoconsumo o autoproducción con renovables para algunos expertos es que se la aportación energética renovable vertida a la red tenga como objetivo la reducción de emisiones. El esperpéntico sistema de primas a las renovables creó un mercado casi especulativo. Hay que facilitar la autoproducción con balance casi cero en lugar de pretender que seamos empresarios energéticos que es lo que persiguen los oligopolios con el fin que suframos la burocracia. Hay que decir basta e impulsar que el derecho a la autoproducción con renovables por beneficio ambiental y que no sea a través de un reglamento o real decreto específico sino como una fórmula dentro del sistema tarifario eléctrico. Insistimos, pues en la necesidad de una tarifa ambiental con renovables".

Conjunto residencial en Oakland (Estados Unidos) compuesto por 99 apartamentos que incluyen en sus cubiertas una potencia solar de 154 kW fotovoltaicos además de paneles solares térmicos.

Desde la Fundación Tierra entendemos que en el ámbito estrictamente doméstico es fundamental potenciar el balance cero y evitar al máximo los excedentes, especialmente en el ámbito doméstico. 

Los contadores digitales se encargarían de contabilizar este balance energético. Cada abonado pagaría periódicamente de acuerdo con lo que fije la ley si es que ha habido algo más de consumo que de autoproducción, que así debería ser. El objetivo es que el cómputo final probablemente sería impulsar este porcentaje y por tanto, que exige dimensionar correctamente la instalación renovable al consumo real de la vivienda y dejando un margen del 20 o el 30 % sin cubrir como cuota solidaria al sistema.

 

Inteligencia en las renovables domésticas

Que cada usuario tenga el derecho a la autoproducción con renovables en base a la media de su consumo anual introduce un elemento de contención e inteligencia, fomenta la eficiencia energética y evita cualquier tipo de especulación. Ciertamente, hay opiniones que argumentan que el cómputo del balance neto cero anual puede verse como limitante para las renovables pero es más que suficiente en el ámbito doméstico con un porcentaje para posibilitar el derecho a compensar el consumo eléctrico con energía limpia, cuya inversión asume el propio ciudadano.

Barrio solar en Freiburg (Alemania) cada edificio dispone de una cubierta fotovoltaica que compensa la electricidad consumida. Foto: http://www.rolfdisch.de/

Defendemos que no se trata de comprar y vender, sino de tener el derecho a la autoproducción para tener un coste energético cero en la electricidad del ámbito doméstico. De ahí que esto sólo puede estar regulado por el sistema tarifario eléctrico que establece el Gobierno. Y al ser una tarifa, le competería a la comercializadora de electricidad la contabilización de la misma, algo que los contadores digitales pueden hacer sin problema.

De esta forma nadie invertirá más que para compensar lo que consuma en el porcentaje establecido. Además, dado que la energía fotovoltaica es modular, si se incrementa el consumo porque uno ha aumentado su familia, siempre tiene un margen para incrementar hasta los 3 kW. En caso de cambio de residencia o reducción de los habitantes, el propietario siempre podría revender la instalación o llevarse consigo su solardoméstico. Creemos que ésta es la clave.

 

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