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Economía solar global




 

 




Economía solar
Estrategias para la modernidad ecológica

Hermann Scheer
Círculo de Lectores-Galaxia Guttemberg. Barcelona, 2002.



Economía solar global. Estrategias para la modernidad ecológica
Un libro para salir de la economía fósil con paz y prosperidad

Uno puede abrir libros y libros y adquirir nuevas perspectivas sobre el acontecer humano. Unos pocos aportan visiones tan radicalmente opuestas a las inercias que invitan a subvertir la realidad. Éste es el caso del libro Economía Solar Global, del diputado alemán Hermann Scheer -a quien le fue concedido The Right Livelihood 1999 (considerado el Nobel  Alternativo) por su labor de promotor de las energías renovables por todo el mundo. Su mensaje es contundente y grave, pero argumentado minuciosamente. Disponemos de unos 40 años de margen para salir de la economía fósil.

La nueva economía debe ser ecológica, y para ella debe ser un asunto de capital importancia decidir a qué recursos recurrirá para sobrevivir. El primer principio de la termodinámica nos enseña que la energía y la materia no se producen, sino que se transforman de un estado al otro. En cada transformación se producen pérdidas, según el segundo principio. Es decir, si una materia o una energía contiene sustancias venenosas, las pérdidas debidas a la transformación son las emisiones. Asimismo, si se explotan recursos existentes en sólo muy pocos lugares del planeta, surgen dependencias vitales, y si esos recursos son finitos, las crisis económicas y políticas son inevitables. En otras palabras: para los proyectos sociales es importante saber qué recursos se impulsan, así  como su proceso económico. Por esta causa, los recursos no son neutrales desde una perspectiva política. Y porque, al mismo tiempo, existe una relación directa entre la explotación de recursos y la técnica de transformación necesaria, tampoco la técnica energética es neutral en relación con los diferentes proyectos sociales.

Con la máquina de vapor fue posible reemplazar la fuerza de trabajo humana y animal por máquinas, efectuar una producción masiva y facilitar la concentración de capital. Junto con la revolución industrial, surgió la economía concentrada de energía y recursos. Así nació la economía fósil, de la que pronto dependió toda la industrialización. Puesto que los recursos fósiles son finitos por definición, la economía de los recursos naturales se globalizó a un ritmo rápido. Más de la mitad de todas las empresas que operan a nivel global son, actualmente, del ramo de la economía de recursos. Ellas son los pilares de nuestra actual economía mundial fósil.

A muchos les parece imposible que pueda haber un modelo alternativo para el desarrollo de la civilización, puesto que la mayoría de los analistas no son capaces de comprender los lastres de la economía fósil mundial: que los recursos fósiles son finitos, que las emisiones de la transformación de energía fósil han acarreado una crisis ecológica mundial que se agudiza cada vez más de año en año, y finalmente que las reservas de recursos fósiles se encuentran en sólo pocos lugares de la Tierra, pero se consumen por doquier donde el hombre trabaja y vive (lo cual conduce a situaciones de presión bélica y desigualdad). En definitiva, la economía fósil con todas sus infraestructuras y empresas, se ha diseñado a la medida de cuatro operaciones básicas: extracción, transporte, transformación y, finalmente, distribución de recursos fósiles. Dicho con otras palabras: la humanidad se encuentra prisionera de las cadenas de recursos fósiles. La economía de recursos fósiles que opera a nivel global está, por lo tanto, obligada a seguir concentrándose, y sujeta al imperativo de la monopolización y la globalización.

La alternativa razonada de Economía Solar son las energías renovables y las materias primas renovables. Las energías renovables son el calor solar, la luz solar, la hidroenergía, la biomasa y la energía eólica. En tan sólo un año el Sol abastece a la Tierra de una cantidad de energía 15.000 veces superior al consumo anual de energía atómica y fósil. Solamente en un país soleado como Italia, el Sol aporta hasta seis veces más de energía que el consumo anual planetario. La producción fotosintética anual de la vegetación es 10.000 veces superior a la producción anual mundial de la industria química. En otras palabras, es posible sustituir todo el potencial de recursos fósiles por recursos solares.

Para aprovechar los recursos solares, no es necesario disponer de una cadena global de recursos, sino de técnicas de transformación que pueden ser empleadas a nivel local. Dado que el potencial solar no está concentrado, su explotación implica tan sólo instalaciones pequeñas, dejando atrás las grandes inversiones, y fomentando el abastecimiento propio o para terceros pero de forma distribuida, y local o regional.

La explotación de los recursos solares facilita una mayor igualdad de oportunidades para todas las economías nacionales -en cuanto a que se basa en la explotación regional de recursos y en una regionalización sostenible de los circuitos económicos. Además, las formas económicas primarias de la agricultura y la silvicultura se adjudican una importancia completamente inédita: como fundamento y fuente de recursos de una producción industrial basada en la economía solar.

Abrazar una era de desarrollo humano basado en la economía solar permitiría evolucionar de la actual aglomeración socioeconómica hacia la desaglomeración. En vista de que las actividades económicas siempre tienen que seguir a las fuentes de energía, orientar las fuentes de energía para que sean descentralizadas detendría el fatal proceso de globalización y concentración. La economía solar mundial hace técnicamente imposible la concentración de recursos que amenaza al planeta. Finalmente, gracias al carácter infinito de los recursos solares, se puede implantar un modelo permanente de civilización. Nadie puede privatizar el Sol y nadie puede poner en peligro los fundamentos de este modelo de civilización.

La economía solar que defiende Scheer implica un incremento de la libertad individual, social y económica que no va en detrimento de la libertad ajena. La economía solar debe ser el motor socioecológico de una segunda revolución industrial que facilite la igualdad entre los humanos. Una igualdad basada en el desarrollo de iniciativas empresariales pequeñas y medianas, así como sustentada y bien relacionada con las regiones rurales por ser proveedoras de biocombustibles.

La sustitución de recursos fósiles por recursos solares es un proyecto histórico. Solamente con una base de recursos solares se puede superar la apropiación desigual de la economía fósil mundial. Los modelos económicos que siguen apostando por los recursos fósiles significan un egoísmo que tiene consecuencias destructivas para el entorno natural. El modo ecológico de producción no se puede lograr sin una base de recursos solares energéticos. El mensaje de Economía Solar Global no deja indiferente y abre la vista a un nuevo camino pragmático para construir una nueva sociedad.