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Simplicidad radical

Si alguna impresión tenemos de nuestra vida es que nos falta tiempo. El tiempo se nos escabulle gracias a las horas que dedicamos al trabajo para ganar dinero. Tener dinero nos da sensación de poder, de éxito, de riqueza. Sin embargo, el dinero disponible es proporcional a la invitación social de gastarlo en consonancia. Así nos adentramos en esta espiral de la sociedad de consumo en la cual cada uno, desde su posición socioeconómica, contribuye a fomentar el sistema de más y más de todo. Todo significa que no te falta nunca nada. Pero el todo no es posible en un planeta finito más que hipotecando del futuro de las generaciones venideras y también destruyendo la calidad del presente en otras zonas. Tenemos papel porque podemos destruir los bosques y contaminar las aguas de "zonas recónditas" como sucede en Sumatra con las fábricas de pasta de papel promocionadas por capital europeo.

Simplicidad radical. Huellas pequeñas en una tierra finita, obra de Jim Merkel y publicado por Fundación Tierra.

Como seres humanos nuestra vida no es mejor por tener o poseer más. La calidad de nuestra vida depende de los valores que nos identifican realmente como especie: amar y ser querido, ser creativo, soñar y sentirnos útiles o tener salud. El dinero no da esta clase de calidad aunque a veces lo pueda parecer. Valorar esta dependencia del dinero e impulsar la libertad fomentando un mundo más ecológico es lo que plantea el método del libro de Jim Merkel, Simplicidad radical. Se trata de una obra que nos detalla el uso de tres herramientas las cuales nos ayudarán a cambiar hacia un estilo de vida más sencillo y, por tanto, con más tiempo para vivir y dejando una menor huella en nuestra existencia sobre el planeta.

Son cada vez más las personas conscientes de que nuestro estilo de vida no es sostenible en la medida que los 6.000 millones de humanos no podríamos llevarla so pena de arrasar todos los recursos del planeta. Por ello en diversas partes del globo han aparecido movimientos sociales que impulsan la llamada simplicidad o vida simple. Sin duda, las motivaciones de estos colectivos son variadas. Jim Merkel  ha profundizado en proponer herramientas  que nos permitieran reducir la huella ecológica. El concepto de huella ecológica fue desarrollado por los científicos Wackernagel y Rees en 1992 y  contabiliza  la cantidad de  suelo fértil  para  obtener unos determinados recursos. El objetivo del método desarrollado por Simplicidad radical es conseguir que nuestra vida no precise más de 2,43 hectáreas. Teniendo en cuenta que la media española está en 4,71 ha es evidente que nos debemos aplicar en muchos aspectos para esta imprescindible reducción.

Simplicidad radical se apoya también dos herramientas más: el método de la bolsa o la vida de Vicki Robin y Joe Dominguez y de un mayor conocimiento vivencial de la naturaleza. El autor además nos aporta su experiencia personal en su viaje hacia la simplicidad. No es un libro pues para pasar el rato sino para aplicarse en la vida simple. Mucha gente siente la necesidad de cambiar su propio estilo de vida como un modo tangible de transformar nuestra cultura insostenible. Simplicidad Radical es el primer libro en guiarnos hacia un objetivo personal de sostenibilidad y ofrecer un método para reducir nuestra huella ecológica y así ser más equitativos entre todas las personas, especies y generaciones. No hay una mejor guía práctica, para aprender haciendo, para una ciudadanía ecológica. La pasión de Merkel por crear un mundo más humano nos irradia desde cada página. Estamos pues ante una obra de auténtica inspiración.

- Entrevista a Jim Merkel

- Revolución sobre la Tierra

- Ficha del libro y acceso a capítulos online