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Buscando alternativas para la higiene femenina

Una buena amiga me ha pedido consejo ambiental y comercial sobre productos de higiene femenina. Ya le he dicho que poco sé de ello, aunque algunos datos tengo,  pero que me ofrece la oportunidad de averiguar curiosidades y ventajas ambientales entorno a los productos que la mitad de la especie humana afortunada usa y consume por saludable necesidad.

 

Al rico pañal reutilizable.

Y como está muy unido y aunque no haya sido motivo de búsqueda directa, pensando en el gozo de la sexualidad de mí apreciada amiga y en las labores mutuas de papas ecoenrrolaos de la pareja, me he topado con el mundo de los pañales para bebes, que tienen su huella y gorda. 

Cada bebé o  ciudadano de nuevo cuño  genera una media de 4 a 5 toneladas de residuos, una gran parte no biodegradables.  Se calcula que se necesitan 5 árboles por niño para producir los pañales que usarán a lo largo de los  2 años y medio, estimados entre 4.500 y 6.000. Al usar pañales reutilizables se ahorra por lo menos 1.000 kg de basura.

Los plásticos, o estarán en el vertedero varios cientos de años o serán quemados en la incineradora desprendiendo sus tóxicos al aire. Bien, la alternativa encontrada ha sido en una empresa de nombre muy directo, Bebes Ecológicos, que ofrece a padres responsables, ambientalmente hablando, la alternativa más saludable y limpia para su retoño y para el medio ambiente. Pero también es una buena opción económica, una vez se asume con alegría que aquello del usar y tirar se acaba y se dedica un tiempo a ciclar los materiales.

Flor de Lunapads.

Por cierto, la web de los ecobebes es muy amena y colorista, puedes encontrar la historia cronológica de los pañales, datos sobre su impacto ambiental y hasta una escuela pañalera para padres interesados en el tema. Me ha llamado la atención la apreciación ambiental que hacen de estos productos:  En una sociedad en la que resulta casi imposible controlar las sustancias químicas que entran en nuestros cuerpos a través de los alimentos, lo que tocamos o el aire que respiramos, muchos padres optamos por productos que nos garanticen el mínimo de riesgos para nuestros pequeños. 

Estos ecoproductos han sido blanqueados sin cloro (evitando el riesgo del contacto con dioxinas), son transpirables, hechos de fibras naturales (algodón convencional, biológico, lana, seda)… en definitiva lo mejor para nuestros hijos con la comodidad de lavarse a máquina o echarlos al compost. 

Vamos, que después de unos primeros años de prematuro ecologista,  siendo parte activa y beneficiada de la reutilización, seguro se convierten en prematuros ciudadanos activistas y conscientes en el respeto ambiental, ...y todo ello desde la cuna. Menuda generación nos puede relevar, oleeé.

Cierto es que lo visto en Bebes Ecológicos también lo me observado en otras empresas y recomiendo su visita a Crianza Natural  con mucha información practica para ecopadres y en Ecopeques. Antes de adentrarme enn el tema no pensé que hubiese tanto ecoservicio a disposición de la generación solar, si vamos, aquella que podrá vivir en plenitud, si acertamos en la ruta que no es otra que impulsar la economía solar basada en fuentes de energías renovables, el reciclaje de materiales y la equidad. ¡¡Menudo sueño romanticón, de momento!!.

Tampones saludables.

Aunque pienso que hay en el mundo tantos nuevos ciudadanos que nunca gozarán de las ventajas de los productos ecológicos... por ellos todo el esfuerzo que se pueda desde la actitud responsable de los pueblos más afortunados en el progreso y no por esto dichosos.

Siguiendo con el objetivo principal de la búsqueda, en las mismas páginas me he puesto al día de las alternativas más saludables a compresas, tampones y salvaslips. 
Los datos encontrados son curiosos: una mujer utiliza 17.000 compresas y tampones en su etapa fértil. Indudablemente son productos que aportan libertad y autonomía sensacionales y mucho más, allá donde las empresas que se reparten el pastel han ayudado a que se conviertan en absolutamente imprescindibles. Me refiero a las convencionales no reutilizables.

Los inconvenientes ecológicos sobre todo tienen que ver con el blanqueo extremo, símbolo cierto pero no eficaz de “pureza e higiene”  al impregnar con sustancias contaminantes  el algodón y la celulosa base. Los tampones convencionales, más de lo mismo, aunque parece que presentan un balance más positivo del creído, nadie ha demostrado que su uso sea totalmente inocuo. Y por supuesto, la cultura del usar y tirar, da balance negativo desde el enfoque sostenibilista.

Lo interesante es que para quien lo desee, existen alternativas de alto valor ecológico y excelente balance económico. Fibras naturales procedentes de la agricultura ecológica, ingenios y tradiciones, se dan la mano desde la modernidad y permiten vivir más consecuentemente.

La revolucionaria copa menstrual.

Las compresas de tela, como es el caso de las denominadas lunapads, requieren del acostumbrarse al ciclado de materiales, suelen ser de algodón, son lavables y reutilizables, evitando con su uso la generación de residuos.  Tienen una vida útil de 4 años, y dan un balance económico positivo, ambiental y saludable que no veas. Un set de compresas vale 40 euros, accesibles para las mayorías dispuestas al reto.

Los tampones denominados ecológicos en distintas versiones también son de algodón ecológico, no contienen fibras artificiales ni sustancias derivadas del cloro. Natracare los fabrica con distintos grados de absorción y aquí los distribuye Sakai. Por supuesto se puede pedir por ellos u de otras marcas responsables en ecotiendas o en las especializadas que se comentan aquí.
También de Natracare son las compresas y salvaslips  biodegradables sin blanqueadores clorados, plásticos, perfumes irritantes y por supuesto sin trazas de pesticidas ni de dixionas, como se ha detectado en los del sector convencional. Un alivio para el vertedero y para la salud.

El microscopio de bolsillo PG53.

Y por innovar desde el ecodiseño de productos y hábitos sostenibles que no quede. Intuyo que para mujeres de vivires sosegados o con niveles de compromiso ambiental y social muy elevados, la copa vaginal de silicona puede ser una solución revolucionaria. Colocada de forma similar a un tampón, recoge el flujo menstrual. Está fabricada con silicona no alérgica y es cientos de veces reutilizable después de su lavado. Se puede encontrar en los distribuidores comentados y en Biohabitat.

Y para acabar y vinculado a cuestiones de pareja y acción directa femenina, algo que si conozco hace tiempo. Le he recomendado a mi amiga que conociera el test de fertilidad femenina PG/53, un microscopio de bolsillo que es toda una herramienta para la libertad humana, garantizado su uso de por vida si se cuida bien, sin efectos secundarios y tremendamente económico.

Espero que la indagación en territorios de la intimidad de las compañeras de especie sirva para que todos avancemos contentos hacia un futuro incierto pero fascinante.