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Gasland acecha España

Gasland, esta película del cineasta Josh Fox que aborda la problemática de la técnica de la fracturación hidráulica para extraer el gas pizarra en Estados Unidos, nunca se ha estrenado en España, pero está disponible en DVD. Lamentablemente, la problemática que denuncia este documental llegó a nuestro país mucho antes, en concreto en Cantabria. El interés de las empresas petroleras por practicar la técnica de la fracturación hidráulica que este film, premiado en el festival de Sundance de 2010, denuncia es pues una problemática bien actual.

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Titulo original: Gassland
Director: Josh Fox
Produción: Trish Adlesic, Molly Gandour, Josh Fox
Guión: Josh Fox
Género: documental
Duración: 104 min
País: USA
Año: 2010
Distribución en DVD: CAMEO

La fracturación hidráulica o fracking es una técnica que a utiliza métodos tóxicos que contaminan gravemente el entorno. No en vano algunos gobiernos europeos se oponen, como es el Gobierno francés que ha prohibido la extracción del gas de esquisto o pizarra con la técnica de la fracturación hidraulica.

Gasland sigue el hilo de la historia de un residente de Colorado, que ha autorizado a perforar sus tierras para la extracción de gas. Mientras los responsables de este tipo de extracción aseguran que esta técnica de obtención de gas no supone riesgo alguno el resultado es que el residente abre el grifo y cuando acerca un mechero al fregadero este explota con una gran bola de fuego que quema al residente y al propio cineasta Josh Fox.

Este documental es pues la crónica de un viaje con fuertes tintes de realismo, exposición, misterio e intriga con suaves ritmos bluegrass, banjo incluido, y cierto deseo por parte del director, Josh Fox, de ajustar cuentas al verse obligado a ceder su tierra porque es necesaria para el inicio de las perforaciones. Así que estamos ante una auténtica odisea: la que vive Fox mientras atraviesa el país entero, topándose con secretos, mentiras y contaminación. En su camino Josh encuentra a activistas de agencias de protección del medio ambiente, congresistas y científicos de renombre mundial, y algunas de las historias más desgarradoras y conmovedoras protagonizadas por americanos normales y corrientes que luchan contra los gigantes de los combustibles fósiles en aras de la justicia medioambiental.

El tema de fondo de este documental es pues el llamado gas pizarra, producto del cual Estados Unidos ya es el primer productor de gas del mundo, por delante de Rusia. La ciencia geológica conoce de hace décadas que determinados depósitos de pizarra almacenan cantidades enormes de gas natural, sin embargo, hasta ahora no había técnicas extractivas plausibles y competitivas. Sin embargo, el peak oil o crisis energética que ha provocado el encarecimiento de los combustibles fósiles ha estimulado que determinadas técnicas antes inviables ahora sí lo sean. Una de estas es la llamada fracturación hidráulica o fracking la cual consiste en inyectar agua a presiones elevadas sobre la roca para provocar miniterremotos a profundidades de hasta 8.000 metros. De esta forma la roca se cuartea y por esta maraña de grietas el gas empieza a liberarse de forma que sólo hay que almacenarlo. El impacto ambiental de esta técnica es impresionante. Puedes documentarte en un informe detallado sobre el tema.

La filtración de gas en los acuíferos puede hacer que por el grifo salga gas natural y si acercamos un mechero el agua prende.

El fracking es una técnica no exenta de riesgos ambientales. En primer lugar, tal y como hemos descrito se trata de inyectar agua a presión. Para cada pozo de extracción pueden consumirse entre 8 y 18 millones de litros. En segundo lugar esta agua que se inyecta en las fisuras de la roca contiene aditivos se calcula que pueden llegar a 500 sustancias químicas con riesgo de ser cancerígenas y mutagénicas. La película también documenta pues la contaminación de los acuíferos y sus efectos sobre la salud de las personas. Y el problema no es baladí dado que actualmente el gas obtenido con la técnica de la fracturación hidráulica es cerca en Estados Unidos al 8 % del consumo de este combustible.

Un paisaje aparentemente natural pero que está gravemente contaminado con gas y las sustancias que se emplean para su extracción.

Gasland es el documental abanderado de la campaña que entidades ecologistas y sociales norteamericanas contra la extracción que encabezan petroleras como Exxon Mobil que cuenta además con el apoyo de otras corporaciones depredadoras tipo Halliburton. Y en la base de todo está la legislación, que hábilmente estas corporaciones han impulsado a su favor, como el hecho que el agua potable usada en la fracturación hidráulica tenga bonificaciones. La preocupación de algunas administraciones que las explotaciones de gas pizarra no sólo tiene que ver con la contaminación de los suministros de agua potable sino también del entorno natural. En junio del 2007, murieron 1.600 patos asfixiados en la capa de arenas bituminosas que flota sobre los embalses de residuos de las escombreras petroleras de Alberta, recursos de energía sucia que pueden convertir a Canadá en el segundo productor de crudo del mundo en los próximos veinte años.

Pozos de extracción para el gas de fracking.

Gasland es una advertencia clara sobre una de las técnicas de extracción del llamado petróleo no asequible. Pero este documental es casi una nimiedad si lo comparamos con las imágenes que aporta la extracción de petróleo de las llamadas arenas bituminosas (oil sands) cuya explotación en el Estado canadienses de Alberta con minas a cielo abierto causa un impacto medioambiental y paisagístico espeluznante (por cierto que el Gobierno canadiense presione a la Unión Europea para que esta no declare el petróleo de las arenas bituminosas como el combustible más contaminante). La extracción de petróleo de las arenas bituminosas además del impacto ecológico brutal además está desplazando violentamente a los pueblos indígenas que las ocupan. Andrew Nikoforuk, autor del libro Tar sands, dirty oil and the future of a continent, en relación con las arenas bituminosas. "Si otros países hacen la misma apuesta por fuentes energéticas tan sucias y viles como nuestro bitumen, vamos a hundirnos en la mierda". Por eso este mismo autor invita a reflexionar sobre los riesgos de la extracción de petróleo de las arenas bituminosas viajando por la carretera 63 desde Edmonton, capital de Alberta, hasta las minas petroleras de Fort McMurray. Se conoce como la Highway to Hell - carretera al infierno-,no sólo por el paisaje apocalíptico, sino por el trafico de camiones de veinte toneladas, trailers con excavadoras gigantes y coches de trabajadores del crudo borrachos o colocados.

Esquema de como afecta la fracturación hidráulica a un terreno que contenga un acuífero de agua.

Gasland nos muestra como a medida que el precio del petróleo suba sino reducimos nuestra dependencia de los combustibles fósiles la falta de escrúpulos de las corporaciones energéticas puede dejarnos paisajes contaminados, dantescos. El gas esparcido por debajo de nuestros pies que puede salir y explotar por cualquier lugar de nuestros hogares por pura filtración. Y lo cierto es que esta técnica ya ha llegado a España a través de Repsol, Gas Natural-Fenosa y BNK Petroleum que han iniciados acciones técnicas y legales para valorar su extracción de momento en Cantabria (en concreto en los valles de Saja, Nansa, Pas, Pisueña, Miera, Besaya y Campoo-Los Valles). Entidades vecinales han puesto su campaña en contra en internet.

Nuevo documental sobre el fracking de Josh Fox:

-The Sky is Pink