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El viaje del Emperador




 

 


Un documental excepcional sobre los pingüinos emperadores y su ciclo de reproducción, enteramente filmado en la Antártida.

El pingüino emperador es uno de los pocos vertebrados que habita la Antártida


ficha técnica
El Viaje del Emperador

Titulo original: La marche de l’Empereur
Dirección: Luc Jacquet
Guión: Luc Jacquet, Michel Fessler.
Producción: Emmanuel Priou, Yves Darondeau, Cristophe Lioud.
Narrador: José Coronado y Maribel Verdú
Año: 2005
Género: Documental
Duraciójn: 85 minutos
Fotografía: Laurent Chalet, Jérôme Maison.
Música: Emilie Simon
WEB OFICIAL




El Viaje del Emperador
En el corazón de la Antártida

En el siglo pasado el novelista francés Anatole France escribió una bella sátira sobre la sociedad humana bajo el título La isla de los pingüinos y en la que los protagonistas son los miembros de una sociedad de pingüinos. El Viaje del Emperador convierte a estos animales en protagonistas de su propia historia en un mundo indómito y rudo como la Antártida. Desde el océano hasta la tierra firme donde empollarán el huevo único para sobrevivir como especie, el pingüino emperador debe andar hasta 160 km con su torpe caminar y a merced del menor obstáculo. En la Antártida hay pocos sitios para elegir, porque, en invierno, en un perímetro de cien a doscientos kilómetros alrededor del continente, el mar se congela. Al norte el mar helado, el océano y su alimento. Al sur la banquisa, desértica pero estable. Entre los dos está el pingüino emperador, andando. Andando a lo largo de cientos de kilómetros de invierno y de peligros. Andando el interminable camino que separa el alimento de su hambriento retoño. El viaje del emperador narra esta epopeya desde el punto de vista de los propios pingüinos. En la versión española le ponen la voz a estos simpáticos pájaros José Coronado y Maribel Verdú.

El pingüino emperador es un animal fabuloso, oceánico, grande, capaz de sumergirse a cuatrocientos metros de profundidad y permanecer en estado de apnea durante veinte minutos. En el océano, el pingüino emperador se parece más a un delfín que a un ave. Este animal potente pero de movimientos fluidos es capaz de surgir de las profundidades como un torpedo propulsado por sus patas como si de una potente hélice se tratara. Patina ágilmente sobre el hielo y su estética es una de las más bellas de todas las aves acuáticas del mundo.
 
Sin embargo, este animal, no se sabe por qué razón, para reproducirse tiene que pagar un importante peaje esforzándose a andar como un penitente en plena tormenta de nieve a lo largo de kilómetros y kilómetros hasta lo más recóndito de la costa antártica, lejos del mar, para poner un huevo en el lugar menos inestable posible; obligado a ir y venir todo el invierno entre la colonia donde vive y el mar, donde está todo lo que necesita. En toda la Antártida sólo existen unos cuarenta lugares propicios para este viaje del pingüino emperador. Estamos frente a un a una especie que se encuentra en la frontera de la vida. Después de él no hay nada más. En un horizonte blanco de la Antártida,  hasta donde la vista alcanza, él es el último centinela, el último elemento de vida del planeta, el guardián del espacio protegido de la Antártida por el llamado Protocolo de Madrid y mantenerlo libre de cualquier explotación humana. Con la ilusión de embarcar al espectador en una bella historia de amor la narración es el diálogo entre un padre o una madre que pretende hacer soñar a su hijo antes de que se duerma. Este es el logro y también la oportunidad de esta película que está arrasando entre la población infantil.

El Viaje del Emperador es una prueba de que todavía la naturaleza puede vencer al mundo digital en la industria del celuloide. Aun siendo un documental se diseñó para la gran pantalla. No es una historia compleja como la fábula de Genesis ni magistral como la sinfonía Deep Blue, pero es un bella historia de amor a la Vida, porque sin duda la oportunidad de seguir la pasión instintiva del pingüino emperador por sacar adelante su prole es motivadora. Estamos ante un film para todos los públicos que nos permite un interesante diálogo sobre las estrategias de supervivencia. El pingüino emperador es un ejemplo único de una especie cuyo ciclo vital está adaptado al período anual de forma que no le deja tiempo para menesteres anodinos. La propia ceremonia amorosa es de una sencillez abrumadora como si la gélida Antártida incitase a ahorrar la energía para soportar los vientos huracanados que la acompañan. La masa de pingüinos protegiéndose cuerpo a cuerpo frente al rigor helado que los sacude constituye un ejemplo de colaboración frente a lo catastrófico digna de que los humanos la practicásemos en estos tantos problemas que afectan al mundo (hambrunas, inundaciones, huracanes, etc.)

El Viaje del Emperador consigue que el espectador se convierta en colaborador más que en espectador. La forma de acercarse a los animales y de contar los diferentes eventos vitales del pingüino son excepcionales por la secuencia de planos. El relevo en la incubación del huevo entre el macho y la hembra es memorable. Pero a lo largo del film se van sucediendo escenas siempre con una visión positiva, aunque lógicamente la vida de los emperadores no están exentos de peligros y constituyen un excelente bocado para las focas leopardo o los petreles. El valor de esta película es haber convertido al pingüino emperador en el protagonista de una bella historia de amor en el último paraíso natural del planeta.


Curiosidades...
Para filmar El Viaje del Emperador se invirtió un año y ciento veinte horas de imágenes. El tiempo de una hibernación, el ciclo entero del pingüino emperador. Sin la menor prisa. Ni la cinta ni los hombres abandonaron el rodaje hasta que ha acabó la historia. El calentamiento global afecta a la vida del pingüino emperador. Es innegable que, al reducirse la banquisa, el calentamiento va a facilitar la vida a los pingüinos, ya que tendrán que andar menos. Por otro lado, también tendrán menos comida. Muchas especies se alimentan de krill (las focas, las ballenas y los pingüinos por citar las más conocidas) y, al fundirse, la masa de hielo invernal hace que disminuya este krill que durante el invierno se alimenta precisamente de las algas que se quedan en el hielo. Esto demuestra claramente que un cambio climático acarrea consecuencias inmediatas.
Un pingüino emperador (Aptenodites forsteri) adulto mide 1,2 metros y puede pesar entre 30 y 40 kilos y vivir unos 20 años. Cada pingüino emperador, al volver a la zona de crianza en la Antártida, busca a su pareja del año anterior, y sólo en caso que no pueda encontrarla (normalmente por la muerte de ésta), elegirá a otra pareja. Si un macho trata de juntarse con una hembra que aún no ha encontrado a su pareja del año anterior, y ésta llega luego, el intruso inmediatamente se va en busca de otra hembra solitaria. Aunque ambos pingüinos sean pareja de años, antes de aparearse se cortejan como viejos amantes. Todo el ciclo vital de la especie y el hecho de que las crías nazcan bajo las adversas condiciones climáticas invernales facilita que cuando están listas para independizarse coincida con el verano y la mayor disponibilidad de alimento en el mar.