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Ecourbanismo

Cada vez más las ciudades se comprometen en adoptar medidas a favor de políticas de sostenibilidad. Sin embargo, es evidente que bajo el nombre de sostenibilidad se dan concepciones a veces dispares.  Aplicar en la construcción y el urbanismo criterios de sostenibilidad significa adoptar diseños y tecnologías que permitan reducir el derroche de materiales y energía actual, pero que además eviten los focos de contaminación y contribuyan a la salud física y emotiva de sus habitantes.

La ciudad de Priene en la antigua Grecia ya se planificó para permitir el acceso solar a todas las viviendas, como recuerda John Perlin, autor de "Un hilo dorado".

Rediseñar la ciudad
El diseño de asentamientos humanos debería crear un ambiente particular para que estos aprovecharan al máximo las bondades del entorno y minimizaran las amenazas. La mayor parte de los pueblos y ciudades en Europa se organizan sobre territorios históricos con una dilatada interacción entorno-sociedad humana. Son pocas las ocasiones en que se parte de un suelo urbanizable libre de condicionantes ya sean ambientales, sociales o económicos. Esta es la razón por la que hay muy pocos ejemplos de urbanismo con criterios de sosteniblidad o también ecourbanismo.

De forma resumida el diseño urbanístico ecológico en primer lugar atiende a una distribución de las edificaciones que les permita aprovecharse de la captación pasiva solar, de sacar provecho de los potenciales energéticos ya sean del suelo (geotérmicos) o geográficos (ventilación cruzada). Organiza los espacios que rodean a los edificios para que sean capaces de variar el microclima y además contribuyan a aumentar el nivel emotivo de sus habitantes. La felicidad de las personas tiene mucho que ver con la calidad de un buen diseño urbanístico. Finalmente, la organización de la trama territorial se estructura para que la movilidad de personas y mercancías pueda minimizarse o bien sea con medios que ahorren energía. En este sentido, la combinación de diferentes usos (residencial-laboral, ocio-residencial) facilita el uso de vehículos ligeros, no contaminantes o una red de transporte colectivo, y determina así el gasto de energía y recursos naturales.


Edificios que funcionan
Un urbanismo ecológico no puede dejar al margen la captación de energía, el uso y reciclaje del agua y el tratamiento de residuos. En estos tres ámbitos, a menudo se puede intervenir desde un punto de vista del diseño territoral. La estructura de los edificios puede facilitar que estos sean captadores de energía solar  o puedan aprovechar el viento si tienen alturas mayores. El modo en que canalizamos las aguas pluviales y las separamos de las aguas grises o negras, el tratamiento de depuración realizado a partir de depuradoras biológicas verdes que a su vez actúan como zonas verdes de ocio, son algunas de las posibilidades de cómo la gestión del agua puede mejorarse con el ecourbanismo. Finalmente, la correcta gestión de los residuos tanto de la construcción como domésticos está muy condicionada por el urbanismo. En calles estrechas, sin chaflanes, en tramas urbanas con pocas plazas o espacios verdes la ubicación de islas de reciclaje, espacios para el compostaje comunitario o centros de aportación de residuos valorizables se complica enormemente.

Nuestro hábitat urbano puede acercarse a la naturaleza recreándola en pequeños espacios. Foto: Fundación Tierra.

Respetar el entorno natural
El ecourbanismo debe atender una premisa solidaria puesto que la ocupación territorial para la implantación de un asentamiento humano debería comportar siempre la restitución o adecuación de espacios renaturalizados para preservar la biodiversidad. La presencia de biotopos, marismas o bosques urbanos permiten que dispongamos de espacios para la educación a favor del medio y a la vez mantener espacios con vida silvestre, pues esta contribuye al reequilibrio emocional de las personas. Los éxodos de fin de semana de la mayoría de las grandes metrópolis están muy relacionados con la falta de espacios naturales dentro de la propia trama urbana o lugar de residencia de las personas.

Cerca de las ciudades muchas veces se pueden crear biotopos o zonas naturales apoyando la propia dinámica ecológica. Foto: Fundación Tierra.

Aprender de la naturaleza
Algunos de los elementos de diseño ecológico se basan en la promoción de medidas de eficiencia energética y ahorro energético en el diseño arquitectónico de forma que, desde la tipología de iluminación hasta los cerramientos (ventanas y aberturas), hayan sido diseñados para no dejar escapar el calor. La ventilación cruzada que se consigue gracias a una buena orientación del edificio o a un aprovechamiento de las cubiertas para la captación de la energía solar o contribuir a incrementar los espacios verdes con cubiertas vegetales son algunas de estas posibilidades para una ciudad más sostenible. Un buen ejemplo de la edificación sostenible lo podemos encontrar incluso en la ciudad de Nueva York. Cada vez son más las posibilidades de cómo contribuir a un futuro más ecológico en las ciudades.

EVA Lanxmeer es el nombre de un barrio ecológico de 240 casas construidas de 1994 a 2009 en la ciudad holandesa de Culemborg en los Países Bajos. Foto: Wikipedia.

El diseño de las futuras urbes debería inspirarse en la naturaleza. El estudio de los modelos de la naturaleza para luego imitarlos o tomarlos como fuente de inspiración en el diseño de tecnologías y procesos para solucionar los problemas humanos es sin duda una de las mejores opciones para implementar la sostenibilidad. Es evidente que en los 3,8 mil millones de años de evolución, la naturaleza ha aprendido a solucionar todo tipo de problemas vitales. La arquitectura, la ingeniería y la biología precisan unir sus esfuerzos para lanzar una nueva revolución en el diseño urbano basado en diseños más naturales.

Edificio Ecourban Barcelona, un complejo de oficinas y aparthotel diseñado por el arquitectónico William McDonough, uno de los grandes expertos en el tema y autor del libro Cradle to cradle (De la cuna a la cuna). Foto: Fundación Tierra.

El camino está iniciado
El barrio de Kronsberg, cerca de Hamburgo, la ciudad de Friburgo, ambas en Alemania,  Fujisawa, en Japón, se pueden citar como ejemplos de ecourbanismo y bioconstrucción. Sin embargo, otras ciudades están apoyando proyectos de remodelación de barrios adoptando criterios ecológicos no sólo en la construcción de las viviendas sino también en la planificación territorial de los mismos. Este es el único camino posible para vivir de una forma saludable.

Artículo elaborado por el equipo de redacción de terra.org. Fotos: Fundación Tierra.