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Bici robada

El robo de bicis es un plaga parecida a la del morrón picudo que acaba con las palmeras. Está enquistada en nuestra sociedad. No sería muy difícil atajar el problema por parte de la policía, pero dado el escaso valor económico de una bici en comparación con el resto de vehículos (a excepción de las bicicletas de calidad) no constituye una prioridad. Las redes de ladrones lo saben y por tanto actúan impunemente. No sólo caen las bicis sustraídas en la calle sino también cuando asaltan un hogar. En nuestra entidad entraron a robar y desaparecieron dos bicis.

El recurso expositivo interactivo Ibici: soluciones de transporte sobre bicicletas con la Prestolite plegada frente a un carrito Winther.

Una de ellas era una Dahon Prestolite plegable que formaba parte de una recurso expositivo de bicicletas urbanas que había sido donada por el importador en España de esta marca amaericana en 2004 para la ocasión. La otra era la bicicleta oficial de la oficina, otra plegable Dahon pero del modelo Vitesse, esta sí con documento de compra. Lo especial de esta Dahon Prestolite era que no tenía factura de compra y el importador no registró el número de serie de la misma ni como donación. Por tanto no estaba registrada en ningún sitio.

Así es que lamentablemente, no teníamos documentación para poder acreditar su posesión aunque por el uso que tenía como bicicleta de exhibición no estaba sometida a un aparente riesgo. A pesar de ser fervientes defensores de los recursos antirobatorios (sistema de seguridad pasivos de calidad), del seguro de bicis o del registro de bicis no se había optado por ninguno de ellos. La otra bicicleta, también plegable, sí tenía factura de compra y como servía tan sólo para recorridos puntuales puerta a puerta tampoco se había registrado. No podíamos imaginar que desaparecerían de nuestro local que tenía medidas de seguridad (aunque mejorables, y que ahora son de mayor nivel).

Una bici plegable Dahon Prestolite presuntamente robada con el accesorio de Klick Fix.

Lo curioso es que hace unos días por una callejuela del barrio viejo de Barcelona me llamó la atención una bici Dahon Prestolite atada pero hecha polvo. El dato curioso es que llevaba el accesorio para colgar las bolsas de Klick Fix. No es habitual este complemento en una bicicleta urbana y menos en una plegable, aunque es muy útil y recomendable. Todas nuestras bicicletas lo incorporan ya que es un accesorio muy útil para ir de compras o llevar el bolso y otras pertenencias en la bicicleta. Por tanto me llamó la atención. A continuación una inspección más a fondo casi nos permitió determinar algunos rasgos que la identificaban presuntamente como una de nuestras bicis robadas.

Podía llamar a la policia, pero no tenía ningún documento para acreditar su propiedad. Es uno de estos casos en el uno siente una gran impotencia. A falta de un documento oficial como puede ser una factura (que podría ser o debería ser lo habitual), el Registro de Bicicletas hubiera sido útil. Así que no me quedó más remedio que quedarme con la sensación que era sólo un reencuentro con una vieja camarada pero que que vivía secuestrada por otro individuo. La pena fue ver como de triturada estaba esta bicicleta, una plegable superligera que era una delicia para hacer viajes con trenes y otros transportes públicos.

Un ejemplo del Registro de Bicicletas, en este caso en colaboración con el Ayuntamiento de Sevilla.

La moraleja de esta anécdota es que a pesar que el azar nos puso presuntamente frente a nuestra bicicleta no podíamos demostrar su propiedad. Ahí es donde el Registro de Bicicletas constituye una herramienta muy útil. Sirva pues esta experiencia para divulgar no sólo del recurso sino de una vivencia práctica en la que este se nos muestra como interesante.

Existen tambien recursos en la red para al menos dar respuesta al impacto emocional que supone siempre que te roban un bicicleta (aunque el precio sea mínimo). Este es el caso de Bicibuscadores,  una web en la que sólo tienes que hacer click en 'agregar bici perdida' para que todos los civiles que empleen este vehículo de dos ruedas queden advertidos y avisados sobre el potencial robo. Claro que uno puede ver en esta web una bici parecida por la calle pero es difícil saber a cerca del propietario. Por tanto, se trata de una web más de autoayuda que práctica para recuperar la bici robada.

Otra cosa importante para prevenir los robos es que llevemos siempre nuestra bicicleta a reparar en un taller de bicis acreditado. En estos, siempre que toman una bicicleta para reparar anotan su número de serie si lo lleva y en muchos casos comprueban que no tenga una denuncia de robo. Esto ha permitido que un propietario haya podido recuperar su bicicleta meses después gracias a la ética de un taller de bicicletas profesional.

El robatorio de bicis no se detendrá, pero tenemos medidas a nuestro alcance para dificultar la circulación de bicis robadas. El Registro de Bicicletas es una de estas opciones y lo reconozco, ahora, por propia experiencia.

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actualizado: 
19/10/2012